El buceo será el “hit” del verano

Puerto Madryn, que mira al mar y en él encuentra sus grandes maravillas, ofrece toda clase de propuestas para disfrutarlo. Tradicional es alquilar kayaks, singles o dobles, para salidas recreativas que pueden ser individuales o guiadas. También se alquilan tablas de windsurf, y hay una escuela que ofrece equipamiento y clases (desde una hora, (como para tomarle el gusto), hasta ocho horas que aportan buenas nociones básicas.

El viento patagónico es ideal para dejarse llevar sobre el agua sin obstáculos, aunque también hay opciones para los más chiquitos, como las clásicas "bananas" arrastradas por lanchas, para un poco de diversión como auténticos reyes de las olas.

Pero, sobre todo, subraya la especialista Carolina Larracoechea, "Puerto Madryn es la Capital Nacional del Buceo, por la tranquilidad de las aguas, con temperaturas que no son tan frías -se puede bucear tranquilamente con trajes de neoprene de seis o siete milímetros- y con excelente visibilidad".

Madryn tiene la ventaja de estar sobre un golfo cerrado, sin oleaje, de modo que ofrece buceos más tranquilos que en Brasil, con sus costas completamente abiertas hacia el este, subraya la instructora.

Bautismos submarinos. Se hacen bautismos submarinos, con varios operadores que se concentran en la zona de Punta Cuevas. Se trata de una actividad accesible que se puede hacer desde los 8 años, comenta Oscar Comes, prestador de turismo de aventura.

Los más avezados, tienen para elegir salidas más profundas, hasta unos 25 metros, en parques naturales y otros artificiales, formados por el hundimiento de algunos barcos en las cercanías de Punta Cuevas: como el Albatros y el pesquero Antonio Miralles que se convirtieron en refugios ideales de una fauna marina que con toda confianza se acerca a comer de la mano de los buzos.

Y para aquellos deportistas que buscan más, pueden tomar cursos de buceo para obtener certificaciones internacionales.

Además de estas posibilidades, Puerto Madryn tiene una propuesta estrella en materia de buceo: se trata del buceo con lobos marinos.

Danza con lobos. A diferencia del buceo con ballenas francas, una actividad prohibida, el buceo con lobos marinos está reglamentado y es accesible a todo buzo con una certificación básica. El buceo, se hace en Punta Loma. Es una salida de medio día, con un tiempo de inmersión que ronda los 40 minutos. Lo más impactante de esta propuesta es la interacción total que se da en el agua. Más de una decena de lobos suelen concentrarse en torno a los buzos, todo el tiempo juegan en el agua y brindan un espectáculo inolvidable.

Quienes no se quieran perder la experiencia pueden probar, si no tienen certificación, un snorkel con lobos: a menor profundidad, provistos de tubos para respirar cerca de la superficie y con buenas antiparras.

Al ponerse la tarde sobre las playas de Puerto Madryn, llega la hora de despedirse del mar. Es un buen momento para volver al centro, donde se concentra el movimiento nocturno y elegir, entre las muchas opciones, un lugar para probar frescos pescados y mariscos, o bien el tradicional cordero patagónico. Al día siguiente, una nueva salida del sol sobre las playas del golfo Nuevo prometerá otros descubrimientos en la naturaleza.

Fuente: La Voz Turismo
http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=569639

Lugares encantados. Lago Baggilt en Chubut

Una impactante imagen turquesa en medio de un bosque, destino final de una excursión en 4x4 que atraviesa aldeas de origen galés.

En la luminosa campiña de Chubut que llena los ojos al sur de Esquel, la lejana Gales y la Argentina se llevan de maravillas. Peones criollos entremezclados con campesinos de tez rojiza y cabellera rubia saludan desde tranqueras que sostienen las banderas de los dos países. La comunión y el amor hacia el terruño se mantienen férreos desde la llegada de los primeros inmigrantes, a fines del siglo XIX.

La imagen impacta, agita los sentidos en el camino hacia el lago Baggilt. El faldeo andino del cordón Situación se va cubriendo de cipreses, coihues, ñires y lengas. Pero en el recorrido de la 4x4 se interpone Trevelin (en galés, "Pueblo del molino"), una encantadora aldea que vuelve a inducir a fijar la mirada sobre tesoros del pasado forjado por los pioneros galeses: dos casas de té, el Museo Regional y, sobre la orilla opuesta del río Percy, la capilla Bethel. El fervor religioso no decae puertas adentro de esta reliquia, levantada con ladrillos y techo de chapa en 1910 y restaurada en 1997.

La cosa va tomando más color en Aldea Escolar, donde se desparraman parcelas cubiertas de cerezas, chacras de tulipanes, plantines de frutilla, frambuesas y ovejas. A la altura de la calle vecinal David Jones, la ruta parece agonizar repentinamente, muta en un sendero de ripio y continúa en una huella que suma contratiempos, mientras asciende para alcanzar los 1.800 metros de altura del destino final. Del otro lado de las cuatro tranqueras que hay que bajar a abrir -a esta altura, el turista debería asumirse como atlético copiloto-, la camioneta empieza a deslizarse a los tumbos entre arroyos de piedras, ramas de árboles que maltratan la carrocería, cardos, arbustos de calafate alargados en intimidantes espinas y racimos de caña colihue.

Uno tras otro, la máquina todo terreno supera los desafíos, hasta que parece rendirse ante la prueba más exigente: gruesos troncos de ñire y coihue tumbados a la manera de piquetes reacios a cualquier negociación. La excursión sigue su curso gracias a Víctor, el previsor guía de Limits Adventure, que despeja el paso a puro hachazo. Un par de metros adelante, las piedras se hacen rocas y otra lenga recostada obliga a retroceder y buscar un atajo. Esta vez no alcanza siquiera con la pericia del conductor.

El más duro escollo demanda un rodeo importante, aunque del imprevisto pasamos a gozar de un panorama más que gratificante. Bajo el cielo sin fisuras y el sol a pleno, el lago Baggilt irrumpe como una súbita aparición turquesa. Asoma entre los resquicios de un intrincado bosque de lengas y el intimidante cuerpo del cerro Cónico, que determina la frontera con Chile. Trepada sobre el soberbio mojón, la arboleda -en ardua disputa con la nieve- pugna por reverdecer la ladera.

Fuente: Clarín Turismo
http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2009/11/22/v-02045950.htm

Pesca en el fin del mundo

Excelentes piezas y una gama de servicios para diferentes tipos de pescadores convierten a la isla en el centro de la pesca patagónica.

Año a año el majestuoso escenario fueguino, integrado por bosques frondosos, valles, montañas, estepas, lagos y ríos, recibe a pescadores de todo el mundo, quienes llegan a la provincia argentina más austral para vivir una experiencia inolvidable.

Los argentinos también se están haciendo eco de esta tendencia seducidos por los paisajes pero también por la variedad de servicios especiales para la actividad.

Con alrededor de 600 kilómetros de costas aptas para pescar, lagos y ríos centrales, Tierra del Fuego se reconoce como un hito para la pesca deportiva desde noviembre hasta fines de abril.

Los cursos de agua ostentan el privilegio de estar poblados por espectaculares salmónidos de gran calidad y colorido. Dentro de la oferta local, el principal enclave pesquero está localizado en las proximidades de la ciudad de Río Grande, a 220 kilómetros de Ushuaia.

Se conoce al lugar como la "Capital Internacional de la Trucha" por su variedad de especies y por los espléndidos ejemplares, algunos de los cuales superan los 15 kilogramos. El récord actual lo tiene una pieza de 16,2 kilogramos.

El río Grande -posicionado como el segundo a nivel mundial en interés para la pesca de salmónidos- junto al Menéndez e Irigoyen, son los lugares de mayor reconocimiento de esta región. En esa cuenca es posible capturar truchas Arco Iris (Oncorhynchus mykiss), truchas de arroyo (Salvelinus fontinalis) y truchas Marrones (Salmo Trutta Fario), la especie más combativa.

Tras la gestión del permiso de pesca obligatorio, las modalidades permitidas son el spinning (pesca con cuchara) y el fly casting (pesca con mosca).

Quienes deseen incursionar en esta práctica deportiva pueden programar excursiones por un día o permanecer varias jornadas en las hosterías cercanas a los ambientes de pesca y los alojamientos de Río Grande.

El costo promedio para una jornada de pesca tiene un valor de U$S 200. Sin embargo las tarifas varían según los requerimientos y el perfil de los pescadores. Es posible alojarse en hoteles, hosterías, Bed & Breakfast y contratar vehículos o guías de pesca, o descansar en estancias y lodges de pesca con todo incluido.

Hacia adentro

En el centro de la isla de Tierra del Fuego se halla el segundo destino en importancia para la pesca: la comunidad de Tolhuin, en cuyas proximidades se halla el lago Fagnano. Ubicado a 90 kilómetros de Ushuaia, este espectacular espejo de agua, compartido entre Argentina y Chile, se erige como el principal pesquero de la zona de truchas Arco Iris, desde la costa o en embarcaciones.

Asimismo, los aficionados a las cañas que visiten este sector encuentran en el lago Yehuin otro sitio de singular belleza con refugios ideales para la modalidad de pesca con mosca. Ubicado dentro de la Reserva Provincial "Corazón de la Isla", a unos 60 kilómetros de Tolhuin y a 160 kilómetros de Ushuaia, se arriba transitando la Ruta Nacional Nº 3 y luego la Ruta Complementaria Nº 18.

Más datos

Río Grande cuenta con aeropuerto internacional adonde llegan servicios de Aerolíneas Argentinas y Lade. El tiempo de vuelo directo desde Buenos Aires es de 2 horas 50 minutos. Por vía terrestre desde Ushuaia es necesario recorrer 220 kilómetros por la Ruta Nacional Nº 3, totalmente pavimentada. Llegan a la ciudad servicios regulares de buses desde diversos puntos provinciales.

En materia de servicios dispone de diversidad de propuestas gastronómicas y hoteleras que incluyen hoteles, Bed & Breakfast, estancias y lodges de pesca; agencias de viajes que ofrecen programas de pesca; compañías de alquiler de automóviles y vehículos 4x4 y locales que comercializan artículos de pesca.

Tolhuin. Se encuentra a 100 kilómetros de Ushuaia y 110 kilómetros de Río Grande accediendo por la Ruta Nacional Nº 3. Servicios de buses cubren ambas distancias con servicios regulares. La localidad, ubicada en el corazón de la isla, ofrece restaurantes y alojamiento habilitado en cabañas, hostería y camping.

También existen casas de artículos de pesca deportiva.
Permisos para pesca deportiva. Son obligatorios, se gestionan en: Río Grande: Asociación Riograndense de Pesca con Mosca - Motilla 1040 - (02964) 421268 - arpmosca@ciudad.com.ar.
Ushuaia: Asociación Caza y Pesca Ushuaia - Maipú 822 - (02901) 423168. Para residentes el permiso diario es de $ 10; el semanal $ 25; temporada $ 50; menores, la temporada $ 15.
Tarifas. En promedio, una jornada de pesca tiene un costo de US$ 200 por persona.

Fuente: Los Andes Turismo
http://www.losandes.com.ar/notas/2009/11/8/turismo-455663.asp

De Chubut a Santa Cruz. La Ruta Azul

Un itinerario por la Ruta Nacional 3, también llamada Ruta Azul, a través de la dimensión esteparia de la Patagonia. En Chubut, la localidad de Bahía Bustamante, el Parque Marino Costero Patagonia Austral y Comodoro Rivadavia. Y en Santa Cruz, visitas al Parque Nacional Monte León, el bosque petrificado de Jaramillo y la ciudad de Puerto Deseado.

En el universo multifacético de la Patagonia se puede hacer un viaje no muy tradicional que recorre la costa patagónica desde la localidad chubutense de Camarones hasta la ciudad de Piedra Buena, en el norte de Santa Cruz. Se trata de un largo itinerario por la Ruta 3 a través de la dimensión esteparia que se extiende entre los dos polos turísticos tradicionales de la región: El Calafate en el sur y Puerto Madryn por el norte.

La mayoría de los viajes a la Patagonia saltean este vasto territorio –dentro del cual caben varios países europeos–, ya sea porque se hacen en avión o porque quienes bajan en auto hacia el sur suelen ir por la zona cordillerana y rara vez por la costa. Lo recomendable sería, entonces, ir por un lado y volver por el otro.

DESDE COMODORO RIVADAVIA

Si el plan de viaje consiste en llegar a la zona en avión para alquilar un auto o moverse en autobús, el punto de partida para este periplo es la ciudad de Comodoro Rivadavia. El primer destino es la localidad de Bahía Bustamante, ubicada 180 km al norte de Comodoro Rivadavia por la Ruta Nacional 3, también conocida como La Ruta Azul porque casi siempre bordea el mar. En el camino se recorrerá el Golfo San Jorge, un gran arco de 100 kilómetros de largo que desde el año pasado ha pasado a ser el Parque Nacional Marino Costero Patagonia Austral.

En el golfo hay numerosas islas, caletas, bahías, ensenadas, playas, restingas y arrecifes, y en la parte norte está Bahía Bustamante, uno de los mejores lugares de la Patagonia para la observación de fauna. Es un pueblito costero de sólo 50 habitantes y calles de tierra, alejado de todo turismo masivo. Una línea de seis casas con living y dos cuartos frente al mar han sido reacondicionadas para albergar visitantes. No tienen TV y la luz eléctrica se corta a las 11 de la noche pero, paradojas de la tecnología, tienen Internet inalámbrico satelital. A dos cuadras de allí está la proveeduría, que también oficia de restaurante donde el fuerte son los frutos de mar.

Visitantes y locales se van a dormir temprano para salir a primera hora a navegar en busca de las grandes poblaciones de pingüinos magallánicos y lobos marinos, entre otras especies que habitan en esas costas. El paseo principal se hace por la Caleta Malaspina, que se recorre con la Atrevida, una poderosa lancha con motor fuera de borda. Se parte de una tranquila ría para desembocar en la caleta, donde se navega sobre virtuales praderas de algas marinas. Allí se ven los cultivos de mejillones y cómo los pobladores cosechan algas desde las embarcaciones. Finalmente, ya lejos de la costa, se llega al archipiélago de las islas Vernacci. En el trayecto van apareciendo colonias de lobos marinos, donde el “dueño” de un harén es capaz de permanecer hasta dos meses sobre un afloramiento rocoso sin ingresar al mar a comer, por miedo a que otro lobo lo desbanque de su privilegiado lugar. También los pingüinos –monógamos en este caso– aparecen por millares en la costa o nadando como torpedos a los costados de la embarcación, a lo cual se suman los saltos y piruetas de las toninas y el revoloteo de bandadas de aves que acompañan la excursión náutica. En las oquedades de los islotes anidan tres tipos de gaviotines: el real, el pico amarillo y el sudamericano. Y a vuelo rasante sobre las pingüineras acechan el skúa y el petrel gigante, con sus dos metros de ancho con las alas abiertas.

HACIA EL SUR

Luego de unos días en Bahía Bustamante se regresa a Comodoro Rivadavia, donde lo recomendable es quedarse al menos dos días o ir a la vecina Rada Tilly, donde hay unas playas muy concurridas en el verano. Al acercase a Comodoro Rivadavia por la Ruta 3, se atraviesa a toda velocidad la planicie esteparia –que desfila monótona tras la ventanilla con efecto de cámara lenta–, mientras a los costados de la ruta centenares de cigüeñas petroleras bombean sin cesar.

A 17 km del centro de Comodoro Rivadavia está el interesante Parque Eólico Antonio Morán, con sus 26 futuristas molinos de viento que alcanzan los 45 metros de altura. Al pararse al pie de uno de esos gigantes en movimiento, la sensación de fragilidad humana hiela la sangre por el zumbido infernal del viento cortado por unas aspas de 1500 kilos cada una, que parecen caerse encima de nuestra cabeza. Pero ésta es una energía pacífica, renovable y limpia, que les garantiza electricidad a unas 19.500 personas, un pequeño atenuante patagónico al grave problema mundial del efecto invernadero.

Al sur de Comodoro Rivadavia otro lugar que vale la pena visitar es la ciudad balnearia de Rada Tilly para ver la llamada Punta Marqués, una saliente de la meseta patagónica que rompe en un gran acantilado de 167 metros directo en el mar. Abajo, en unos islotes que aparecen y desaparecen según las mareas, hay un apostadero de lobos marinos de un pelo cuya población oscila entre los 400 y 1500 ejemplares. Al caminar por esa punta sedimentaria se avanza sobre un banco geológico de 20 millones de años lleno de conchas petrificadas muy grandes y pesadas, conocidas como ostrea patagónica.

HACIA SANTA CRUZ

La gira patagónica continúa hacia el sur, donde la Ruta 3 se interna en Santa Cruz pasando por la ciudad petrolera de Caleta Olivia y luego por un pueblito llamado Fitz Roy, para seguir viaje hasta el Monumento Natural Bosques Petrificados, con sus troncos de 150 millones de años que yacen en un desierto casi sin vegetación donde corretean los guanacos, un paisaje que es el opuesto exacto de lo que fue la Patagonia en el período Jurásico, cuando esos árboles estaban en pie. En aquel tiempo la Patagonia estaba cubierta por grandes bosques pantanosos entre los que caminaban los dinosaurios. Y no es difícil imaginarse el cielo lleno de reptiles voladores, allí donde hoy vemos a los apacibles cóndores como suspendidos en el aire. Pero este paraíso comenzó a desaparecer cuando se elevó la Cordillera de los Andes, los volcanes cubrieron todo con una mortaja de cenizas y los vientos húmedos que llegaban desde el Pacífico se encontraron con esa barrera natural donde hoy descargan toda su lluvia. Por eso ahora reina una gran sequedad en la planicie esteparia, que va desde el pie de la Cordillera de los Andes hasta la costa del mar. Y lo más curioso es que los restos de ese mundo que desapareció de la faz de la Tierra reaparecieron gracias a la erosión del viento, dejando al descubierto imponentes troncos de hasta 30 metros de largo y fósiles de animales convertidos en piedra.

Luego de visitar los bosques petrificados se puede dormir en Fitz Roy o seguir viaje hasta Puerto Deseado, donde hay mayor variedad de alojamientos. Al llegar a Puerto Deseado por la árida estepa se divisa de repente en el horizonte una ría color turquesa que contrasta con el ocre del llano paisaje. Y tras una curva aparecen el brillo del mar y la desembocadura de la Ría Deseado con su puerto pesquero.

El principal atractivo de Puerto Deseado es su ría, que además de sus imponentes paisajes está habitada por miles y miles de ejemplares de fauna patagónica. Por ejemplo, en la isla Chaffers –donde está una de las siete pingüineras que hay en la ría–, habitan 40.000 pingüinos magallánicos que conviven con varios tipos de gaviotas, petreles y pájaros ostreros negros. En la isla Elena, el gomón semirrígido que lleva a los turistas a toda velocidad se acerca hasta casi tocar con la punta unos pequeños acantilados donde habita un centenar de parejas de cormoranes grises con los ojos rojos que anidan en las rocas. Pero mientras uno se distrae mirando bandadas de pájaros que levantan vuelo una tras otra, bajo la embarcación comienzan a pasar como flechas grupos de toninas que saltan al unísono.

En la Isla Pingüino, ubicada 25 kilómetros mar adentro, está la única colonia del exótico pingüino penacho amarillo que hay en la Patagonia. El gomón semirrígido con que se llega a la Reserva Provincial Isla Pingüino parte a toda velocidad y enseguida aparece en la lejanía el faro abandonado de la isla, levantado en 1903. Se desembarca en esa pequeña isla y luego de rodearla a pie casi completa se descubre una colonia de lobos y elefantes marinos. Y por todos lados revolotean miles de aves como las enormes skúas, que se lanzan a vuelo rasante sobre la cabeza de los turistas como si los quisieran picotear.

En la punta opuesta al lugar de desembarque, semiocultos en dos pequeños cañadones rocosos al pie de un faro, está la colonia de un millar de pingüinos penacho amarillo, esos simpáticos liliputienses de andar chaplinesco y “look rockero” que son la estrella indiscutida de Puerto Deseado. El nombre de esos pingüinos deriva de un grupo de largas plumas amarillas y negras que tienen a modo de ceja que, junto con su pico y ojos rojos, les dan un aspecto algo estrafalario. La otra característica llamativa de estos pingüinos es su caminar cuando van al mar, siempre en fila y a los saltitos con las dos patas juntas. Son por cierto unos pingüinos muy pequeños, de apenas 40 centímetros, que sufren bastante los ataques de otras aves. Por eso son agresivos con quien los quiera tocar. Durante el paseo se ven de cerca los nidos y se puede observar en primer plano cómo alimentan a sus crías o traen palitos en pareja para armar sus nidos.

HACIA MONTE LEON

Desde Puerto Deseado la siguiente estación de esta gira pueden ser las ciudades de Puerto Santa Cruz o Comandante Luis Piedra Buena, ubicadas de manera equidistante del Parque Nacional Monte León. Este parque costero tiene una particular geografía de farallones que rompen en el mar y una increíble biodiversidad con 113 especies de aves, 20 de mamíferos y 4 de reptiles. Se lo visita desde unas pasarelas con miradores frente a la isla Monte León.

La última parada sobre la Ruta 3 –luego de por lo menos diez días de viaje– puede ser en la localidad de San Julián para visitar una réplica a escala real de la Nao Victoria que trajo a Magallanes a la región. Y finalmente se puede seguir viaje hacia Río Gallegos y El Calafate, para regresar por la cordillera. Pero el objetivo de este viaje no son los bosques andino-patagónicos ni la misteriosa geometría del hielo, sino un acercamiento a la nutrida fauna costera de la Patagonia, en el marco de un ascético paisaje estepario donde un horizonte de 360 grados con espacios vacíos se diluye a los cuatro costados en una mirada sin fin y sin obstáculos, entre nosotros y el infinito.

Fuente: Página 12 Turismo
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1658-2009-11-22.html

30/nov al 4/dic - Semana de la Antartida

Desde el 30 de noviembre al 4 de diciembre, y como sucede desde hace ya tres años, diversas instituciones públicas, privadas y mixtas de Ushuaia llevarán a cabo la “Semana de la Antártida”, en adhesión a los festejos por el 50º Aniversario de la firma del Tratado Antártico.

La entrada es libre y gratuita.

Las actividades se desarrollarán en el Salón de Usos Múltiples del Museo Marítimo.

Más información en: www.museomaritimo.com