Tierra del Fuego. Nieves eternas en Ushuaia

La temporada de nieve de Ushuaia es la más extensa del continente. Dura desde mediados de junio hasta bien entrada la primavera, alcanzando el fin de semana largo del 12 de octubre. En torno a Ushuaia hay once centros invernales.

Además de esquí y snowboard, los centros invernales ofrecen actividades como patinaje sobre hielo, escalada en hielo, caminatas con raquetas de nieve, esquí nórdico y alpino, motos de nieve y paseos en trineos tirados por perros.

El Cerro Castor es el complejo de esquí local más importante y es uno de los más modernos del país. La de este año será su 11ª temporada. Posee 600 hectáreas esquiables, 25 pistas y fuera de pista que se mezclan con zonas boscosas. Posee 4 telesillas cuádruples, tres teleski y dos cintas transportadoras, snow-park y un lodge con 15 cabañas.

La calidad de la nieve del cerro es de lo mejor a nivel mundial, y el centro de esquí tiene calidad internacional de la mano de sus dueños y administradores, la familia Begue. Los precios por el uso de medios de elevación van desde $ 123 a $ 190, dependiendo de la temporada.

Uniendo Puerto Varas-Bariloche

Sobre ruedas y en catamarán, 350 kilómetros entre lagos, volcanes y fotogénicas poblaciones. Once horas de viaje patagónico literalmente sin desperdicio, uniendo Chile y la Argentina

Cuesta dejar atrás esta tierra de volcanes y una influencia alemana evidente en las tradicionales casas recubiertas con tejuelas de madera, siempre mirando a los lagos. Pero el cruce trasandino desde Puerto Varas hasta San Carlos de Bariloche por el Paso Internacional Cardenal Samoré es una experiencia que merece vivirse. Y alivia la nostalgia de la despedida.

Es más, podría decirse que los 330 kilómetros de caminos asfaltados por amigables colinas y montañas (se llega a una altura máxima de 1320 metros) que hay entre este pintoresco pueblo de la X Región y una de las ciudades emblema de la Patagonia argentina son un paseo en sí mismo. Sin embargo, la travesía, que dura 12 horas, aproximadamente, tiene un plus especial: 30 kilómetros de navegación, en dos catamaranes, por el lago Nahuel Huapi con su punto de encuentro en el Parque Nacional Los Arrayanes.

Pero volvamos al punto de partida: Puerto Varas. La salida es temprano, a las 7.30, cuando el amanecer, a esta altura del año, apenas comienza a desplegarse en su bahía. La van toma la carretera Panamericana y luego un camino interno que permite ver las casas de los primeros colonos alemanes que comenzaron a poblar las márgenes del lago Llanquihue a mediados del siglo XIX. La ciudad homónima es industrial, cuenca lechera (allí tiene su planta Nestlé) y cuenta con playas oscuras de arena volcánica que atraen a turistas. La escasa infraestructura hotelera alienta en verano a los pobladores a alquilar sus casas al visitante por unos 50 dólares diarios.
La frutilla de la torta

Con 15.000 habitantes, Frutillar es la segunda parada. Sin duda, la vedette turística de la zona conserva en su arquitectura la impronta de aquellos colonos. La Casa Richter (escuela de arte), de dos pisos y simpatiquísimas y trabajadas aberturas de madera, es un buen ejemplo. Su fachada da pistas del nivel adquisitivo de los primeros dueños: láminas de chapa importada de Europa. Aunque lo que abunda en la zona (y casi nadie se cansa de fotografiar) son las propiedades de madera, levantadas con la materia prima del lugar.

Pero es hora de seguir 26 kilómetros más, siempre bordeando el lago, para llegar a Puerto Octay, pequeña colonia alemana. El próximo destino, por la ruta 215, es Entre Lagos, pegadito al lago Puyehue, con una fuerte actividad agrícola-ganadera, centros de pesca deportiva, cultivos de trucha y tulipanes.

Estimulada por la humedad que llega desde el Pacífico, la vigorosa selva valdiviana acompaña sin pausa con sus lengas y ñires, igual que los bosques de pinos, eucaliptos, arrayanes y ulmos. Entre suaves curvas y en constante ascenso, en pleno Parque Nacional Puyehue, la ruta entrega una de las últimas fotografías en tierra chilena: el salto Los Novios, que estalla frente a un balcón de madera y permite internarse por un angosto sendero unos 30 metros en un bosque cerrado. Hay que tener convicciones firmes para llegar a Bariloche en el mismo día, sin dejarse llevar por la tentación de una tarde en las cálidas aguas termales del hotel Termas Puyehue... Así que seguimos, y un poco más adelante, un claro entre la vegetación deja ver la silueta blanca del volcán Casablanca. Casi una despedida.
El mundo es un puerto

Las 10, más o menos, es una buena hora para llegar a la Aduana chilena y evitar cruzarse con los ómnibus regulares que suelen aparecer después de las 11. Para tener en cuenta: es infrecuente que el paso internacional sea cerrado por mal tiempo. Y si olvidó comprar las tradicionales artesanías chilenas en greda, tendrá una última oportunidad en un pequeño local con buena variedad de piezas. Desde allí restan unos 50 kilómetros para llegar a Villa La Angostura y a un clásico de la zona: el hotel Correntoso, donde se come muy bien y con una vista al lago que no tiene precio.

Antes de embarcar en el puerto de Villa La Angostura en el catamarán Futaleufú, a las 14.15, hay que despachar el equipaje, que la agencia a cargo de la excursión entregará en Puerto Pañuelo, Bariloche. Entonces sí comienza la navegación por la bahía Quetrihue rumbo al Parque Nacional Los Arrayanes. Cuarenta y cinco minutos de pura vegetación. Las elegantes hosterías y casas de la villa, la bahía Cumelén, el cerro Bayo (1780 metros) y Puerto Manzano son algunos de los puntos de interés que destaca la guía Betty Martolli.

"Podemos ver varios tipos de aves, desde hualas y biguas hasta cormoranes imperiales, que se alimentan de avelinos de truchas, y puede estar sumergido más de cinco minutos. Un gran buceador. Lo más lindo es verlos tomar vuelo, cuando parecen correr en el agua mientras mueven velozmente las alas para secarlas", agrega la guía.

En el muelle del parque nacional explica que existen dos opciones de recorrido: uno corto, de 70 metros, que no cuenta con demasiados seguidores, y otro de 800, que se interna entre arrayanes de 20 metros y unos 400 años, que obligan a levantar la vista para contemplarlos en toda su magnitud.

Ambos senderos coinciden en La Casita de Té del Bosque, donde espera un reparador chocolate caliente, tortas y otras delicias. Sin embargo hay otra opción (fuera de esta excursión) para los que prefieren vivenciar el bosque a pleno: una caminata o bicicleteada de 13 kilómetros hasta Villa La Angostura.

Aunque sea necesario más de una hora para recorrer el parque, el catamarán Cau Cau (gaviota grande en mapuche) espera para completar la segunda etapa lacustre. Casi una hora de navegación que tendrá como destino el punto final de la excursión, Puerto Pañuelo, a 25 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche.

"En la ladera de las montañas podemos divisar vegetación nativa: cohiues, cipreses, arrayanes, lengas. ¿Qué época es la más linda para esta excursión?, todas", asegura sonriente la guía María Magdalena Bachmann.

Poco antes de las 18, la silueta de Bariloche y sus costas se dibuja perfectamente en el paisaje. El Modesta Victoria, botado aquí en 1938 y testigo de la rica historia de esta ciudad, apenas se mece en Puerto Pañuelo, mientras el Cau Cau realiza las últimas maniobras de amarre para cerrar un cruce donde volcanes, lagos y bosques se hacen un guiño para cautivar a todos.

Datos útiles

Como llegar
Aerolíneas tiene vuelos Buenos Aires-Bariloche, ida y vuelta, por 722 pesos, con tasas e impuestos incluidos.
0810-222-Volar (86527)
www.aerolineas.com.ar

Excursión
El cruce trasandino cordillerano Puerto Varas-Bariloche (también se puede salir desde Puerto Montt, 17 kilómetros al Sur), con navegación, 190 dólares por persona (mínimo dos pasajeros).
Parte a las 7.30 y llega a las 18. Por vía terrestre, Bariloche-Puerto Varas, 125 dólares por persona (demora unas dos horas menos, dependiendo de las paradas). Incluye los traslados, menos el almuerzo y el ingreso al Parque Nacional Los Arrayanes (8 pesos).
Por ser un circuito cerrado, los argentinos deben realizar el viaje de ida y vuelta con la misma empresa.

A navegar
La navegación por el lago es apacible, permite detenerse en los mínimos detalles. El catamarán Futaleufú transporta hasta 100 pasajeros, se desplaza a unos 18 km por hora y fue botado en 1992.
El Cau Cau es más moderno y amplio. Fue botado en 2004, tiene capacidad para 250 personas, un sector VIP con mesas y cómodos sillones, y bar (dos empanadas con gaseosa, $ 20; café mediano, 8). Alcanza una velocidad de 24 kilómetros por hora y también cuenta con GPS.
En ambos casos, la cubierta de sol propone una vista privilegiada.

Fuente: La Nación Turismo
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1260157

Impacto de visitas en la Antártida

El crecimiento exponencial de visitantes genera un alto impacto ambiental en la Antártida, advirtió la Auditoría General de la Nación (AGN), que evaluó el Programa de Gestión Ambiental y Turismo aplicado en tres de las bases argentinas en el continente blanco.

La única recomendación que la AGN plantea en el informe es dotar de mayores recursos e instrumentos a ese programa para jerarquizar e institucionalizar el área con personal capacitado, materiales e instrumental informático.

Un equipo de técnicos encabezado por el geógrafo Julio Guarido visitó Marambio, Esperanza –única abierta al turismo– y Jubany, tres de las seis bases argentinas permanentes en la Antártida, para evaluar la gestión ambiental por parte del personal y los cuidados en la llegada de turistas que, cada temporada, aumentan en número.

Esperanza, la base del Ejército inaugurada en diciembre de 1952, está ubicada en Punta Foca –entre las caletas Choza y Aguila–, en la península Trinidad. La base científica Jubany, fundada en noviembre de 1953, está emplazada en la caleta Potter de la isla 25 de Mayo, en las Shetland del Sur, y la Vicecomodoro Marambio (Fuerza Aérea) se alza en la isla del mismo nombre, en el Mar de Wedell, desde octubre de 1969.

Neuquén. Un circuito para ver dinosaurios y vinos

En la ribera del río Neuquén, la ruta del vino, las manzanas y los dinosaurios forma un particular circuito para hacer agroturismo y a la vez descubrir fósiles de prehistóricos gigantes

¿En qué otra parte del mundo existe un circuito que permita visitar al mismo tiempo granjas y viñedos y sitios paleontológicos? Sólo en la meseta neuquina, que es a la vez un oasis y un desierto, una tierra que fue hace cientos de miles de años un bosque subtropical y es ahora una región estéril barrida por los vientos.

La Ruta del vino, las manzanas y los dinosaurios son una alternativa para asomarse a otra faceta de Neuquén, una provincia más conocida por sus bosques frondosos, parques nacionales, ríos de aguas cristalinas, volcanes cubiertos de nieve y bosques de pehuenes. Esta ruta recorre la ribera del río hasta San Patricio del Chañar y Centenario. Sus pueblos viven en torno de las uvas y las manzanas, al ritmo de las vendimias, las podas, el empaque. La naturaleza impone su ritmo a la gente y, a minutos del bullicioso centro de Neuquén capital, se llega a lo que parece un país totalmente distinto.
Manzanas y botellas

Centenario está a unos quince kilómetros de la capital. Es un pueblo de colonos, algunos de los cuales llegaron aquí atraídos por el oro de las montañas y quedaron atrapados por el verde del valle. La construcción de un dique, en 1915, dio el puntapié inicial para el desarrollo agrícola de la zona.

El clima y el trabajo intenso de inmigrantes llegados de Europa y otros rincones de la Argentina pintaron de verde el ocre del desierto. Sin embargo, hoy los pobladores ven cómo la ciudad crece y llega poco a poco hasta sus tierras; así, las chacras se fraccionan para construir casas y quintas. Para frenar este movimiento y también buscar una alternativa a la producción de frutas y vinos, varios productores se unieron para crear en Centenario una red de agroturismo.

La Pradera es uno de los establecimientos de este circuito dentro de la ruta turística: se trata de un restaurante de campo donde se puede pasar el día, en un ambiente agreste, envuelto en el canto de pájaros y bajo un sol que brilla la mayor parte del año.

La familia Metzger, cuyos orígenes se encuentran en las lejanas Suiza y Austria, fue una de las impulsoras del agroturismo local, inspirado en los modelos que conocieron y disfrutaron en los Alpes. Además de pasar el día entre perales y manzanares, se puede visitar el galpón donde la familia cría conejos, y se matiza la estada con la degustación de productos caseros: panes, escabeches y dulces.

En Centenario también hay bodegas artesanales (no hay que perderse la de Viñas Constanza, de Fabián Platun), casas de té o plantaciones de frutos rojos. Ernesto Metzger, de La Pradera, cuenta: "Centenario apostó al movimiento slow food además del agroturismo, y lo pone en práctica un par de veces al año, cuando se realizan jornadas de degustación de los productos elaborados por los establecimientos que forman parte de nuestra red".

En el extremo opuesto al slow food y el ambiente rural de La Pradera, se pasa directamente al mundano y sofisticado ambiente de Valle Perdido, en la vecina localidad de San Patricio del Chañar. Es un hotel de lujo, de sorprendente organización, que integró una bodega (o fue integrado dentro de ella, según como se considere). Antes de abrir las puertas, hace apenas un par de años, este hotel ya había sido votado como uno de los más novedosos de América latina.

Desde el lobby se puede ver el laboratorio de la bodega, con sus instrumentos y técnicos trabajando, y para llegar a las habitaciones hay que cruzar las salas de añejamiento de los vinos. Valle Perdido es una de las bodegas de San Patricio, que son por el momento las más sureñas del país, y forman la casi totalidad de la producción de Neuquén. Gracias a sus temperaturas y suelos, la región es muy propicia para la vitivinicultura.

Otras bodegas que se visitan, además de Valle Perdido, son las de Fin del Mundo, NQN y la de la familia Schroeder, conocida tanto por sus vinos como por su restaurante Saurus, un nombre que adelanta la segunda parte de la ruta, dedicada a los dinosaurios. El nombre del restaurante, que es también la marca comercial de la bodega, viene del hallazgo de los restos de un Titanosaurio cuando se realizaban las obras de construcción.

90 millones de años atrás

Toda la región está literalmente sembrada de fósiles. Los paleontólogos no dejan de encontrar nuevas especies de dinosaurios en toda la meseta: entre ellos el Giganotosaurus y el Argentinosaurus, el carnívoro y el herbívoro más grandes que hayan existido, cuyos restos se ven en dos museos especialmente armados para ellos en Plaza Huincul y Villa El Chocón.

La Ruta del vino, las manzanas y los dinosaurios pasa por otro sitio, para llevar a los visitantes hasta la laguna de los Barreales y conocer el Proyecto Dino, encabezado desde hace varios años por el doctor Orlando Calvo. Al borde de la ruta, un cartel indica cómo llegar al asentamiento, donde trabajan casi todo el año paleontólogos y técnicos, en varios puntos de este sitio.

Calvo cuenta que el lugar ya entregó miles de fósiles, tanto de dinosaurios como de tortugas, peces y hasta vegetales. Además del paseo didáctico y el museo, este lugar está lleno de sorpresas: entre los espinillos se ven asomar las cabezas de réplicas de dinosaurios, y algunos fósiles dejados en el sitio donde fueron encontrados para comprender las técnicas utilizadas para sacarlos del campo y llevarlos al laboratorio de estudio. Hasta se ve un nido con réplicas de huevos de dinosaurios fosilizados.

El museo también está lleno de interés, a pesar de ser rudimentario (por falta de fondos, como explica Calvo, que acompaña muchas veces a los visitantes en el paseo y hasta el museo). Allí hay una colección increíble de piezas y es posible comprender por qué esta región de Neuquén es particularmente rica en fósiles de todo tipo, entre los que se destacan los del gigantesco Futalongkosaurus, un bicho de 35 metros de largo, y los de un Megaraptor, con temibles garras de casi medio metro de largo.

Desde el Proyecto Dino se pueden realizar varias caminatas para descubrir la fauna, la flora y los paisajes de la región; por ejemplo, sorprende un bosque de troncos fósiles, una cueva sedimentaria y miradores sobre el lago.

Se camina y se interpreta con los guías del proyecto un paisaje que tiene 90 millones de años y que fue, antes de la formación de los Andes, una sábana rebosante de vegetación donde se concentraba un denso ecosistema favorable al desarrollo de los más grandes animales que el planeta haya conocido. Por lo menos, hasta donde llegaron las excavaciones hoy, porque la región no deja de llamar la atención regularmente con nuevos hallazgos y se convirtió en la meca mundial de la paleontología.

La ruta vuelve 90 millones de años hacia el futuro y 65 kilómetros en la tierra para regresar a Neuquén capital. Por supuesto, hay otros sitios relacionados con los dinosaurios en la provincia.

Los de Plaza Huincul y Villa El Chocón se encuentran en otra dirección, hacia el sur y hacia el oeste de la capital provincial. Pero al norte de los Barreales hay otro, en Rincón de los Sauces, que cuenta con un museo paleontológico y donde están los restos del Titanosaurio más completo que se haya encontrado hasta el momento en el mundo.

Datos utiles

Más información

* Turismo en Neuquén: la Subsecretaría de Turismo tiene su centro de informes en Félix San Martín 182, Neuquén capital. (0299) 4424089. El sitio de Neuquentur brinda información actualizada todo el año sobre el turismo en la provincia y la Ruta del Vino, las manzanas y los dinosaurios: www.neuquentur.gov.ar

* Proyecto Dino - CePaLB: avenida Megaraptor 1450, ruta provincial 51, km 65. 0299-154 048614. www.proyectodino.com.ar

Fuente: La Nación Turismo
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1262374

Merlo, reino del aire puro

En uno de los microclimas más benignos del mundo, la localidad puntana combina aventuras y momentos de paz.

Casas que parecen deslizarse por las laderas de las sierras. Tranquilidad y paz. Y, por sobre todo, escenas naturales poco comunes: apenas llegamos a Villa de Merlo se desata una lluvia torrencial, salvaje, que apenas dura unos pocos minutos y luego deja paso a un sol radiante. Cosas que pasan en Villa de Merlo, donde el clima es un tema de máxima relevancia y uno de los grandes imanes que atraen a los viajeros hasta este bucólico paraje de las sierras puntanas.

Apenas se ingresa a Villa de Merlo se siente en el pecho dulce aroma del aire puro. No por nada todos sus pobladores se enorgullecen de tener el "tercer mejor microclima a nivel mundial". Está comprobado científicamente que aquí se produce el fenómeno de la ionización negativa, que consigue un efecto energizante y estimulante en el ser humano, haciéndolo sentir de buen ánimo y muy predispuesto.

Emplazada en el extremo nordeste de San Luis, Villa de Merlo queda a 240 kilómetros de la capital de la provincia. El ascenso de la Sierra de Comechingones se hace de manera vertiginosa, pero la mano y visión del conductor del ómnibus de la excursión otorga una tranquilidad que sólo la puede proporcionar un lugareño experimentado. El paseo continúa y van apareciendo postales de un entorno natural en estado de esplendor: un zorro caminando al lado de la carretera, hurones cruzando por delante del micro y el avistaje de un gato montés a escasos cien metros.

Para los amantes de la naturaleza, una de las experiencias más fascinantes que brinda Merlo es el avistaje de cóndores. Un buen lugar para disfrutar de esta actividad es el Mirador de los Cóndores, donde es realmente increíble cómo se puede ver a estas imponentes aves volando tan cerca. Son muchas y sobrevuelan las sierras como si estuvieran en una constante actitud de vigilancia, como si fueran las dueñas de todo lo que se extiende hasta el horizonte.

El Mirador de los Cóndores es también el lugar indicado para practicar parapente o para regocijarse observando cómo otros lo hacen. Los vuelos de bautismo, siempre acompañados por un instructor, permiten que por un momento las personas se mimeticen con las aves del lugar.

Tirolesa, escalada, cruce de puentes y el famoso salto del tigre son otros deportes de aventura que se ofrecen en el Mirador de los Cóndores y en El Nido.

Por el día y por la noche

Otro punto alto de este destino es el gran cuidado por la naturaleza. El Valle de Concarán es sin dudas el principal responsable de que Merlo pueda presumir de semejante belleza natural. Los amantes de la diversidad natural quedarán encantados, ya que en este bosque conviven múltiples y variados árboles. Para sorpresa de todos, el guía explica que este valle "es uno de los más grandes de Sudamérica".

En lo que respecta a la gastronomía, Villa de Merlo cuenta con muchísimas opciones, que van desde pizzerías y bares hasta sofisticados restaurantes de cocina de autor. Entre ellos, se destaca "Cunto-Joan Coll", un espacio culinario ubicado en el casco antiguo de Merlo, frente a la plaza principal. Comandado por el chef catalán Joan Coll, el restaurante ofrece platos de alto vuelo, como la copa de camarones de la casa, que es simplemente una caricia para el paladar.

Por otra parte, en lo que hace a entretenimientos y salidas nocturnas, Merlo cuenta con opciones para todos los gustos. La Avenida del Sol es la calle principal y en ella conviven bares, bowlings, discos, cine y teatro. Es curioso, con la cantidad de actividades al aire libre que ofrece el lugar, ver cómo a pleno día verdaderas muchedumbres ingresan indistintamente a los casinos Flamingo y Dos Venados, dos establecimientos que proponen, además de las áreas de juegos, lugares para comer y shows en vivo.

La pasión por el arte es otra característica de Merlo. Entre las obras más destacadas se encuentra el monumento "Ojo del tiempo", diseñado por Pérez Celis, una pieza imponente que retrata un reloj de sol. Además, mientras se pasea por el llamado Circuito Chico se pueden observar huellas del legado de los incas en la región, que invitan a pensar en lo afortunados que fueron aquellos que pisaron por primera vez estos maravillosos valles.

Datos útiles

Como llegar. Por Sol Líneas Aéreas en clase estándar, $ 1.279 ida y vuelta (www.sol.com.ar). Bus, semicama Chevallier desde Retiro, $ 272, ida y vuelta.

Donde alojarse. Hay diversos tipos de alojamientos en Villa de Merlo. Puede encontrar hoteles, apart hoteles, posadas, hosterias y cabañas para todos los gustos.

Excursiones. Paseos de medio día desde $50, día completo más de $ 100; paseo Algarrobo Abuelo, $ 5 de bono contribución. Parapente, a partir de $ 250; tirolesa, desde $ 40.

Información sobre Merlo

En Buenos Aires: Azcuénaga 1087, Tel: 5778 1665 / 5778 1621.

Web: www.villademerlo.gov.ar

Fuente: Clarín Turismo
http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2010/05/02/v-02190031.htm

Puerto Madryn. Tiempo de las ballenas

El primer ejemplar llegó a mediados del mes pasado, y poco a poco comenzó a poblarse de ballenas la costa del Golfo Nuevo, frente a Puerto Madryn y la Península Valdés. Se trata de un suceso de trascendencia mundial: de abril a diciembre cerca de mil ballenas francas australes se acercan a estas aguas del mar Argentino para amamantar a sus crías y procrear, interactuando mansamente con las embarcaciones cargadas de turistas.

El fenómeno casi no tiene equivalente en el mundo. Estos colosos de más de 15 metros y 50 toneladas montan todo un espectáculo en la superficie marina: lucen sus famosas colas suspendidas en el aire y agitan estruendosamente el agua con sus aletas o el cuerpo entero; en plano más íntimo, también dejan oír su acompasada respiración y sus agudos sonidos cifrados o muestran al público una conmovedora relación entre madres y ballenatos. Las transparentes y bajas aguas también son sitio para la cópula.

Desde la costa misma se puede observar a los cetáceos, y la playa El Doradillo, a 15 kilómetros de Puerto Madryn, es un lugar privilegiado. Claro que la experiencia no es completa si no incluye una excursión embarcada.

A 100 kilómetros de Puerto Madryn, Puerto Pirámides, el principal poblado de la Península Valdés -declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO-, es el lugar perfecto para realizar estos avistajes desde el agua. Son unas seis las empresas que realizan varias salidas diarias y el paseo estándar dura aproximadamente una hora y media.

Contacto visual

«Está garantizado que a menos de 2 minutos de salir de la costa habrá contacto con el primer ejemplar», alardea Ricardo Orri, alias Capitán Pinino, prestador del servicio desde hace 30 años. Explica además que el tamaño de la embarcación no hace la diferencia en la excursión -hay desde pequeños botes semirrígidos hasta catamaranes-, sino la hora en que se toma o la privacidad de los grupos.

«Aquellos que ya han estado aquí, o simplemente son más sensibles, se embarcan en la puesta de sol», señala respecto de un paseo que suele extenderse cerca de tres horas y da chance de sacar las mejores fotos. También hay opciones para grupos cerrados, con elección de la embarcación, el tiempo y la hora, libertades que suelen duplicar el costo.

La combinación más buscada por el turismo es la de ballenas con pingüinos, que recién puede darse a partir de setiembre, cuando comienza la temporada de estas aves acuáticas en la costa patagónica.

Punta Tombo, 180 kilómetros al sur de Puerto Madryn, es la principal colonia de pingüinos de Magallanes, con aproximadamente un millón de especímenes.

Bautismos submarinos y excursiones en camionetas todoterreno son otras de las actividades que suelen estar asociadas con el avistaje de cetáceos.

Fuente: Ámbito
http://www.ambito.com/suplementos/placer/noticia_suplemento.asp?ID=521332

Cabalgata de los Valientes por el Bicentenario

La Cabalgata de los Valientes se iniciará en la ciudad de San Carlos de Bariloche y recorrerá aproximadamente 250 kilómetros, pasando por Villa La Angostura y San Martín de los Andes para culminar en Junín de los Andes.

La idea de concretar este desafío nació para adherir a los festejos del Bicentenario de la Patria. Contempla entre sus objetivos mostrar el Corredor Turístico Tres Parques Siete Lagos y, a la vez, pretende afianzar los lazos de hermandad entre las distintas delegaciones que participarán del evento.

La Cabalgata de los Valientes comenzará en la ciudad de San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro, transitando parte de la Ruta de Tres Parques y Siete Lagos en ocho etapas hasta llegar el 24 de Mayo a la ciudad de Junín de los Andes, en la Provincia del Neuquén.

Consistirá en una marcha de resistencia de caballos de distintas razas, en la cual los jinetes demostrarán la rusticidad y la recuperación en la presentación de sus equinos que, durante ocho días, caminarán bordeando lagos y montañas.

De esta manera se pretende unir las distintas razas equinas de crianza en Sudamérica, mostrar su resistencia y vivir experiencias que sirvan para el enriquecimiento de cada una de las razas.

Por informes e inscripciones, los interesados deberán contactarse con el Sr. Luis Osvaldo Sosa al teléfono (02944) 15804827 / 15685526 o vía e-mail a la casilla: cabalgatadelosvalientes@hotmail.com