San Martín de los Andes: La ciudad que crece sin que se note

Apuesta al turismo durante todo el año, suma servicios, barrios y locales, sin perder el espíritu de pueblito de montaña

Algunos dicen que hará unos tres, cuatro años. Otros, alrededor de ocho. Y no son pocos los que juran que ni aun en los mejores tiempos de la devaluación, cuando el turismo se volcó fronteras adentro, San Martín de los Andes no vivía una temporada tan, pero tan buena como ésta.

Es cierto que el boom turístico explotó como nunca en varios puntos del país. Pero también hay que reconocer que este rincón de la cordillera neuquina, que comenzó a cobrar fama con la nieve y Chapelco -allá cuando despuntaban los años 80-, no ha parado de crecer desde entonces.

Lo hace, menos mal, con esa maravillosa capacidad de aparentar que nada cambió. Sin edificios altos ni semáforos, ni más materiales que la piedra y la madera. Sin perder esa esencia de aldea de montaña que supo enamorar a miles, convirtiendo el viejo cliché de dejo todo y me mudo al Sur en una realidad irrefutable. Basta con saber que cerca del 80% de los 35.000 habitantes del pueblo -que ya dejó de ser tal, por supuesto, aunque todos le siguen diciendo el pueblo - llegó en las últimas dos décadas, y menos también (sobre todo después de 2001).

Hay que mirar un poco más allá del lago Lácar o de la avenida San Martín para descubrir cómo se ha ido expandiendo la ciudad. Ya es común escuchar hablar de nuevos loteos -que alcanzan a los lagos Lolog y Huechulafquen-, ver carteles que anuncian la construcción de tal o cual emprendimiento, saber que al Chapelco Golf & Resort (con el sello de Jack Nicklaus) pronto se agregará otra cancha de 18 hoyos (diseñada por otro campeón multipremiado como Greg Norman), El Desafío Mountain Resort.

Por lo demás, en el centro de la ciudad están las rosas de siempre, que crecen a borbotones rojos y amarillos, las casas de té, las tiendas de ahumados, las artesanías, los negocios de pesca con sus moscas brillantes y perfectas, tan bien hechas que parecen inventarios de museo.

Aunque hay novedades, también, que hablan de una ciudad que crece no sólo en tamaño, sino en sofisticación, propuestas para todo el año y diversidad. Un buen ejemplo de eso es la apertura, en enero de este año, de la primera galería de arte de San Martín. En Ruta del Arte, la Galería hay pinturas de artistas locales como Georg Miciu Nicolaevici y Darío Mastrosimone, además de esculturas, fotos, platería criolla y muebles antiguos, entre otros objetos. Al frente de este espacio están Juan Sabatini y Claudina Menéndez, una pareja que hace dos años llegó de Buenos Aires, hace uno diseñó la Ruta del arte, tour cultural -excursión que invita a visitar los ateliers y talleres de artistas de la zona-, y este 2010 se despachó con la galería.

Las librerías-cafés, los hoteles boutique, las tiendas de diseño, las reposterías estilo francés o la gastronomía gourmet completan la tendencia. Incluso la nueva heladería de Mamusia (tradicional casa de chocolates artesanales) hace furor con gustos como lemon power o chocolate remixado.

Hola Chile!

Así como en julio las calles se llenan de brasileños, en febrero el acento que se más se escucha es el chileno. Este año, con un tipo de cambio favorable y la campaña Hola Chile! (que ofrece descuentos a ciudadanos chilenos), los vecinos de la Cordillera están encantados.

Entre los extranjeros, europeos y norteamericanos son los que más dólares dejan en su paso por el Sur. Fanáticos de la pesca en su gran mayoría -temporada que se extiende de noviembre a fines de abril-, suelen alojarse en lodges o estancias privadas apartados de la ciudad, y se acercan poco y nada a la misma.

No es el caso de Harry Wilson, un pescador sesentón de Montana que se deja ver casi todas las noches por los restaurantes del centro, donde los vecinos ya lo saludan por su nombre.

"Es el cuarto año que vengo a San Martín a pescar. Hasta tal punto me enamoré de este lugar y de su gente, que ya compré un terreno en Valle Escondido", ríe, con los cachetes colorados por el buen vino.

Los argentinos también llegaron en alegre montón -familias y mochileros encabezando la troupe - para hacer rafting, cabalgatas, mountain bike y una generosa lista de deportes; tirarse panza arriba en las playitas de Quila Quina, Lolog y Catrire, o darse unas buenas panzadas de chocolate y picadas. O también, por qué no, para gastar las horas hasta que baja el sol, el lago y las montañas se tiñen de violeta y San Martín es el lugar más lindo del mundo.

Canyoning, lo último en turismo aventura

Casco, impermeable, traje de neoprene, arnés, mosquetones... No se trata de una expedición de alta montaña, sino de los preparativos que exige el novedoso canyoning, que no es otra cosa que practicar rapel bajo el chorro de una cascada.

La cosa tiene sus adeptos y hay que animarse a probar para entender por qué. Claude Domenc, fancés, esquiador, alpinista, viajero incansable y aventurero si los hay, importó el canyoning de Europa, donde el adrenalínico deporte tiene su meca en Sierra de Guara, en los Pirineos. Este verano arrancó con la actividad en San Martín, en una quebrada que se descubre camino a Quila Quina. "La cascada no tiene nombre, pero yo la bauticé Cañón de la Ilusión", sonríe Domenc.

Quechuquina y Hua Hum, dos hallazgos

Es curioso. Si en San Martín está nublado, en Hua Hum puede estar cayendo un aguacero de aquellos. A 45 km de la ciudad y bien pegadito a Chile, Hua Hum es uno de los puntos con mayor promedio de lluvias del país: 3500 milímetros anuales (contra 1500 en San Martín). El trayecto, que se hace por la RP 48, es testigo de esa mutación. Poco a poco la vegetación se va haciendo más verde, más espesa, más propia de la selva valdiviana.

Seiscientos metros de un sendero que se interna entre coihues, helechos, ñires y quintrales (la enredadera que alimenta al colibrí rubí) llevan, en forma directa, a la cascada Chachín, un golpe de agua que se estrella contra las piedras en una caída de 30 metros.

No es la única perla del circuito. La otra es Estancia Quechuquina, en el km 32 de la misma ruta. El viejo casco del aserradero -donde en su apogeo llegaron a vivir 40 familias, y hasta escuela había- es una casona de madera y peculiar estilo sudafricano, dado el origen de sus primeros moradores (los Bresler, 1904). Jeannine, hija de los actuales propietarios, se calza el delantal, prepara almuerzos y tes, pone más troncos en la chimenea, sirve la mesa y cuenta historias a quien quiera escuchar. Con la ayuda de Virginia, Florencia y un gran horno de leña, cocina ñoquis de polenta con salsa de hongos, carne estofada al vino tinto, ensaladas, pollo al curry o tarta de cebolla y panceta, entre otras delicias caseras. Tan en casa hace sentir a los comensales que no sorprende que, a la hora del almuerzo, vuelva a aparecer la misma familia que estuvo el día anterior. Y que regrese al día siguiente.

Casa, hospital y ahora museo

De los viejos residentes de San Martín de los Andes, no hay quien no se haya atendido alguna vez en la casa de techo de chapa y paredes de raulí de la Av. San Martín.

La casa perteneció a Rodolfo Koessler, primer y único médico que tuvo el pueblo durante 30 años. La vivienda funcionó a la vez como hospital, consultorio y farmacia, además de residencia particular del matrimonio de inmigrantes alemanes, que se instaló allí en 1920 con una prole de niños rubios. Lo llamativo es que era el mismo Koessler el que oficiaba de partero, cirujano, dentista, farmacéutico y vaya uno a saber qué otra disciplina.

"Si el enfermo no podía venir hasta acá, entonces mi abuelo ensillaba el caballo y partía hacia el campo a atender al paciente. Nunca se sabía cuándo volvía", cuenta un entusiasmadísimo Federico Koessler en la inauguración del museo. Porque después de varios años abocados a la recolección de objetos, la casa acaba de abrir sus puertas para recibir visitas. Como si no hubiera pasado el tiempo, allí está la camilla donde nacieron más de 3000 chicos, la camita donde pasaban sus días de convalecencia estancieros y mapuches por igual, los frascos con preparados, el microscopio y hasta el inodoro portátil.

Cuenta Koessler nieto que hasta acá llegaban los vecinos con el muerto cargado al hombro para redactar el certificado de defunción. Otros arrimaban algún cordero a modo de pago, aunque Koessler, que atendía con verdadera vocación, lo hacía a sabiendas de que muchas veces no recibiría nada a cambio.

Pero el médico no era el único protagonista en esta historia de sacrificio y aventura en la Patagonia. Su mujer, Bertha Ilg, dedicó 45 años a recopilar leyendas y tradiciones orales de los mapuches, varios de los cuales eran pacientes de su marido. La araucana blanca, la llamaban, porque entre los siete idiomas que dominaba sumó el mapudungún, lengua mapuche. Fue ella quien convenció a los viejos caciques de la necesidad de preservar, mediante la escritura, un riquísimo patrimonio cultural que corría el riesgo de desaparecer.

Cómo llegar

Aerolíneas viaja dos veces por semana a San Martín de Los Andes, aunque todos los días a Bariloche ($ 892), donde también llega LAN (de allí son $ 37 en ómnibus a SMA)

Dónde dormir en San Martín de los Andes

* Hay alojamientos para todos los bolsillos. Desde cabañas por $ 260 para 4 personas hasta hoteles boutique y el único Hotel 5 estrellas de San Martín de Los Andes, el Loi Suites Chapelco Hotel

Dónde comer

* En la larga lista de restaurantes y cafeterías de la zona sobran los imperdibles. Desde Arrayán, para tomar el té con una vista de ensueño, hasta El Regional, famoso por sus picadas, o Ku-Cara Negra, primer casco de estancia que, además del estilo inglés, conserva antigüedades originales.

Fuente: La Nación Turismo
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1235158

Cueva de las manos: reservorio de arte

Más de dos mil figuras entre palmas, guanacos, choiques, escenas de caza con figuras humanas y dibujos abstractos correspondientes a diversos períodos constituyen un patrimonio de increíble valor arqueológico y cultural.

Emplazado en el noroeste de Santa Cruz, Los Antiguos se presenta como un valle fértil de atmósfera bucólica, ideal para degustar los más deliciosos frutos rojos; probar suerte con la pesca deportiva; o planificar una visita al yacimiento arqueológico más importante de la Argentina: la Cueva de las Manos.

El reservorio de arte rupestre, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1999, se ubica a 220 kilómetros de la localidad por el camino de Bajo Caracoles. Miles de personas detodo el mundo llegan allí para contemplar el preciado legado de la cultura cazadora-predadora que habitó la zona entre los años 9.300 aC. y 700 dC.

La mayor congregación de pinturas se encuentra en la Cueva de las Manos propiamente dicha, que posee 24 metros de profundidad, 15 metros de ancho en la entrada y alrededor de 10 metros de altura hasta el comienzo de la visera.

En los paredones y aleros que rodean a la caverna, los antecesores de los tehuelches también dejaron sus huellas, que se encuentran en excelente estado de conservación.

Sin duda, las estampas más características son las manos realizadas con la técnica de negativo. Si bien los arqueólogos dan cuenta de la existencia de más de dos mil figuras, se pueden identificar claramente 829 manos de variadas tonalidades y tamaños, correspondientes a diversos períodos.

Acompañados por los guías de sitio, los visitantes también divisan en las rocas representaciones de animales como guanacos, choiques (ñandúes patagónicos) y matuastos (lagartijas autóctonas); escenas de caza con figuras humanas; y dibujos abstractos como líneas de puntos, círculos y trazos en zigzag.

Resulta ineludible preguntarse por qué los primitivos habitantes de estas tierras decoraron el lugar con las imágenes de sus manos. Si bien continúa siendo un enigma, las teorías generalizadas indican que se trataría de una rogativa, un ritual de sanación o simplemente que fueron estampadas con la intención de indicar las sucesivas etapas de la vida, ya que hay palmas pequeñas, medianas y grandes.

Las pinturas fueron realizadas con pigmentos minerales de la región, que brindan tonalidades rojas, ocres, amarillas, violáceas y verdes; óxido de manganeso (negro) y blanco. En cuanto a las técnicas, prevalece la del sopleteado, empleada para los negativos de las manos, y se piensa que además fueron utilizados hisopos, pinceles hechos con huesos de animales y los dedos como aplicadores.

Las representaciones más llamativas de este gran mural situado a la vera del cañadón del río Pinturas incluyen una mano con seis dedos, figuras de guanacas preñadas y un par de manos, derecha e izquierda, correspondientes a una misma persona.

Si se desea agregar aventura a este paseo, se puede optar por la alternativa de llegar a la Cueva de las Manos haciendo un trekking por el cañadón del río Pinturas.

Partiendo de Los Antiguos deberán recorrerse 130 kilómetros de asfalto por el camino a la estancia turística Cueva de las Manos, para luego desandar una caminata de poco más de una hora mientras se contemplan las vibrantes tonalidades del cañadón y las pasarelas del yacimiento de arte rupestre.

Tras una pronunciada pendiente, el itinerario culmina en el refugio de acceso a la cueva, de donde salen las excursiones guiadas.

La Cueva de las Manos es la evidencia fiel de una cultura cazadora-predadora que, a través de su arte, ha legado demostraciones de sus costumbres, técnicas de caza, ritos y creencias, su relación con el medio ambiente y las condiciones en que desarrollaban su vida, hechos que han quedado protegidos por el cañadón del río Pinturas.

Dónde alojarse

Los Antiguos ofrece hosterías, hoteles, cabañas y hostels.
Tarifas promedios: hostería 3 estrellas superior, $ 350 en base doble; cabañas: $ 260 en base cuádruple; hostels, $ 45 por persona.

Cueva de las Manos

Tarifas de ingreso al sitio arqueológico: Residentes: $ 15; Extranjeros: $ 50.

Excursiones a Cueva de las Manos
Por la estancia Cuevas de las Manos: duración 8 horas. Tarifa: $ 170 por persona, con vianda.
Por Bajo Caracoles: duración 10 horas, tarifa $ 220 por persona, con vianda incluida.

Excursión a Monte Zeballos
Duración 10 horas. Tarifa: $ 120 por persona, con vianda. Pueden adicionarse opciones de caminatas y cabalgatas.

Fuente: Los Andes Online
http://www.losandes.com.ar/notas/2010/2/21/turismo-473122.asp

Otras propuestas para disfrutar Los Antiguos

Los Antiguos es una traducción del vocablo tehuelche I keu kenk o I keu konk, que significa "mis antepasados" o "los antiguos". Según la tradición oral, este lugar era elegido por los pobladores originarios para pasar sus últimos días de vida.

Al estar en un terreno de escasa altura, la protección de las montañas y los efectos moderadores del lago Buenos Aires, la localidad está dotada de un microclima ideal para el cultivo de los frutos rojos.

Por eso, quienes arriben a este remanso santacruceño podrán incursionar en un circuito de agroturismo, visitando alrededor de 15 chacras donde se observa la recolección de frutos rojos, principalmente cerezas, frutillas, grosellas, corintos y frambuesas, y se degustan dulces y licores. Otros establecimientos que integran esta ruta se dedican a la producción de chocolates, verduras, escabeches e hilados.

El destino descansa a orillas del lago Buenos Aires, un espejo de 2.240 kilómetros cuadrados compartido con Chile. Se lo considera el segundo lago más grande de Sudamérica, después del Titicaca, y sus cristalinas aguas albergan especies de truchas muy combativas, ofreciendo un ambiente ideal para la pesca deportiva durante todo el año.

Allí también pueden realizarse travesías en kayaks partiendo desde el muelle de la hostería Antigua Patagonia, ubicada en la entrada de la ciudad.

Otra interesante propuesta de Los Antiguos es el camino del Monte Zeballos, el más alto de la provincia y de una belleza singular. Este periplo se caracteriza por sus escenarios contrastantes, tanto en colorido como en geografía: los paisajes pasan del bosque patagónico a áreas de aspecto desértico donde se erigen formaciones volcánicas de curiosa fisonomía.

Si bien el itinerario culmina en la localidad de Lago Posadas, el camino de Monte Zeballos es una experiencia en sí misma, deparando varios parajes para hacer trekking, como las rocas erosionadas por el viento con forma de cucuruchos, ubicadas a la altura del kilómetro 67.

Al llegar a El Portezuelo, el punto más elevado del recorrido, y si el cielo se presenta diáfano, puede divisarse el cerro San Lorenzo, de 3.706 metros.

Fuente: Los Andes Online
http://www.losandes.com.ar/notas/2010/2/21/turismo-473552.asp

Hoteles boutique en Buenos Aires y Córdoba

Hacia fines de los años ’80, Ian Schrager y Philippe Starck trascendieron el círculo de la arquitectura y el diseño y comenzaron a ser mencionados en los ámbitos hoteleros y turísticos.

Combinaron elementos de la moda, la arquitectura y el diseño, para crear una experiencia singular en el ámbito de la hospitalidad y produjeron un giro notable en el concepto de hotelería manejado hasta entonces. Fue el nacimiento de los hoteles boutique.

Estos hoteles se consideran "boutique" porque son únicos, van más allá de la cantidad de estrellas u otro tipo de clasificación. Son el equivalente a un traje hecho a medida, pocas habitaciones y con un servicio altamente profesional.

En Córdoba

Desde el año pasado, la Ciudad de Córdoba cuenta con su primer hotel de estas características, Azur Real Hotel Boutique, ubicado en San Jerónimo 243 / 257, en pleno centro de esta capital, que ofrece la tranquilidad de la casa antigua y el confort del hotel moderno.

El inmueble original fue construido en 1915, como una clásica casa-negocio, en las que coexistían un local comercial y una vivienda. La propiedad sufrió varias transformaciones con el paso de los años, siendo utilizada para droguería, restaurante y residencia estudiantil.

Algunas de sus habitaciones fueron usadas por el Colegio Nacional Deán Funes y por ellas pasaron personajes célebres de Córdoba, como Ernesto "Che" Guevara, alumno del colegio. En 2004, comenzaron las obras de restauración y puesta en valor que, luego de cinco años, dieron forma al primer hotel boutique de la ciudad.

Azur Real Hotel Boutique cuenta con 14 habitaciones de características únicas, con un moderno estilo arquitectónico y de diseño y equipadas con todos los servicios, como TV LCD; Internet WiFi y LAN; caja de seguridad digital; personal bar; ducha escocesa, y sábanas de percal americano de 180 hilos. El hotel ofrece también terraza con piscina y solárium y restaurante.

En Buenos Aires

Buenos Aires ya cuenta con gran cantidad de estos establecimientos. En el barrio San Telmo se encuentra el Ribera Sur Hotel. Ubicado en pleno casco histórico de la ciudad, a dos cuadras del moderno barrio de Puerto Madero y de la plaza Dorrego. Son 16 habitaciones equipadas con todo el confort de un cinco estrellas. Tiene un patio interno con deck y piscina y un restaurante para 40 personas con cocina de autor y originales tapeos.

En San Isidro, uno de las zonas residenciales más exclusivas del Gran Buenos Aires, San Isidro Plaza Hotel ofrece 22 habitaciones al modo de loft. Está ubicado en una tranquila calle que desemboca en la plaza San Isidro y su Catedral y fue construido utilizando parte de la estructura de un antiguo teatro.

El esquema clásico con toques art decó del teatro y el diseño chic y de vanguardia que lo convirtió en un lujoso hotel, producen un interesante contraste arquitectónico.

Cuenta con ambientaciones distintas en cada cuarto con el máximo lujo y confort; hay un equipo de servicios al huésped disponible durante las 24 horas; un completo spa, y un restaurante. Está administrado por una familia, ofreciendo las ventajas de un gran hotel pero con la calidez, intimidad y atención de los detalles que sólo pueden brindar los dueños presentes.

En Palermo, quizá la principal zona de la moda y el diseño de Buenos Aires, el Home Hotel, con 19 habitaciones, fue premiado por la revista inglesa de diseño Wallpaper. Enteramente decorado con elementos comprados en mercados de pulgas de todo el mundo, sus muebles podrían ser la envidia de muchos coleccionistas.

Estas son sólo algunas muestras de una tendencia que crece sostenida, principalmente, por turistas norteamericanos y europeos.

Ver también Alquiler de departamentos en Buenos Aires. Los departamentos en alquiler son una opción a la hotelería.

Fuente: La Voz Turismo
http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=592490

Enoturismo en Mendoza

De la cosecha a la cata, los turistas participan en cada etapa del vino

En el señorial ingreso a uno de los hoteles cinco estrellas de Mendoza, cuatro turistas de Estados Unidos se colocan el casco, se acomodan las medias y ajustan los cordones de sus zapatillas antes de subir a sus bicicletas de alquiler. El guía los conduce hasta un camino rural para introducirlos en un viñedo y descubrir juntos, paso a paso, cómo el vino crece en la viña y nace en la bodega. Este ritual por los caminos del vino es realizado por 4 de cada 10 turistas que visitan Mendoza.

Creciendo junto al vino; cosechando ilusiones, desbrote de primavera y picnic entre los viñedos son algunos de los programas para turistas de la bodega Norton. "El tour clásico ya no va más. La idea es degustar el vino en cada paso de su elaboración", dice la gerente de Turismo de la bodega, Clara Argerich. Los visitantes prueban la uva en los viñedos y después degustan los vinos en los tanques de acero inoxidable donde fermenta el caldo, en su paso por las barricas de madera y cuando duerme embotellado en la cava. La visita es orientada por un guía bilingüe y algún técnico de la bodega. Al final, todos reciben alguna copa de regalo y pueden comprar vinos para llevar a casa.

En Luján de Cuyo las bodegas se esmeran por diferenciarse. La semana pasada, por ejemplo, Chandon organizó una salida especial para presenciar la primera cosecha en el viñedo más alto de Mendoza: a 1.557 metros de altura, en la finca El Peral del valle de Tupungato.

Galardonada por la Red Globales de las Grandes Capitales del Vino, Bodega Zuccardi es una de las pioneras en desarrollar proyectos de enoturismo. Esta bodega de Maipú, ya impuso el clásico Vení a cosechar, entre el 15 de febrero y el 15 de abril de cada año, durante la época de Vendimia. Bajo la supervisión de un ingeniero agrónomo, el turista recibe una tijera de poda, un delantal y una balde para realizar la tarea del vitivinicultor. Los racimos cortados en las viñas son trasladados a la bodega para incorporarlos al proceso de vinificación. Los viñateros por un día reciben su paga: un almuerzo típico de campo, en el restaurante de La Casa del Visitante, ubicado en el medio de los viñedos.

"En nuestra bodega la gente viene a divertirse", afirma Ana Amitrano, propietaria de bodega Familia Zuccardi. Es la responsable de haber conseguido que 35 mil turistas pasen el año pasado por su bodega: "aquí aprenden, interactúan con el proceso de elaboración del vino y disfrutan de un almuerzo", dice Amitrano. Y no dejó de sorprenderse cuando descubrió esta semana que una familia de turistas porteños decidió pasar en su bodega, dos de sus cuatro días en Mendoza.

Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2010/02/22/sociedad/s-02145015.htm

San Martín de los Andes. Buenos momentos al pie de la Cordillera

Entre bosques y lagos, un recorrido por la mágica aldea de San Martín de los Andes. Aventura, playas a orillas del Lácar, pesca con mosca y golf.

Todo lo que quieras, un solo lugar". He aquí el eslogan de San Martín de los Andes, una aldea de montaña, junto al lago Lácar, en Neuquén. Y uno quiere todo, atragantándose, porque hay tanto y tan bello, que "faltan ojos". Por la ventanilla del bus, una ráfaga de verdes contrasta con el amarillo intenso de las retamas que, a ambos lados de la Ruta Nacional 234, crecen furiosas y trepan a los cerros con descontrol. El viajero las disfruta pero el lugareño refunfuña porque "son plaga", dice. San Martín de los Andes fue fundada en 1898 -un conglomerado de aserraderos- y desde 1937, cuando se creó el Parque Nacional Lanín, su carácter, su identidad, cobrarían un indeleble sello turístico.

Descubriendo un mundo

Una infinita cantidad de estímulos despiertan en el visitante una curiosidad insaciable. Al llegar, los datos desbordan y se cae en una suerte de entropía, que en lingüística y más precisamente para la semiótica, es el exceso de información y su consecuente caos. Con el pasar de los días, se apaciguan las ideas, se "metaboliza el atracón de paisajes" y celebramos el placer de estar ahí. Entonces decantamos y elegimos. Y llegamos a mirar lo que vimos: aquel cartel en la Municipalidad, "San Martín de los Andes, zona no nuclear, a favor de la vida y la paz". Es un texto en otro contexto.

Así, con una calma entusiasta, caminamos con tiempo hasta el lago y subimos a un bote que nos pasea por ese espejo azul. Estamos a 640 m sobre el nivel del mar y a 40 km de la frontera con Chile. Augusto Gorchs rema y describe el entorno con mucha pasión: "Aquel es un bosque de cipreses que crecen entre las piedras; las raíces tienen forma de cuña y se meten en las grietas para expandirse y alimentarse con lo que encuentran. Más allá, el roble pellín -que no es un verdadero roble- y el raulí. Los dos son endémicos", dice Augusto, que también organiza cabalgatas y turismo aventura.

De regreso, en el pequeño puerto, el profesor de Educación Física Bebe O´Connor prepara los remos para una práctica en grupo. Hasta la nueva y asoleada costanera llega el perfume a rosas y lavandas, que están en veredas y casas.

Antares Patagonia fue vivienda y hoy es una hostería 4 estrellas. Aunque allí uno no se hospede, se puede visitar. Afuera, un jardín con una piscina. Al entrar, una piedra de la casa de Yapeyú del general San Martín. En el salón de estar, muebles sirios del siglo XVIII hechos en plata, nácar y marfil, una Biblia de 1545 y, en el primer piso, otra reliquia: un bordado en canevá realizado por Manuelita Rosas. A los tesoros antiguos se suman instalaciones ultramodernas: diez suites y un salón para eventos con máximo confort.

El paisaje arquitectónico

Si hay algo que suma a la fisonomía de San Martín, es su peculiar arquitectura, cuidada por normas que se cumplen. Las viviendas de los pioneros -erguidas desde principios de 1900- se mantienen que da gusto. Es el caso de La Casa de Eugenia, un hotel boutique que en 1920 fue la primera sede de la Administración de Parques Nacionales. Al pie de la Cordillera, pintada de azul profundo y aberturas blancas, está construida en madera de raulí, un árbol omnipresente del Parque Nacional Lanín.

Otra casa próxima a abrir como museo es la de Rodolfo Koessler y su esposa, la escritora Bertha Ilg. Koessler fue el primero y único médico del pueblo por más de una década: partero, dentista, cirujano, farmacéutico. "Mi abuelo era un tipo extraordinario; tomaba su maletín, ensillaba el caballo y se iba al campo a curar enfermos. Algunos llegaban hasta esta casa, que compró en 1923, y se atendían en el consultorio. Guardamos todo lo que tenía: el instrumental, frascos con las drogas que usaba para formular medicamentos, muebles, ropa. Vamos a poner cada cosa como estaba antes porque queremos que la gente visite los 19 ambientes. Así se podrá apreciar cómo se vivía en la Patagonia de entonces", dice Federico Koessler.

La otra joya arquitectónica -sobre la ruta de ingreso a San Martín- fue levantada por el matrimonio de Roque Bello y Rosalía Contreras en 1900. La mujer tenía huerta, frutales, ovejas, caballos y vacas. Restaurada, tiene pisos y paredes de raulí, tapizados originales de papel inglés sobre las paredes, muebles históricos y ventanales con profusión de vidrios repartidos. "Era imposible traer vidrios grandes desde Buenos Aires; llegaban rotos", comenta orgulloso Juan Manuel Boschi, detallista a ultranza y dueño de Ku de los Andes, la parrilla gourmet que funciona allí. Cuenta con un menú excepcional y una carta de vinos editada por él, en función de la cava que armó con un sommelier. El plato principal ronda los $ 50. Para beber, obviamente los buenos vinos del Sur: el tinto malbec o pinot de El Calafate o algún blanco de Familia Schroeder. Muy bien logrados están la trucha al limón, el ciervo con mostaza ahumada y el bife de búfalo a las tres pimientas, que Boschi trae del delta entrerriano. Carne sabrosa, tierna y magra. De postre, volcán de chocolate o tarta tibia de manzanas.

Días de playa

Verano, sol y más de 30 grados de temperatura. Está para ir a la playa Catritre, el balneario más próximo a la ciudad, en la margen izquierda del Lácar; a Quila Quina, adonde se accede por la Ruta de los Siete Lagos o en lancha, con arena fina y rodeada de un bosque que exhibe robles, ñires, maitenes y radales. La villa homónima y cercana es hábitat de mapuches de la comunidad Curruhuinca. Viven en casas con cercos de palo a pique, huertas y corrales. Muchos tienen puestos de artesanías. Otra opción es la playa de Yuco, a 30 km de San Martín por la ruta 48 que conduce hacia Chile, con piletones y un camping libre.

Mientras uno se asolea o duerme una siesta a la sombra, otro puede generar adrenalina extra con cuanto deporte náutico se le ocurra (kayak, windsurf, kitesurf, remo o rafting) en los lagos Lácar, Machónico y Machónico Chico y los ríos Hermoso y Aluminé. Conviene contratar a un guía experimentado.

Las estrellas se ven más cerca y la luna, más grande. Por eso las cabalgatas nocturnas o diurnas son un placer para grandes y chicos, así como hacer trekking en el cerro Chapelco, que no tiene nieve y se convierte en un gran parque de diversiones. Los más corajudos trepan el Lanín hasta la cumbre del volcán o hacen mountain bike por los circuitos de montaña que ofrecen un exigente ascenso y algunos descensos muy veloces. El ciclismo de altura está muy de moda y lo bueno es pedalear en cornisas de curvas bien cerradas. Lo mismo que el canopy, que lleva a deslizarse hasta 250 m a 25 km por hora, colgado del arnés del cable de acero entre las copas de árboles.

Las historias y las vidas

La pesca con mosca dejó de ser un deporte para transformarse en un ritual y un "duelo de caballeros" entre el pescador y su presa. Varias clases de truchas y salmones esperan el desafío. Los habitués conocen cada cm cúbico de arroyo, lago o río; los que recién empiezan, contratan un guía de pesca.

Héctor "Toti" Palmer es un pintor autodidacta que vende originales y serigrafías a fanáticos pescadores. Junto a más de veinte artistas, integra La Ruta del Arte, un producto turístico y cultural creado por Juan Sabatini y su mujer Claudina. Consiste en visitar a los pintores, artesanos, tallistas en madera y creativos del lugar, en sus propios talleres, para interactuar con ellos y observar sus obras. Tras ellas se pueden hurgar historias que dejan pensando, como la de Darío Mastrosimone, un contador porteño. Cansado de Buenos Aires, vendió todo y partió con su familia a San Martín de los Andes, buscando una vida mejor. Su proyecto de vivir de la pintura fue por demás ambicioso. "Con el maestro Georg Miciu aprendí la técnica del espatulado en óleo. Mi inspiración, así como la paleta de colores, las obtuve en este paisaje", recuerda y señala la gama de verdes que se ven tras el gigantesco ventanal de su atelier. En la Ruta también está la arquitecta Eugenia Morano, que llegó a San Martín desde La Plata para la construcción del Complejo hotelero Rincón de los Andes. Ahora diseña botas, zapatos y zuecos.

Golf y buena mesa

También por la ruta 234, los verdes se reproducen y se afelpan, como en una ondulada alfombra natural. Es el campo de golf del Chapelco Golf y Resort, diseñado por Jack Nicklaus, quien fue considerado el mejor jugador del mundo. Tiene un exclusivo club house, un lodge a la vera del río Quilquihue y el hotel Loi Suites, el único 5 estrellas de San Martín. La cancha respeta la topografía, con 18 hoyos entre montañas y bosque andino. Para el amante del golf, es un paraíso, a 18 km del centro y a 7 km del aeropuerto.

En la propuesta gastronómica de San Martín se destaca el rubro de los chocolates. Mamusia y Tatus vivían en Polonia y emigraron a la Argentina. "Mi abuelo era contador y mi abuela cocinaba; hacía chocolates para sus amigos y vecinos. Se le ocurrió abrir las puertas de la casa y empezar a vender", dice Faustina, nieta y mano derecha de Tatus. Más que una fábrica, es una gran cocina, donde un puñado de profesionales prepara más de 60 variedades de chocolate, que sólo se venden en una esquina de la calle San Martín, con las paredes pintadas con flores y guardas a todo color.

Para una comida típica, El Regional ofrece tablas de fiambres y encurtidos, y bocados calientes como gulash, acompañados por cervezas artesanales. Ahumadero El Ciervo ofrece exquisitos salamines de ciervo y jabalí, ahumados de trucha al vacío y hongos secos o en escabeche. Mario se dedica a salar, secar y ahumar las carnes salvajes con maderas de la zona, imprimiéndoles un aroma especial.

Chivito, cordero patagónico, lechones y parrillada de achuras es la especialidad de La Posta Criolla y Patagonia Piscis. Para mariscos, paellas, tostones con langostinos, cazuelas o salmón, El Mesón de la Patagonia, a cargo de Juana y Raúl Duarte. Con chicos, algo rápido y sabroso se puede ordenar en La Barra. Alan Wettstein tiene pastas artesanales y pizzas que son manjares y, de regalo, una formidable vista al Lácar.

Aires de Oriente

Para presupuestos de amplio espectro (desde cabañas y hostales a 5 estrellas), gustos diferentes y un paisaje que no sólo se contempla: también se vive.

La hostería Lahuen Co acaba de inaugurarse en el área protegida de bosque andino-patagónico del Parque Nacional Lanín, a 82 km de San Martín de los Andes. Todo el complejo Lahuen Co, Eco Resort y Spa termal se realizó con estrecha interacción entre guardaparques y la familia Kopyto, dueña de la idea.

El spa termal fue concebido con el asesoramiento del maestro japonés Eiji Mino Sensei, del Centro Zen Shiatzu. Tiene cuatro piscinas internas a distintas temperaturas y externas. Se comienza por el tepidarium (piscina con agua a temperatura corporal, 37°) y se avanza hasta los 42° antes de pasar a las duchas con varios grifos y el almuerzo.

Al llegar, Shizuto Masunaga propone 20 minutos de ejercicios de estiramiento. Por la tarde, realiza masajes que pueden tomarse al aire libre. Hay más propuestas: caminatas, paseos por el lago, avistaje de aves y expediciones de montaña con diferente nivel de dificultad. Las salidas son con guías bilingües y se extreman las precauciones.

En Lahuen Co no hay señal para celulares, televisión ni teléfono y el servicio wi fi es condicional. No pueden ingresar niños y hay menú para celíacos, diabéticos, vegetarianos y comidas livianas.Lahuen Co organiza vuelos privados entre los aeropuertos de Bariloche y Chapelco. Desde ahí, la camioneta del resort transita la estepa, el bosque y la selva valdiviana y recorren ocho lagos, lagunas con playas de arena volcánica, un escorial de lava petrificada y el volcán Achén Ñiyén, cerca de las termas de Epulafquen, donde está el spa.

Y nada más. Ni menos. Irse de San Martín de los Andes es incorporar al archivo personal la existencia de otro de esos "lugares en el mundo" que parece increíble que existan en paralelo al vértigo y las tensiones de las grandes ciudades. Pero no fue un sueño. Está allí. Y siempre queda la posibilidad de pegar la vuelta.

Fuente: Clarín Turismo
http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2010/02/07/v-02134975.htm

Camarones, un puerto con historia

Una visita a Camarones, un pueblo desconocido pero lleno de atractivos históricos y naturales en el sur de Chubut. Sobre la costa del Golfo San Jorge, un mundo de fauna, de algas y también de historia.

Camarones se puede sintetizar en tres “P”: pioneros, pingüinos y Perón. Tres veces la misma letra para recordar otras tantas facetas de este puerto perdido en las inmensidades de la geografía patagónica. Pioneros, como los primeros españoles que llegaron hasta aquí en un intento de crear el primer asentamiento en territorio argentino, pero también como los yugoslavos y otros inmigrantes que se establecieron en el siglo XIX para desarrollar la pesca y la ganadería en la región. Pingüinos, como los que pueblan la segunda colonia más importante de Chubut, después de la de Punta Tombo, el emblema de la muy rica y diversificada fauna de la costa y sus islas. Y finalmente, Perón: porque el ex presidente fue criado en Camarones, cuando su padre trabajaba como juez de paz en este pueblo sureño por entonces recién constituido. Y como los tres mosqueteros eran cuatro, las tres P de Camarones también lo son: porque muy recientemente se votó la norma que crea oficialmente el primer Parque Nacional marítimo del país, el Parque Patagonia Austral, que protege la costa y las islas, pero sobre todo el mar de la región.

Un puerto para la foto

Camarones conserva todavía el aspecto que tenía en sus primeros tiempos. Sobre las calles escasamente construidas quedan varias de las casas levantadas durante los años fundacionales del pueblo, con paredes de madera y techos de chapa. Como el almacén de ramos generales Casa Rabal, una suerte de símbolo de Camarones, inaugurado en 1901. Un año que ostenta con orgullo en la fachada y que, como el techo de chapas rojas desteñidas por el tiempo, se ve desde toda la costa y el muelle del diminuto puerto.

El dueño del almacén, Antonio Rabal, no vacila en hacer visitar el legado de sus abuelos a quien muestra algún interés en remontarse hasta aquellos tiempos. Entre otras cosas, Rabal conservó numerosas cajas y envases de productos de gran consumo de otras épocas. Mostrando una caja de galletitas Lola, explica que “de estas galletas viene la expresión ‘no querer más lola’, cuando uno se deja morir, porque era la galletita que se daba a los enfermos y quien no podía comerlas más estaba ya muy grave”. Es una de las tantas anécdotas que cuenta mientras encabeza las visitas a los recovecos de su gran alacena, o bajo las vigas de madera del techo del primer piso. Como en una especie de museo, en las góndolas de madera de Casa Rabal se comercializan los productos de hoy con el recuerdo de los de antaño, pero parte de la vida social de Camarones sigue girando en torno de las compras que allí se efectúan y de los encuentros entre vecinos que propicia el lugar. Mientras tanto, afuera, el sol que brilla en el cielo la mayor parte del año reemplaza las manos de pintura que le faltan a este galpón y sus vecinos para poner una nota más de color en el paisaje.

Los primeros colonos de Camarones fueron alemanes, españoles, holandeses y suizos, pioneros de un poblado que prosperó a partir de 1890 junto al puerto desde donde se despachaba la lana de las estancias de la región (vale recordar que la lana de Camarones tiene una tipificación diferente y es sinónimo de calidad en todo el mundo entre los profesionales del sector). En octubre de 1900, una ordenanza le dio su partida de nacimiento oficial, y en los años siguientes llegaron los primeros servicios y la escuela. Sin embargo, pese al paso de todo un siglo, Camarones no abandonó del todo su condición de pueblo de pioneros: se ve en sus construcciones históricas, pero también en el espíritu de sus pobladores, tanto los antiguos como los nuevos que siguen llegando en busca de oportunidades y de sueños por cumplir. Héctor Juanto es uno de ellos. Hace poco creó una empresa de servicios de turismo especializada en el mar y ofrece avistajes de aves, lobos marinos y toninas alrededor de las cercanas Islas Blancas, además de paseos en gomón, salidas de pesca embarcada y buceo. Para él, “Camarones tiene un gran potencial turístico para desarrollar en torno del mar. Por ejemplo para buceo, ya que está aquí cerca el naufragio del “Villarino”, el buque que trajo los restos de San Martín a la Argentina desde Francia y se hundió tras chocar contra arrecifes en las Islas Blancas. La pesca es otro gran tema, y por ahora el que hace vivir nuestra empresa”. Es que Camarones es la Capital Nacional del Salmón, un título que promueve cada año mediante una fiesta que convoca a pescadores de lugares tan distantes como Buenos Aires o Chile. En la zona más céntrica del pueblo hay incluso una plazoleta dedicada al salmón, con un monumento entre kitsch y naïf. Una foto para el recuerdo o para el catálogo de curiosidades, como la panadería “tropical”, que propone recetas exclusivas de su dueño, un inmigrante cubano que dejó el sol caribeño por el viento patagónico.
Guanacos en Cabo Dos Bahías, sobre la ribera que forma parte del nuevo Parque Nacional costero.

Cinco siglos de historia

Camarones fue también la primera fundación española en territorio argentino, para decirlo en forma muy sintética. En 1535, Simón de Alcazaba y Sotomayor llegó a Caleta Hornos, en el Cabo Dos Bahías, al sur del actual pueblo: había sido enviado por la corona española para explorar las costas de la Patagonia y sentó las bases ese año, uno antes de la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza, de un esbozo de ciudad que bautizó “Nueva León”. Se construyeron algunas chozas y una capilla, que no prosperaron: apenas los buques se fueron para terminar con su misión de exploración, el poblado empezó a desaparecer. Camarones hizo, a la medida de sus medios, una plaza en su costanera para recordar este episodio. Se dibujaron las siluetas de España y Chubut en la plaza, y se levantó un torreón con reminiscencias mozárabes que da lugar a simpáticas fotos, con el azul límpido del mar y el ocre de los barcos de pesca como fondo.

Si la plaza es de aspiraciones modestas, el museo dedicado a Perón es todo lo opuesto. Moderno y muy bien armado, es digno de los museos de las grandes ciudades. La familia del presidente llegó en el año 1903, cuando su padre fue designado juez de paz y trabajaba en Camarones para toda esta región del sur de Chubut. Juan Domingo Perón vivió parte de su niñez en el pueblo y volvió durante varios años para pasar las vacaciones cuando estudiaba en el Colegio Militar. El museo, que muestra una reconstrucción de la fachada de la casa de la familia Perón, con paredes de zinc y aberturas de madera, está dividido en dos grandes orientaciones: por un lado, se hace eco de la vida política y la obra social realizada por Perón; por otro, rescata su vida cotidiana de niño en este pueblito rural de Patagonia. Sin duda, es la parte más emotiva y menos conocida de su vida, reconstruida a través de habitaciones con mobiliario, objetos, herramientas y vajilla de una típica casa patagónica en los años ‘20. Se muestran además muchas fotos no muy vistas de la juventud de Perón, de su padre y de sus primeros años como militar. En la sala dedicada a su vida política se decidió rescatar sobre todo su obra a nivel social, con juguetes, fotos y recuerdos de los años ‘50. El museo, inaugurado en 2008, es también un centro cultural que cuenta con todos los servicios y la tecnología casi recién llegada a este rincón del mundo.
En Camarones hay una plazoleta donde el salmón también tiene su monumento.

Escoltados por Toninas

Fuera del tejido urbano de Camarones, quedan por conocer las otras dos “P”. Primero se llega a la Reserva Provincial Cabo Dos Bahías, que cubre buena parte de la avanzada de tierra que delimita la margen norte del Golfo San Jorge.

La entrada al área protegida, donde está la casa del guardia, se encuentra a unos 30 kilómetros de Camarones. Hay que recorrer un par de kilómetros más, por caminos de ripio, para llegar hasta la pingüinera, que es el atractivo principal de la reserva. Un sendero interpretativo va desde el estacionamiento hasta la playa, donde los pingüinos bajan al mar desde sus nidos, en un campo rocoso que se cruza por medio de una pasarela. Literalmente, se camina en medio de la pingüinera y se los puede ver y fotografiar muy de cerca, tanto cuando anidan o descansan en el umbral de sus nidos como cuando van y vienen del mar. Se estima que hay unos 25 mil pingüinos en la colonia, la segunda en importancia luego de Punta Tombo: y aunque el número de ejemplares es mucho menor, se encuentra en un marco mucho menos transformado por el turismo masivo, con condiciones de avistaje más tranquilas y naturales, sobre todo en pleno verano.

El lugar tiene estatuto de reserva desde 1973 y abarca 14 mil kilómetros cuadrados. A lo largo del paseo, por su red de caminos de ripio se pueden ver muchos animales, incluyendo varias manadas de guanacos, que no se alejan cuando el vehículo se detiene para sacarles fotos.

Menos confiados, los choiques se avistan desde una distancia mayor. La reserva es además uno de los pocos lugares de la Patagonia donde es casi seguro ver maras: hay varias parejas, y con un poco de atención se las puede ver al costado del camino, descansando o en busca de comida entre los espinillos.
Un barco pesquero, listo para zarpar desde el muelle del puerto de Camarones.

Hay varios miradores naturales en la reserva, que permiten tener hermosas vistas sobre la costa y las islas que la bordean. En algunas de ellas hay colonias de lobos marinos, pero no se ven sin binoculares o una buena lente en la cámara de fotos. En medio del camino de ripio se pasa también por una restinga, y no es raro ver una colonia de flamencos pescando durante la marea baja. Dentro de la reserva, no hay que perderse la oportunidad de conocer Caleta Sara, un puerto natural, donde veleros de todo el mundo hacen escala para gozar de la belleza del lugar. De paso, por qué no probar la comida del restaurante en el pequeño complejo de turismo, una especie de club náutico alejado de todo, cuyo cocinero prepara exquisitos platos a base de pescados y mariscos. Hay incluso un par de trailers acondicionados como dormis para quien no quiere perderse la oportunidad de conocer este lugar al anochecer o al amanecer. Porque, debido a la posición de Camarones y su costa, es uno de los pocos lugares del país donde se puede ver tanto la salida como la puesta del sol sobre el mar.

La reserva se completó recientemente con el flamante Parque Nacional Marino Patagonia Austral, que protege un centenar de kilómetros de la costa desde el cabo y hacia el sur, abarcando dentro de sus límites 500 kilómetros cuadrados de mar y unas 40 islas e islotes. Es uno de los ambientes marinos más importantes a nivel biológico en todo el Mar Argentino, donde se alimentan, se reproducen y conviven 38 especies de peces, 40 de aves y 10 de mamíferos. Es además una región marina donde se encuentran muchas especies de algas. Tanto, que dentro del parque se encuentra un pueblo alguero, fundado a mediados del siglo pasado con el nombre de Bahía Bustamante. La explotación de algas mermó mucho en los últimos años y, a tono con la creación del parque, el pueblo fue reconvertido al turismo. Se ofrecen paseos a caballo, en lancha, salidas de avistaje y safaris fotográficos, entre muchas otras actividades en un lugar muy singular, donde la impronta de la familia fundadora de la empresa y del pueblo está por todos los rincones.

Fuera del parque hay otro lugar imperdible para quien vaya a Camarones en busca de naturaleza. Es el pequeño archipiélago que se conoce como Islas Blancas, el lugar donde se hundió el “Villarino” y donde se hace buceo. Se llega en gomones para rodear la isla y ver grandes colonias de lobos y de aves marinas, entre ellas patos vapor, cormoranes imperiales, gaviotas y skúas. Las salidas están condicionadas a la fuerza del viento, que sopla crudamente muchas veces al año... y muchas veces al día. Si se hace la salida al atardecer, el espectáculo es doble. Luego de observar las aves y los lobos, se puede disfrutar de la caída del sol sobre el cabo, y navegar en un mar que poco a poco se fue coloreando de rojo. No falta nada más que una escolta de toninas para acompañar el bote y jugar con la huella que deja en la superficie del agua.

Fuente: Página 12 Turismo
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1714-2010-02-07.html

IV Edición del Cruce de la Ría en Puerto Deseado

El 20 y 21 de febrero, unos 30 nadadores participarán de la “IV Edición del Cruce de la Ría” que se realizará en la localidad de Puerto Deseado, Santa Cruz.

El único fin es cumplir con el objetivo de atravesar los 700 metros de la Ría.

Se trata de dos pruebas distintas. El primer día se realizará el cruce, en el que se espera que participen unos 20 nadadores. El récord histórico en los 700 metros lo tiene Luciana Ferreira Mickiewicz, de 35 años y oriunda de Comodoro Rivadavía, que tardó 15 minutos y 40 segundos. Y el que más demoró fue José Railef , de 50 años, que utilizó 1 hora 50 minutos. "Dependiendo del nivel de los nadadores, el cruce se hace muy complicado por las corrientes", cuenta Paola Juanto, coordinadora general del evento, aunque deja en claro que la participación es muy amplia.

Al día siguiente se llevará a cabo la prueba denominada "Baliza del diablo", que se incorpora una prueba y que se realizó por primera vez en el año 2008. Aquí sólo pueden participar nadadores entrenados, ya que comprende una distancia de 4 kilómetros y cambios de las mareas. El nombre de la prueba se debe a que debajo de la Baliza Magallanes se encuentra la Roca del diablo, lo cual hace que sea difícil pero no imposible rodearla. El trayecto realiza yendo y volviendo por el mismo canal, lo que requiere entre 40 minutos y una hora y media.

“Tiene mucho que ver el clima, los vientos y las mareas. Si hay mucho viento genera que se muevan las aguas superiores, por ejemplo. Hay muchas variables que son impredecibles por más pronóstico que uno tenga”, explica Juanto, quien estima que en el segundo día participarán unos diez deportistas.

“Hay todo un circuito de seguridad alrededor”, dice Juanto. El evento contará con la presencia y el apoyo de Prefectura Naval Argentina, Ejército Argentino, Escuela Municipal de Kayaks, Fundación Conociendo Nuestra Casa, Dirección de Turismo Municipal y la Dirección de Recreación y Deporte (Municipalidad de Puerto Deseado). Habrá kayaks para auxiliar –en caso de necesario- a los nadadores, botes particulares, guardavidas, nadadores de rescate que irán en el agua acompañando al pelotón en un primer momento y luego se quedarán con los rezagados.

Este Cruce se realizó por primera vez el 7 de marzo de 2007 donde un grupo de personas con experiencia en nado en natatorios decidieron ponerse a prueba en las aguas abiertas de mar. "Estuvimos mucho tiempo estudiando las corrientes que en esta zona son constantes, las mareas, las temperaturas, las precauciones y todas las medidas de seguridad que debíamos tomar para poder disfrutar de esta travesía inolvidable. Con las experiencias obtenidas en los cruces anteriores cada vez se disfruta mas de este encuentro y esperamos que todos ustedes vivan esta experiencia al igual que todos nosotros", cuenta Juanto.

A su vez, en el muelle, en horas del mediodía, se realizaran pruebas para los nadadores que se inician en Aguas Abiertas. Se trata de pruebas de corta distancia y no es necesario la utilización de trajes de neoprene.

En tanto que para las otras pruebas es requisito indispensable utilizar traje de neoprene, el certificado de aptitud física y la ficha de inscripción firmada por el nadador. En el caso de los menores la es necesario una autorización de los padres mediante Juzgado de Paz o escribano público.

Colonia Suiza: curanto y reparo

La pequeña comarca rescata las tradiciones europeas y destaca lo mejor de la Patagonia en su gastronomía.

Hace dos veranos nos embarcamos en un viaje sin tiempo hacia el sur argentino, en el vehículo familiar sin alojamiento contratado en ningún sitio, nos quedábamos dónde mejor nos venía. Eso permitió que los casi 6.000 km recorridos -ida por la cordillera hasta Esquel y de allí a Madryn y Península de Valdés, luego de intensas jornadas de playa, regreso a Mendoza- fueran distendidos, descansando lo necesario y eligiendo cada estadía a nuestro antojo.

Por ejemplo, llegamos a El Bolsón un día en que la feria estaba cerrada, nos quedamos 3 días -aunque teníamos pensado llegar a La Angostura para la noche-. Consideramos que las artesanías son una debilidad y nadie pisa la villa andina sino bebió su cerveza, probó sus dulces y conversó con los viejos hippies, alguno de los cuales hoy son pequeños empresarios.

Bariloche era uno de los lugares en los que haríamos una estadía más prolongada, no sólo por los atractivos turísticos, sino porque resulta más fácil encontrar alojamiento de último momento y excelentes precios.

Veníamos con un clima excepcional, tomando sol en las playas de los lagos de San Martín de Los Andes, del Nahuel Huapi en La Angostura y Bariloche nos recibió con una tupida llovizna de invierno, la noche nos encontró paseando en la calle principal y advertimos que los carteles publicitarios, que además dan la hora y la temperatura, indicaban 0º.

El día siguiente amaneció nevado y en pleno enero nos vimos en las galerías comprando gorros, bufandas y camperas porque el pronóstico indicaba una seguidilla de días con nieve. Por supuesto el frío no impidió hacer todos los circuitos de los alrededores, por el contrario, descansamos del intenso calor de las rutas.

Uno de estos días sin agenda -aunque con dos guías turísticas en la mano- llegamos a Colonia Suiza. Una lluvia torrencial nos precedía, la feria de artesanías en el centro del poblado, con su entidad comunal nos brindó el reparo necesario.

Lo sorprendente fue experimentar la amabilidad de los pobladores, el que pasaba nos daba la bienvenida y nos indicaba los sitios para visitar. Era miércoles, día de curanto, especialidad de la zona transmitida de generación en generación.

Piedras calientes

Los Goye nos explicaron la tradición de la comida, mientras tanto verduras y carnes frescas en trozos esperaban en un mesón, el fuego estaba presto y gente de la ciudad y turistas llegaban para el festín. Al comienzo no entendíamos mucho eso de cocinar en piedras calientes y tapado con tierra, ni la mezcla de productos.

La curiosidad hizo que esperáramos dos horas para disfrutar del menú, tiempo suficiente para recorrer casas de té, comprar dulces, artesanías e interactuar con los habitantes cuyo trato familiar hace olvidar cualquier inclemencia.

Curanto es una palabra de origen araucano que significa "piedra caliente" costumbre que viajó por el Pacífico desde la Polinesia hasta el sur de Chile, donde sus ingredientes principales son pescados y mariscos.

Los colonos suizos ingresaron a la Patagonia argentina luego de haber vivido en el país trasandino y de aprender esta costumbre culinaria. Aquí debieron reemplazar por carnes (cerdo, cordero, res y aves) los productos de mar.

En un hueco de poca profundidad de forma rectangular hay fuego y sobre la leña piedras calientes en las que colocarán los alimentos -papa, batata, zanahoria, arvejas, queso, zapallo, pollo, carne vacuna, cerdo, cordero, achuras y manzana cubiertos con hojas de pangue, luego telas de arpillera y finalmente tierra.

En poco menos de dos horas estuvo listo el almuerzo. Una cerveza artesanal y buena música en vivo acompañó al plato. Ya del frío nadie se acordaba.

Fuente: Los Andes Online
http://www.losandes.com.ar/notas/2010/2/14/turismo-471859.asp

Bike Festival 2010 en Las Leñas

Desde el 25 al 28 de febrero, se realizará la Bike Festival 2010 en Las Leñas, que reunirá a más de 200 fanáticos y expertos en la disciplina.

En el certamen habrá 5 tipos de competencias para todos los niveles y prácticas del mountain bike, desde los saltos del Dirt hasta la adrenalina del Down Hill, pasando por el tradicional Cross Country.

Además, habrá charlas con profesionales y una feria de productos de ciclismo, donde estarán presentes las principales marcas nacionales e internacionales.

Más información e inscripciones en www.laslenas.com

V edición del Desafío Chaltén

Desde el 3 de abril, en el cerro Fitz Roy y un paisaje asombroso, se realizará el "Desafío Chaltén" en la ciudad de El Chaltén, Santa Cruz.

La subcomisión de Carreras de Aventura del Centro Andino El Chaltén anunció la realización de la quinta edición del “Desafío Chaltén”, en la zona norte del Parque Nacional Los Glaciares. La competencia, que combina trekking (15 km.) con mountain bike (30 km), se disputará el próximo tres de abril y cuenta con el auspicio de la secretaría de Turismo de Santa Cruz, la Administración de Parques Nacionales y la Comisión de Fomento de El Chaltén.

Las inscripciones se recibirán únicamente a través de la página www.elchalten.com/desafio hasta el 2 de abril de 2010. El valor de las mismas fue fijado en 140 pesos por equipo y en 70 por participante en el rubro individual..

Los corredores deberán presentarse en la localidad el día anterior a la carrera para la charla informativa, acreditarse y retirar el kit correspondiente a cada corredor.

Para mayor información información sobre el reglamento, recorrido, mapas orientativos y alojamiento en el lugar, ingresar a www.elchalten.com/desafio. Contactos: Gerardo Mirvois y Ricardo Brondo,
Teléfonos: 02962-493087 y 02962-493309;
Email: desafiochalten@gmail.com

IV edición del Argentina Wine Awards en Mendoza

Desde el 22 de febrero de 2010 se desarrollará en Mendoza el IV Concurso de Vinos Argentinos de Exportación, en esta ocasión los degustadores extranjeros son doce Masters of Wine del prestigioso instituto inglés y provienen de ocho países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Brasil, Alemania, Nueva Zelanda, Finlandia y Suecia, a éstos se agregan seis jurados nacionales. Nuevamente el encuentro está organizado por Wines of Argentina con la colaboración de H&C, agencia inglesa encargada del diseño y organización del tasting, y Área del Vino, empresa argentina encargada de la organización local del evento y la comunicación del mismo en Argentina.

  1. Certamen de degustación
    Del 22 al 24 de febrero en el Hotel Diplomatic de Mendoza.
    Planeado para evaluar y premiar la calidad y los avances de la industria vitivinícola argentina, el Argentina Wine Awards ha ganado su lugar como el certamen más importante en la agenda local y gana cada vez más adeptos de otros rincones del mundo del vino. El año pasado participaron más de 500 vinos en el concurso, y se espera una cantidad aún mayor para el 2010. Las bodegas argentinas pueden presentar sus muestras para este certamen que se realizará a puertas cerradas.
  2. IV Seminario Internacional de “Vinos & Estilos Exitosos”
    Jueves 25 de febrero de 2010, de 8.30 a 14.30 horas, Salón Palatium.
    Los 12 jurados, en 4 paneles, presentarán vinos que son exitosos en el mundo y que pueden competir con los vinos argentinos. Usted podrá degustar estos vinos, seleccionados por los disertantes y traídos especialmente de todo el mundo para este seminario. El mismo finalizará con una sesión de preguntas y respuestas con los jueces internacionales.
  3. Cóctel de Premiación de Vinos
    Jueves 25 de febrero de 2010, 20.30 horas.
    Se entregarán las medallas de oro, plata y bronce del certamen de degustación.

Aniversario de Los Antiguos. 62 años

El gobernador de Santa Cruz, Daniel Román Peralta presidirá este viernes, en el predio del Festival Nacional de la Cereza los actos centrales de la conmemoración de los 62 años de la localidad cordillerana de Los Antiguos, en el noroeste de la provincia de Santa Cruz.

El cronograma previsto incluye diversos espectáculos que culminarán con la actuación de Palito Ortega; los clásicos asado popular y desfile de cívico – militar y esperadas inauguraciones como la de las plantas de empaque de fruta fina y de procesamientos de frutas y elaboración de dulces., emprendimientos que implican un importante aporte al desarrollo económico de esa comunidad.

El programa

· 10:00.. Concentración de autoridades en Sala de Situaciones del edificio municipal.
· 11:00 . Inauguración de planta de empaque de Fruta Finas.
Entrega de vivienda base a antiguo poblador.
Inauguración de planta de procesamientos de Frutas y elaboración de dulces.
· 12:00 . Comienzo de acto oficial frente al Palacio Municipal.
Palabras alusivas a cargo del intendente municipal Oscar Sandoval.; del gobernador provincial y de autoridades nacionales, especialmente invitadas.
Comienzo desfile cívico – militar.
· 13:30 . Asado popular en el predio del Festival Nacional de la Cereza.
· 15:30 . Comienzo del show artístico en el escenario “León Gieco” con artistas regionales y locales.
· 19:00 . Gran show artístico con la reconocida participación de Ramón “Palito” Ortega.
Cierre del espectáculo.

Historia antigua

En los primeros años del siglo XX se conocía a la zona ubicada en el noroeste de la provincia de Santa Cruz, en la margen sur del Lago Buenos Aires con el nombre de Los Antiguos; en la vecina República de Chile, también se la denominaba con el nombre de Las Cuevas, por estar a unos 70 kms de cavernas con pinturas rupestres. El nombre deriva de la traducción literal de la construcción tehuelche "I keu-konk" o "Y keu-kenk" cuyo significado es lugar de los ancianos o posada de los mayores, en alusión a que los pacíficos tehuelches de edad avanzada elegían morar durante sus últimos años en este sitio debido a su benigno clima.

El cinco de febrero de 1948 se creó, por resolución número 917, la Comisión de Fomento Los Antiguos, fecha que quedo instituida para celebrar el “día del pueblo”. Desde el 22 de febrero de 1979 Los Antiguos es municipio.

Llama la atención en el lugar la gran cantidad de canales de riego que abastecen a las numerosas chacras de la zona. El microclima y la importante fertilidad de los suelos hicieron que la principal actividad productiva y económica de esta comuna sea la producción de fruta fina, fundamentalmente de cereza, que en su mayoría se exporta a los mercados más exigentes de la Comunidad Económica Europea.
Por esa razón es que cada enero se realiza la «Fiesta de la cereza», en coincidencia con la época de cosecha de este fruto, propuesta que se enmarca en un festejo de varios días, con la presencia de importantes artistas nacionales y regionales.

Actualmente Los Antiguos cuenta con 232 hectáreas dedicadas al cultivo de cereza y unas 61 chacras en producción, de las cuales 13 reciben a los turistas. Se estima que la producción anual alcanza los 135 mil kilos, de los cuales unos 80 mil se exportan y el resto queda para el mercado interno.

La Cooperativa Agrofrutícola El Oasis, de Los Antiguos, Santa Cruz, logró posicionarse desde el 2003 en España con la venta de su producto cerezas entre 21 y 25 euros por caja de 5 kg. Existen otros países -Bélgica, Suiza, Inglaterra, Italia y Brasil- que también están demandando cerezas patagónicas, con exigencias particulares que requieren de una amplia capacidad de adaptación por parte de todos los integrantes de la cadena de comercialización.

Fuente: Prensa Santa Cruz
http://prensa.santacruzpatagonia.gob.ar/?id=1147

Neuquén. Termas bajo el volcán

En el norte de la provincia de Neuquén se encuentran los dos centros termales más singulares del país. Por un lado, Copahue, que goza de renombre internacional por sus virtudes curativas, y por otro, Aguas Calientes, un manantial agreste y muy poco conocido al pie del Domuyo, donde también brotan con furia los vapores de un géiser.

Llegar a Copahue es como llegar a la luna; como aterrizar en uno de los paisajes más extraños de la Cordillera. Es un mundo mineral, sin árboles y rodeado de cerros, un valle donde las fumarolas brotan entre las rocas y un centro termal donde se sienten tanto la energía de la tierra como el aire de Aventuras. El subsuelo al pie del volcán Copahue se siente vivo, haciéndose notar con olores a azufre y amoníaco, a veces entre humos tan densos que a llegan a opacar la silueta del sol en el cielo.

Un poco más al norte, al pie del Domuyo –el cerro más alto de la Patagonia– hay otras fuentes termales, las de Aguas Calientes. Son termas en bruto, en un total estado natural, pero además de ser atractivas por sí mismas permiten conocer el único géiser en actividad de la Argentina.

Estas dos propuestas de termalismo a la neuquina, en plena montaña y con mucha aventura como opción adicional, son muy distintas a las termas en su forma más tradicional, como las del Litoral entrerriano o las de Santiago del Estero. Vale la pena conocerlas, salirse de los caminos ya demasiado recorridos y empezar por Copahue, que a pesar de la distancia y de su ubicación en plena Cordillera se ganó fama mundial por sus virtudes.

Fumarolas en el camino

Vistas de lejos, Caviahue –abajo– y Copahue –arriba–, parecen una sola. Pero los 20 kilómetros que las separan también revelan identidades muy diferentes: Caviahue es el centro poblacional permanente, un pueblo en pleno crecimiento donde se concentran los hoteles y donde los esquiadores y turistas se cruzan con los gauchos en los kioscos y autoservicios. Unos en busca de galletitas y gaseosas, los otros en busca de clavos para las herraduras de sus caballos... Caviahue, entonces, conserva su atmósfera de pioneros a la vez que se está transformando en un centro turístico moderno. Montaña arriba, Copahue es radicalmente distinto, un lugar que parece inspirado en las tierras lejanas y extrañas de las obras de ciencia ficción.
Salto del Agrio. Una excursión imperdible a una cascada de aguas sulfurosas.

El camino de ripio entre una localidad y otra va preparando gradualmente para este cambio. A medida que se pasa de los 1620 metros de altura de Caviahue a los 2010 de Copahue, los bosques de araucarias van desapareciendo, la vegetación se va escondiendo entre las rocas y el cielo se pone de un azul más intenso, casi vibrante. Como antesala de Copahue, vale la pena parar en Las Máquinas, un nombre raro para un centro termal en desuso. Allí se instaló el que fue el primer centro termal de la región: y aunque es de acceso más fácil en invierno, ahora está sólo bajo vigilancia de fuerzas militares en espera de una nueva concesión. Si se puede ingresar, el espectáculo es fascinante, con auténticas ollas de barro hirviente y aroma a azufre. Cerca de allí está Las Maquinitas, otro pequeño complejo termal abierto al público, pero con muy poca infraestructura. Es un anticipo resumido de lo que se ve en Copahue, minutos más arriba, pero más agreste (y esta condición, que hace sentir al visitante más en contacto con la naturaleza, también implica cierto riesgo en el baño termal sin control). Las Maquinitas es una suerte de hoyada donde hay ollas con aguas termales, respiraderos y fumarolas, además de piletones a los que se accede gracias a una pasarela. El lugar es particularmente atractivo por la tarde, cuando este pliegue de las montañas se refugia poco a poco entre las sombras y las fumarolas siguen destacándose sobre el cielo azul. El lugar muestra de esta forma su costado dantesco, atractivo e inquietante a la vez.

Las termas de la luna

En pocos minutos se llega finalmente al final de la Ruta 26, que termina entre un puñado de casas y el complejo termal, en el centro mismo de Copahue. Hay que imaginar una pequeña llanura rodeada de cumbres, salpicadas de grandes manchas de nieve incluso en pleno verano; casas de techos de chapas verdes y rojas; un pasto ralo que pone un matiz verde sobre el suelo de rocas; una gran laguna de color gris claro que reluce bajo el sol como una placa de metal; humo por encima de la laguna; fumarolas que brotan de entre las rocas; un olor a azufre omnipresente que se impregna en la ropa y hasta en el cuero de los zapatos; un silencio mineral en el cual la actividad humana es apenas un murmullo.

Copahue es un mundo sensorial distinto, como para experimentar algo totalmente nuevo, un pedazo de luna caído en la tierra. La naturaleza estaba inspirada cuando creó este valle perdido en una lejana porción de los Andes: hay aguas calientes y otras que directamente hierven, aguas bebibles y otras totalmente venenosas, lagunas de agua y lagunas de barro, aguas azules y otras verdes. Todo mezclado, y a poca distancia. Por ejemplo, en un borde de la laguna principal, de aguas grises y altamente tóxicas, brota una fuente de agua potable a 90ºC, ideal para el mate. Tan increíble que parece haber sido puesta a propósito...
La laguna sulfurosa de Copahue despide extraños vapores y aromas que parecen salidos de la entraña del volcán.

La rareza del lugar no tiene que hacer olvidar la calidad y las virtudes de sus aguas termales, conocidas desde las épocas prehispánicas, aunque Copahue sólo empezó a desarrollarse en el siglo XX con los primeros “curistas” que impulsaron el crecimiento del centro. Aquellos comienzos están lejos: hoy es un amplio complejo termal y de balneoterapia, equipado también con un spa y preparado para 2500 sesiones diarias. En verano un equipo de profesionales atiende y trata a los visitantes que vienen para conocer el lugar o para curar afecciones. En Copahue se aprovechan las aguas, pero también el fango que se forma por la alteración de las rocas en las lagunas de aguas sulfurosas, las algas que prosperan en las aguas termales y hasta los vapores. Las aguas, en particular, brotan desde 20ºC hasta 90ºC, y son según su composición química sulfuradas, sulfatadas, ferruginosas, bicarbonatadas, carbogaseosas o radioactivas, destinadas a tratar afecciones osteoarticulares, respiratorias y dermatológicas. El spa, una novedad de hace pocas temporadas, ofrece un complemento de bienestar y tratamientos estéticos.

Copahue abre sólo en verano, ya que en invierno toda la villa está sepultada (en el sentido más literal de la palabra) por una espesa capa de nieve, donde las lagunas termales forman como un oasis de calor en medio de un desierto helado. Es entonces cuando se organizan visitas desde Caviahue para esquiar sobre los techos de las casas, que apenas afloran sobre el manto blanco, y para bañarse en medio de la nieve. Entretanto en Caviahue hay un centro termal, con aguas, fangos y algas extraídos de Copahue, abierto todo el año e ideal para combinar con las propuestas del centro de esquí.

Un hidromasaje natural

Las otras aguas termales administradas por el Ente Provincial de Termas de Neuquén están más al norte de la provincia, al pie del volcán Domuyo, en una región que no tiene nada que envidiarle a Copahue en materia de curiosidades naturales. Un reto que ya de por sí pone las expectativas muy altas. Andacollo es la capital de la región y el punto de acceso a un recorrido que pasa por el pueblito de Varvarco antes de internarse en la inmensidad del norte neuquino. La ruta de ripio que hay que emprender en esta aventura está marcada, para fotógrafos y ojos sensibles, por los hitos que dejó la naturaleza. Los Bolillos son los primeros. Es un valle de formaciones rocosas cónicas, muy singulares, que forman como sombreros de duendes minerales y desproporcionados, uno pegado al otro. Son rocas de color ocre que contrastan con los tonos más amarillentos del suelo, rocas blandas talladas a gusto por el viento y el agua creando formas que no pueden dejar de ser un alto en el trayecto a las termas más recónditas del país.

El camino toma su tiempo y recorre toda la extensa comarca al pie del Domuyo. Pasa por el Cajón de Atreuco, otro alto fotográfico en el lugar de un puente sobre el arroyo Atreuco, para llegar a Los Tachos, a 2250 metros de altura y al pie mismo del volcán. Allí se deja el vehículo y se camina por el flanco de la montaña siguiendo una huella entre las rocas para llegar a un verdadero géiser, un chorro de vapor y de aguas casi a punto de ebullición lanzado con furia hacia lo alto desde un macizo de rocas. Otro géiser de menor altura (unos dos metros frente a los cuatro del principal) surge del lecho mismo de un arroyo de aguas heladas que baja del Domuyo. Calor y frío conviven en el mismo lugar y sólo algas de colores vivos, como pintadas en tonos flúo, advierten sobre la temperatura del agua del géiser. Estas algas, que se forman y prosperan sólo en aguas muy calientes, le ponen al paisaje un toque de cuadro surrealista.
Una larga pasarela se interna sobre las aguas termales de Las Maquinitas, antes de llegar a Copahue.

Las mismas algas se encuentran en las termas de Aguas Calientes. Más que un centro termal, se trata de un complejo natural con una cascada y un piletón de aguas que bajan naturalmente cálidas desde la montaña. El lugar fue acomodado de manera rudimentaria para los acampantes, lo cual no quita nada a sus propiedades clorosulfatadas, cálcidas, sódicas, alcalinas y bicarbonatadas. Aguas Calientes es un destino de aventureros que recorren la región y aprovechan sus baños reparadores, y al mismo tiempo de curistas que vienen a aliviar problemas de reuma e insuficiencia hepática. Hay que seguir las indicaciones de las algas para no equivocarse entre los dos caudales de agua que bajan de la montaña. Uno está realmente muy caliente, a más de 70ºC, mientras que el otro baja a 30ºC y forma una suerte de hidromasaje natural.

Finalmente, en Aguas Calientes hay otro atractivo para conocer, porque aquí se recibe la visita de los piñeros trashumantes de la comarca, que hacen pastar sus rebaños de cabras y ovejas en todo el macizo del Domuyo. A ellos precisamente se les puede comprar el asado de la noche, luego de un día de aventuras por las montañas, o de una tarde de relax en el spa más natural de la Argentina

Fuente: Página 12 Turismo
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-1709-2010-01-31.html

San Carlos: laguna, cultura y adrenalina

Los adeptos a la pesca o aquellos que simplemente quieran descubrir la historia de uno de los sitios más bellos del territorio provincial situado a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar, pueden optar por el tour que ofrece Argentina Mountain: Laguna del Diamante Full Day.

Tras ingresar a la Reserva Natural Laguna del Diamante la expedición se dirige hacia las nacientes del Río Diamante, se recorre el sitio hasta hallar restos de tambos indígenas del 1.200 antes de Cristo, luego se persigue el lugar donde capotó el avión de Henri Guillaumet en 1930, le sigue el arroyo de las Vacas Muertas y la impactante historia de la tragedia del 53.

Mientras algunos visitantes emprenden caminatas por las inmediaciones entre rocas volcánicas y pequeñas vegas, los pescadores lanzan líneas en el río o en la laguna, lo que le dicte su intuición. El almuerzo, selección d e fiambres y pan casero con vinos del Valle de Uco, se comparte en un mini campamento. En horas de la tarde se emprende el regreso.

Incluye: transporte ida y vuelta desde Ciudad de Mendoza o Valle de Uco en vehículos 4x4. Almuerzo, guía bilingüe.

Salidas todos los sábados hasta fines de marzo, tarifa $ 380 - U$S 100 por persona; descuentos del 10% para mendocinos.

Caminos de Altamira y rafting en Tunuyán

Es una atractiva propuesta para descubrir el modo de vida en uno de los asentamientos más antiguos de la provincia cuya idiosincrasia se muestra intacta, despojada de barniz para turistas. Se trata de un producto antropológico donde la excusa es la vida en el campo pero el verdadero interés es su gente, por ello se recorren diversos emprendimientos -que conforman Caminos de Altamira- para luego disfrutar de un tradicional almuerzo. Por la tarde la adrenalina fluye en el espectacular rafting que se realiza en el río Tunuyán.

Incluye : traslados desde Mendoza o Valle de Uco ida y vuelta. Recorrido de Caminos de Altamira, Río Tunuyán. Almuerzo tradicional. Equipo para rafting. Guía bilingüe. Tarifas por persona: 2 pax U$S 190; 4 pax U$S 110, 6 pax U$S 80

Días de campo, cabalgatas por puestos del Valle de Uco, Caminos del vino y Cruce de los Andes son tours que ofrece la misma empresa.

Más información: Argentina Mountain. Tel 4318356

Fuente: Los Andes Online
http://www.losandes.com.ar/notas/2010/1/24/turismo-468466.asp

El Desafío de la Costa en Caleta Olivia

El domingo 14 de febrero se correrá en Caleta Olivia (Santa Cruz) el “Desafío de la Costa”, una competencia que se desarrollará en la modalidad triatlón y duatlón. El triatlón comprende natación, ciclismo y pedestrismo y el Duatlón pedestrismo y ciclismo. Se pueden inscribir personas mayores de 16 años de edad, hasta el día de la competencia.

El Triatlón tendrá tres etapas: la primera es de 250 metros de nado desde la bajada el Club Náutico. La segunda consiste en el recorrido en bicicleta de 10 kilómetros de distancia, desde el lugar de llegada de la anterior etapa hasta el Puerto. La tercera etapa, con 5 kilómetros de pedestrismo, desde el Náutico hasta la primera rotonda sobre la costanera.

El duatlón tendrá también tres etapas: una de ciclismo y dos de pedestrismo. La primera consiste en el recorrido a pié de dos kilómetros, desde el Náutico hasta el Complejo Deportivo. La segunda es una carrera de ciclismo de 10 kilómetros, desde el mismo punto de partida hasta el Puerto, y una última de 5 kilómetros de pedestrismo, desde la Rotonda del centro hasta el Puerto.

La Municipalidad de Caleta Olivia auspicia el “Desafío de la Costa”, evento que cuenta con la participación de numerosos deportistas locales, zonales y regionales, y que es organizado por la Subsecretaría de Deportes, con la colaboración de la empresa Friosur.

Los interesados pueden inscribirse en el Complejo Deportivo Municipal Ingeniero Knudsen. Habrá sorteos sorpresa entre todos los competidores, quienes recibirán su kit con refrigerio, bebida y plano para realizar la carrera.

48 horas en Neuquén

Las aguas transparentes del lago Nahuel Huapi, que el río Limay conduce frenéticamente hacia el Atlántico, dibujan una larga brecha verde una vez que se encuentran con el río Neuquén. A partir de la confluencia -génesis del río Negro- alcanza su máxima expresión el Alto Valle, un escenario próspero para agricultores, chacareros, turistas y pobladores. Ese paisaje trasunta vitalidad alrededor de la ciudad de Neuquén, la urbe más desarrollada de la Patagonia, asentada desde 1904 sobre un patrimonio de dimensiones todavía incalculables: el subsuelo es una permanente fuente de fósiles de dinosaurios y legados de las primitivas culturas huarpe, mapuche y tehuelche.

Primer Día en Neuquén

8:00 Jugo de naranja, tostadas y medialunas es la exquisita combinación del restaurante 1900 Cuatro, que permite avizorar una jornada placentera desde el primer piso del hotel Del Comahue.

9:00 Esa auspiciosa percepción inicial sufre un contratiempo en el Club Santafesino, como consecuencia de los múltiples recaudos que demanda la técnica de remada, según las instrucciones que imparten en la escuela de canotaje Kanusur. Por suerte, el guía Cristian Wilson anuncia que conducirá el kayak. A sus tripulantes -tres audaces palistas- nos queda disfrutar del magnífico entorno. Mientras el perfume de poleo se instala en la atmósfera, el río aprovecha los canales para meterse entre islas vírgenes, biguáes, cisnes de cuello negro, patos, gallaretas y nutrias.

10:30 La sociedad Artesanías Neuquinas logró recuperar la actividad artesanal tradicional. Tejidos -como las maravillas de la comunidad mapuche Millain Currical-, alfarería -las máscaras de arcilla roja de Cristian Fuller son un dechado de talento-, tallas en plata, madera y piedra e instrumentos musicales revelan técnicas transmitidas por generaciones.

12:30 El circuito vitivinícola es la primera gran sorpresa que dispensa la meseta en San Patricio del Chañar, a 53 km de la capital. La visita guiada a NQN -una de las siete bodegas que desafían el suelo pedregoso, regadas por aguas de deshielo- es postergada por un almuerzo que incluye empanada de trucha con verdeo, cordero patagónico al horno con salsa de merlot y puré de ajos.

14:00 Como un anticipo de lo que vendrá con la vendimia (a mediados de febrero), un empleado de la bodega carga canastos hasta los surcos de las viñas, recolecta manualmente las uvas y las vuelca a una tolva, un proceso que continúa en tanques de acero y barricas de roble. En el ambiente fresco de la cava, la guía Raquel arranca la degustación de cabernet, merlot, malbec, sauvignon blanc, chardonnay y pinot noir.

15:00 Para poder apreciar mejor la riqueza paleontológica que atesora el subsuelo del Comahue, conviene alejarse 95 km de la capital neuquina. El geólogo Jorge Calvo, responsable del Proyecto Dino y director del Centro Paleontológico del lago Los Barriales, estima que hay huesos de animales prehistóricos "por todos lados" en las 300 ha del yacimiento. Mientras camina por un sendero arcilloso, señala réplicas de huevos de dinosaurios, bochones (el fruto de las excavaciones listo para trasladar al laboratorio del lugar), reproducciones a tamaño real de un megarraptor y un pterosaurio (reptil volador), holotipos de vertebrados, el cráneo de un giganotosaurus y restos de fauna de la ciudad de Neuquén, cuya antigüedad se calcula en 85 millones de años.

17:00 La aridez del paisaje brinda un respiro en el agua tibia y cristalina del lago Mari Menuco. Zapatillas, sombrilla y reposera conforman el equipo básico para deleitarse con este oasis necesario desde la playa de piedras y arena. La inevitable secuencia de fotos refleja el manchón turquesa del lago, bordeado por el rojo intenso de la barda y los pescadores de pejerrey y trucha arcoiris.

19:00 De regreso a la ciudad por el norte, el atardecer tiñe de ocres el Parque Antonini y la caravana de autos y vecinos que matean, de cara a la magnífica panorámica del Balcón del Valle. Bajo el reflejo del sol, la bruma borronea los detalles del puente de hierro que une la capital con Cipolletti, los chalés del barrio Rincón de Emilio, los morros de la meseta y la arboleda que acompaña el curso del río Neuquén.

20:00 El cielo despejado y sin viento favorece la inquietante experiencia de espiar la Vía Láctea desde el Observatorio Astronómico más austral del mundo. Roberto Figueroa descorre el techo y el telescopio se cuela por la ranura de un metro de ancho. Enseguida, se distinguen nubes de polvo y gas llenas de estrellas y los volcanes de Marte, los más grandes del sistema solar. De 27 km de altura y 560 km de base, son apenas manchas amarronadas desde esta posición terrenal. Un grupo de chicos se apiña en torno al astrónomo, que acaba de entusiasmarlos con la más preciada postal celestial: "Prepárense porque la luna llena o en cuarto creciente y Saturno se llevan los mejores premios".

22:00 Porter, una de las cervezas artesanales que sirven en Owe, es el bálsamo que refresca la noche a pasos de la Costanera y acompaña más que dignamente unas rabas y un pancho alemán, con salchicha ahumada, chucrut, verduras salteadas y panceta con mostaza.

Segundo día en Neuquén

10:00 A 80 km de Neuquén capital, en el Museo Bachmann de El Chocón, Rocío Butín deja sin palabras a los visitantes con una clase magistral de dos horas sobre los dinosaurios que poblaban la zona hace casi 100 millones de años y las represas del país. La más valiosa joya que exhibe el museo es el giganotosaurus, cuyo esqueleto el aficionado Rubén Carolini detectó en 1993 durante una bajante de la represa.

12:00 El viento irrumpe y el nivel del lago de El Chocón sube y se agita. El rocío empapa a unos pasos de la represa hidroeléctrica, una mole de 2,5 km de largo que recorta la meseta y los cerros colorados.

14:00 Ahora, el viento parece haber entrado en una inercia irrefrenable, aunque sopla sin furia en la ciudad. La tentación por los sabores autóctonos vuelve a dirigir mis pasos hacia el restaurante del hotel Del Comahue. Todo sea por no despreciar una ensalada de jabalí ahumado, cordero patagónico con salsa de romero, papas asadas y hojas verdes. Un camarero empuja un carrito, que propone el mejor final de fiesta: una selección de postres artesanales.

16:00 Después del paladar, es turno de recrear la vista, que se clava en la isla enfrentada al balneario Río Grande. Una hilera de sauces tiñe el horizonte de verde intenso.

19:00 "Laberintos de la Patagonia", la muestra que el artista plástico neuquino Carlos Juárez presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes, es otro motivo para llenarse los ojos y dejarse sensibilizar con imágenes que retratan esta región vasta, que se descubre en pequeñas entregas aunque nunca se termina de explorar.

20:00 En las dos cuadras impregnadas por el olor de los sahumerios de la Feria Artesanal, manos expertas moldean cuero, cerámica, plata y piedra, dan forma a mates, cuchillos, sombreros y títeres. Los anima una romería de artistas a la gorra, turistas y vecinos. Más allá, en la Vuelta de Obligado, suena afinada la Jazz Band Neuquén. Al fondo, sobre la estepa inconmensurable, el viento se repliega y va perdiendo protagonismo.

Fuente: Clarín Turismo
http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2010/01/24/v-02125968.htm

Un pingüino de cejas amarillas

En Santa Cruz, hay que dejar la ruta 3 y tomar la 281 hacia el Este para llegar a Puerto Deseado, donde se está gestando el nuevo Parque Nacional Interjurisdiccional Isla Pingüino, cuyo símbolo es el pingüino de penacho amarillo. Muy conocida por los chicos por haber sido protagonista de una película de animación hace pocos años, esta especie tiene su colonia más septentrional en la Isla Pingüino, que dará su nombre al parque. No es nada difícil reconocerlos, gracias a sus plumas amarillas, que forman una suerte de largas cejas y les dan una expresión curiosa.

El noviembre último se firmó el documento base para la creación del nuevo parque, que podría ser constituido oficialmente este año. Abarcará desde la Isla Chaffers hasta Bahía Laura, más al Sur en la costa; más de 140.000 hectáreas, principalmente de costas y aguas, con algunas islas e islotes donde viven pingüinos de penacho y de Magallanes, lobos y elefantes marinos, y anidan muchas especies de aves, por ejemplo cormoranes. Entre tanto, las visitas a la Isla Pingüino son uno de los grandes atractivos de Puerto Deseado, de donde se parte para navegar por el mar abierto que lleva hacia la colonia. Mientras tanto, en la ría se hacen navegaciones más cortas para divisar lobos marinos, toda clase de cormoranes, toninas overas y pingüinos de Magallanes. Un verdadero paraíso natural que puede llegar hasta los mismísimos lugares que recorrió Charles Darwin durante su mítico viaje en el sur argentino.

Más datos sobre Puerto Deseado y el futuro parque en www.turismo.deseado.gov.ar .

Fuente: La Nación Turismo
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1224986