A pocos kilómetros de General Roca, en el sorprendente zoo Bubalcó, la fauna autóctona convive con especies exóticas
En buena parte del Alto Valle parece que no queda superficie sin sembrar. Las chacras de manzanas y peras, con sus plantaciones perfectamente simétricas, se alinean a ambos lados de los caminos. Desde el aeropuerto de Neuquén, cabecera urbana de la región, hasta General Roca, ya en Río Negro, es evidente el movimiento económico generado en parte por la fruticultura local. Barrios privados, concesionarias de autos de alta gama y hasta flamantes hoteles-casino con todas las estrellas son algunos de los nuevos vecinos en este extremo norte de la Patagonia junto al río Negro.
Raro contexto, es cierto, para Sasha y Kanvar, una pareja de... tigres de Bengala blancos, recientes padres primerizos de dos cachorras, quizá las primeras en su especie nacidas en este lado del mundo.
La feliz familia es uno de los principales atractivos de Bubalcó, un sorprendente zoológico que nadie sospecharía que estuviera ahí, a cinco kilómetros de la ruta 22, entre plantaciones de manzanas y peras, justamente.
Abierto con bajo perfil hace poco más de un año, el predio de 34 hectáreas lejos está de ser una reserva de fauna autóctona. Por el contrario, en su colección hay 800 animales de 120 especies de los orígenes más exóticos, desde un mono gibón tailandés hasta un tigre de Siberia, pasando por un amplio abanico de aves en algunos casos en riesgo de extinción.
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http://www.365patagonia.com/rio_negro/tigres-y-guacamayos-en-el-alto-valle_nota1370.html
Delicias de mar
Puerto Pirámides es conocida mundialmente por los avistajes embarcados de ballenas, es el sitio ideal para disfrutar de los cetáceos a escasos metros en medio de su hábitat. Pero además de su fauna y de sus paisajes deslumbrantes, en verano la gastronomía es otro de los motivos que llama a los viajeros. Sin dudas son los mariscos el plato fuerte de los menúes locales.
Desde la aldea de mar se pueden visitar las playas ubicadas sobre el golfo donde buzos marisqueros se dedican a la extracción de vieyras, almejas, mejillones y pulpos en forma artesanal. Más tarde, recién extraídos del fondo del mar, se sirven en los restaurantes de la localidad. Una de las novedades de la temporada es el restaurante de cocina mediterránea contemporánea Las Restingas, a cargo del sommelier Gustavo Marina y su equipo de chefs.
Algunos de los sublimes platos que se pueden disfrutar son Langostinos grillados al Torrontés y limón, Ceviche de vieyras, Mejillones de playa a la marinera, Lingüini con frutos del mar, Bisquet de langostinos, Penne Rigatti con salteado de hongos de pino, todos con la posibilidad de ser acompañados por hortalizas frescas de la Colonia Galesa de Gaimman.
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http://www.365patagonia.com/chubut/delicias-de-mar_nota1341.html
Desde la aldea de mar se pueden visitar las playas ubicadas sobre el golfo donde buzos marisqueros se dedican a la extracción de vieyras, almejas, mejillones y pulpos en forma artesanal. Más tarde, recién extraídos del fondo del mar, se sirven en los restaurantes de la localidad. Una de las novedades de la temporada es el restaurante de cocina mediterránea contemporánea Las Restingas, a cargo del sommelier Gustavo Marina y su equipo de chefs.
Algunos de los sublimes platos que se pueden disfrutar son Langostinos grillados al Torrontés y limón, Ceviche de vieyras, Mejillones de playa a la marinera, Lingüini con frutos del mar, Bisquet de langostinos, Penne Rigatti con salteado de hongos de pino, todos con la posibilidad de ser acompañados por hortalizas frescas de la Colonia Galesa de Gaimman.
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Conociendo los túneles de hielo
El día comienza a bordo de una camioneta 4x4 que parte desde Esquel hacia el Parque Nacional Los Alerces. Luego de recorrer parte del Parque, se ingresa a un campo privado, donde se sigue el camino por una antigua huella que conducia al Cerro La Torta.
En estas huellas de antiguos carros se acarreaba leña del bosque, y por ella se asciende hasta los 1.800 mts. entre bosques de lengas, aguadas, vadeando arroyos de montaña, y disfrutando de una vista de altura hacia el Parque Nacional Los Alerces y la Laguna Larga que se hace cada vez mas pintoresca.
Despues de una hora de viaje, se llega al punto mas alto del bosque, desde donde se comienza el trekking bordeando el Arroyo Irigoyen, disfrutando de un paisaje increíble, en paz con el medio que nos rodea, para luego encontrarnos con una cascada y debajo de la misma, la entrada a los túneles de hielo.
Ver mas en:
http://www.365patagonia.com/chubut/conociendo-los-tuneles-de-hielo_nota1408.html
En estas huellas de antiguos carros se acarreaba leña del bosque, y por ella se asciende hasta los 1.800 mts. entre bosques de lengas, aguadas, vadeando arroyos de montaña, y disfrutando de una vista de altura hacia el Parque Nacional Los Alerces y la Laguna Larga que se hace cada vez mas pintoresca.
Despues de una hora de viaje, se llega al punto mas alto del bosque, desde donde se comienza el trekking bordeando el Arroyo Irigoyen, disfrutando de un paisaje increíble, en paz con el medio que nos rodea, para luego encontrarnos con una cascada y debajo de la misma, la entrada a los túneles de hielo.
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Bahia Bustamante, un pueblo alguero
En el pequeño pueblo sólo quedan cuarenta habitantes. Se dedican a la recolección de algas, la cría y esquila de ovejas, y el turismo.
El andaluz don Lorenzo Soriano llegó a la Patagonia argentina en 1953 con un objetivo: encontrar un área de algas marinas para poder extraer de ellas el coloide que le hacía falta para continuar con la fabricación de fijador de cabello Malvik. En Chubut, descubrió Bahía Podrida, llamada así por los lugareños debido a la acumulación de aguas marinas en estado de putrefacción. Inmediatamente, Soriano realizó el primer relevamiento y luego, con la ayuda de sus hijos, comenzó con la recolección. De esta manera nació Bahía Bustamante, en honor a un capitán de ese apellido que llegó a la zona en la expedición Malaspina (1789). Con el tiempo, en este enclave ubicado en la margen norte del Golfo de San Jorge, a 180 kilómetros de Comodoro Rivadavia, llegaron a vivir 400 personas dedicadas exclusivamente a la recolección de algas marinas. Construyeron sus casas, los talleres, la comisaría y la proveeduría. Pero no sólo de algas vivió el pueblo: también en las 10 mil hectáreas que lo rodean, comenzaron a trabajar para la producción lanera.
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http://www.365patagonia.com/chubut/asi-vive-un-pueblo-alguero_nota1482.html
El andaluz don Lorenzo Soriano llegó a la Patagonia argentina en 1953 con un objetivo: encontrar un área de algas marinas para poder extraer de ellas el coloide que le hacía falta para continuar con la fabricación de fijador de cabello Malvik. En Chubut, descubrió Bahía Podrida, llamada así por los lugareños debido a la acumulación de aguas marinas en estado de putrefacción. Inmediatamente, Soriano realizó el primer relevamiento y luego, con la ayuda de sus hijos, comenzó con la recolección. De esta manera nació Bahía Bustamante, en honor a un capitán de ese apellido que llegó a la zona en la expedición Malaspina (1789). Con el tiempo, en este enclave ubicado en la margen norte del Golfo de San Jorge, a 180 kilómetros de Comodoro Rivadavia, llegaron a vivir 400 personas dedicadas exclusivamente a la recolección de algas marinas. Construyeron sus casas, los talleres, la comisaría y la proveeduría. Pero no sólo de algas vivió el pueblo: también en las 10 mil hectáreas que lo rodean, comenzaron a trabajar para la producción lanera.
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Esquel. La comarca de los alerces, un paraíso otoñal
El otoño es una de las más bellas estaciones del año en Esquel y su región, rodeada de bosques multicolores. La época, templada y tranquila, permite elegir entre numerosas actividades y excursiones, que incluyen desde los paseos más tradicionales hasta actividades de aventura para los que prefieren paseos más activos.
Si existiera alguna clase de competencia para decidir “la más linda del año”, entre las cuatro estaciones también se arrojaría alguna manzana de la discordia... sobre todo si el paisaje en juego es el de Esquel, que tiene un espectacular “foliage” como el que moviliza multitudes en la misma temporada, pero en el Hemisferio Norte. Para mucha gente del lugar, pero también para muchos de los prestadores de turismo, el otoño sin duda se lleva la corona: por la moderación del clima, por los colores infinitos de la media estación, y por las posibilidades de practicar todas las actividades tradicionales de la Comarca de los Alerces.
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http://www.365patagonia.com/chubut/la-comarca-de-los-alerces-un-paraiso-otonal_nota1463.html
Si existiera alguna clase de competencia para decidir “la más linda del año”, entre las cuatro estaciones también se arrojaría alguna manzana de la discordia... sobre todo si el paisaje en juego es el de Esquel, que tiene un espectacular “foliage” como el que moviliza multitudes en la misma temporada, pero en el Hemisferio Norte. Para mucha gente del lugar, pero también para muchos de los prestadores de turismo, el otoño sin duda se lleva la corona: por la moderación del clima, por los colores infinitos de la media estación, y por las posibilidades de practicar todas las actividades tradicionales de la Comarca de los Alerces.
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Gaiman, la cultura galesa en una colonia
Antes de la llegada de españoles, italianos y daneses, fue un grupo de colonos de Gales el que abrió camino a la civilización en toda esta zona patagónica.
El 28 de julio de 1865, a bordo de la nave "Mimosa", llegaron 153 inmigrantes a la bahia de Golfo Nuevo, donde está actualmente la ciudad de Puerto Madryn, en busca de una nueva vida.
Si bien, la comunidad galesa está presente en toda la provincia de Chubut, esa comunidad le dio un toque especialmente distintivo a algunas ciudades, entre ellas, Gaiman, en el Valle Inferior del río Chubut, a pasos de la Ruta Nacional 3, y a 17 km de Trelew.
En Gaiman, se puede hacer una primera aproximación hacia esta cultura galesa, se puede visitar Museo Histórico Regional Galés (en Rivadavia y Sarmiento).
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http://www.365patagonia.com/chubut/gaiman-la-cultura-galesa-en-una-colonia_nota1489.html
El 28 de julio de 1865, a bordo de la nave "Mimosa", llegaron 153 inmigrantes a la bahia de Golfo Nuevo, donde está actualmente la ciudad de Puerto Madryn, en busca de una nueva vida.
Si bien, la comunidad galesa está presente en toda la provincia de Chubut, esa comunidad le dio un toque especialmente distintivo a algunas ciudades, entre ellas, Gaiman, en el Valle Inferior del río Chubut, a pasos de la Ruta Nacional 3, y a 17 km de Trelew.
En Gaiman, se puede hacer una primera aproximación hacia esta cultura galesa, se puede visitar Museo Histórico Regional Galés (en Rivadavia y Sarmiento).
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La Ruta Azul, viento, acantilados y mar
Areas naturales protegidas, pueblos y ciudades patagónicas y una fauna asombrosa son parte de un recorrido que sigue el curso de la Ruta Nacional 3.
Enormes formaciones rocosas de color rojizo lo amparan de los fuertes vientos y permiten al kayak desplazarse suavemente por el mar. Conforman un laberinto que parece no tener fin hasta que el panorama se despeja y un apéndice de 30 kilómetros se alarga hacia el Atlántico. Es el Cabo Dos Bahías, en Chubut, que delimita la margen norte del Golfo San Jorge y es parte del Parque Marino Patagonia Austral, una de las más bellas y prístinas áreas protegidas de la costa patagónica.
Allí nace uno de los recorridos más jóvenes de la región: la Ruta Azul. Siguiendo el curso de la Ruta Nacional 3, que rumbo a Santa Cruz discurre en gran parte frente al mar, el circuito abraza también a los parques nacionales Isla Pingüino y Monte León.
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http://www.365patagonia.com/chubut/la-ruta-azul-viento-acantilados-y-mar_nota1488.html
Enormes formaciones rocosas de color rojizo lo amparan de los fuertes vientos y permiten al kayak desplazarse suavemente por el mar. Conforman un laberinto que parece no tener fin hasta que el panorama se despeja y un apéndice de 30 kilómetros se alarga hacia el Atlántico. Es el Cabo Dos Bahías, en Chubut, que delimita la margen norte del Golfo San Jorge y es parte del Parque Marino Patagonia Austral, una de las más bellas y prístinas áreas protegidas de la costa patagónica.
Allí nace uno de los recorridos más jóvenes de la región: la Ruta Azul. Siguiendo el curso de la Ruta Nacional 3, que rumbo a Santa Cruz discurre en gran parte frente al mar, el circuito abraza también a los parques nacionales Isla Pingüino y Monte León.
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