Las Grutas es la playa más concurrida de la Patagonia gracias a sus aguas cálidas y un paisaje excepcional a orillas del Golfo San Matías. Guía para conocer un balneario distante pero único, donde las mareas ponen el ritmo de cada día y los alrededores invitan a las expediciones de aventura, la exploración arqueológica y los deportes de playa.
La costanera blanca que se extiende a lo largo de los balnearios céntricos de Las Grutas, a orillas del azulísimo Golfo San Matías, pone en la costa rionegrina un inconfundible aire mediterráneo. El resto lo hace el mar, gran protagonista del verano, que aquí es el gran convocante de la temporada. Lo demás es una postal que ya dejó de ser un secreto para hacerse bien conocida: cientos de sombrillas, de todos los colores, que dibujan un patchwork multicolor sobre la arena.
Curiosamente, la postal es bien movediza, ya que el marcado ritmo de las mareas –que “arrincona” a los bañistas contra las grutas cavadas en la roca del balneario por la erosión marina– obliga de tanto en tanto a desplazarse hacia atrás para permitir el avance del agua. Es casi como si fueran dos playas, con un desnivel, que se aprovechan a fondo cuando la marea baja y la gran plataforma rocosa habitualmente bañada por el mar queda al descubierto. Ahí está además el secreto de uno de los dones de Las Grutas: la temperatura del agua, que a pesar de las latitudes donde se levanta el pueblo es igual y hasta un poco más cálida que en la provincia de Buenos Aires, gracias a la influencia de corrientes marinas. No sólo eso: cuando la marea sube sobre la plataforma rocosa, llega casi caliente y así se mantiene hasta que cubre prácticamente hasta las rodillas. Un buen regalo de la naturaleza que hizo de este balneario rionegrino uno de los más concurridos, sobre todo por veraneantes de la Patagonia y del sur bonaerense, que lo prefieren por su cercanía, ambiente familiar y animación constante durante los meses estivales.
Ver más en
http://www.365patagonia.com/rio_negro/la-patagonia-calida_nota1376.html
Costa Patagónica, playas familiares y reservas naturales
La amarilla estepa patagónica se esfuma lentamente hacia el Atlántico, donde extensas playas, grutas y acantilados albergan importantes reservorios de fauna marina. El recorrido costero, que se extiende desde el norte de Río Negro hasta Tierra del Fuego, devela no sólo una de las más deslumbrantes geografías del mundo sino su mística, alimentada por antiguos naufragios y relatos de inmigrantes. Destinos clásicos y otros no tanto de esa ruta se preparan, con algunas novedades, para recibir a los turistas este verano.
El Cóndor, 30 km al sur de Viedma, capital de Río Negro, es el portal de ingreso a la Patagonia atlántica y el punto inicial de la “Ruta de los Acantilados”. En febrero celebrará la Fiesta del Mar y del Acampante, con recitales y actividades recreativas. “Es una de las mejores propuestas de Río Negro en verano. Sus costas bajas, con extensas playas de arena ofrecen una imponente belleza natural y gran variedad de actividades recreativas y deportivas, como carrovelismo, kitesurf, windsurf, pesca, safari fotográfico y avistaje de 121 variedades de aves”, recomienda Luis Nicoletti, responsable de Prensa, Comunicación y Difusión del Ministerio de Turismo de Río Negro.
El Cóndor es uno de los rincones preciados de la costa rionegrina, menos famosos que Las Grutas, elegido por el sol interminable, que se pone a las 21 hs. A las actividades de aventura se sumarán este verano competencias deportivas y festivales culturales que culminarán con la tradicional “Salmoneada” al aire libre.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/chubut/costa-patagonica-playas-familiares-y-reservas-naturales_nota1322.html
El Cóndor, 30 km al sur de Viedma, capital de Río Negro, es el portal de ingreso a la Patagonia atlántica y el punto inicial de la “Ruta de los Acantilados”. En febrero celebrará la Fiesta del Mar y del Acampante, con recitales y actividades recreativas. “Es una de las mejores propuestas de Río Negro en verano. Sus costas bajas, con extensas playas de arena ofrecen una imponente belleza natural y gran variedad de actividades recreativas y deportivas, como carrovelismo, kitesurf, windsurf, pesca, safari fotográfico y avistaje de 121 variedades de aves”, recomienda Luis Nicoletti, responsable de Prensa, Comunicación y Difusión del Ministerio de Turismo de Río Negro.
El Cóndor es uno de los rincones preciados de la costa rionegrina, menos famosos que Las Grutas, elegido por el sol interminable, que se pone a las 21 hs. A las actividades de aventura se sumarán este verano competencias deportivas y festivales culturales que culminarán con la tradicional “Salmoneada” al aire libre.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/chubut/costa-patagonica-playas-familiares-y-reservas-naturales_nota1322.html
La Ruta Azul, viento, acantilados y mar
Areas naturales protegidas, pueblos y ciudades patagónicas y una fauna asombrosa son parte de un recorrido que sigue el curso de la Ruta Nacional 3.
Enormes formaciones rocosas de color rojizo lo amparan de los fuertes vientos y permiten al kayak desplazarse suavemente por el mar. Conforman un laberinto que parece no tener fin hasta que el panorama se despeja y un apéndice de 30 kilómetros se alarga hacia el Atlántico. Es el Cabo Dos Bahías, en Chubut, que delimita la margen norte del Golfo San Jorge y es parte del Parque Marino Patagonia Austral, una de las más bellas y prístinas áreas protegidas de la costa patagónica.
Allí nace uno de los recorridos más jóvenes de la región: la Ruta Azul. Siguiendo el curso de la Ruta Nacional 3, que rumbo a Santa Cruz discurre en gran parte frente al mar, el circuito abraza también a los parques nacionales Isla Pingüino y Monte León.
Esta travesía alberga, a lo largo de unos 500 km de ruta, puntos de avistaje de grandes concentraciones de aves, orcas, delfines, elefantes y lobos marinos. Y no es todo: todavía quedan algunas semanas para ver a las numerosas colonias de pingüinos magallánicos y de penacho amarillo, que cuidan a sus crías y preparan su plumaje antes de partir hacia aguas subantárticas en busca de alimento para volver, recién a fines de septiembre, por estos lares.
Además de unir a tres imponentes parques marinos, la Ruta Azul lleva hasta sitios históricos y arqueológicos y tienta a la aventura a través de travesías en 4x4, paseos embarcados, vuelos en aviones ultralivianos y buceo.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/chubut/la-ruta-azul-viento-acantilados-y-mar_nota1488.html
Enormes formaciones rocosas de color rojizo lo amparan de los fuertes vientos y permiten al kayak desplazarse suavemente por el mar. Conforman un laberinto que parece no tener fin hasta que el panorama se despeja y un apéndice de 30 kilómetros se alarga hacia el Atlántico. Es el Cabo Dos Bahías, en Chubut, que delimita la margen norte del Golfo San Jorge y es parte del Parque Marino Patagonia Austral, una de las más bellas y prístinas áreas protegidas de la costa patagónica.
Allí nace uno de los recorridos más jóvenes de la región: la Ruta Azul. Siguiendo el curso de la Ruta Nacional 3, que rumbo a Santa Cruz discurre en gran parte frente al mar, el circuito abraza también a los parques nacionales Isla Pingüino y Monte León.
Esta travesía alberga, a lo largo de unos 500 km de ruta, puntos de avistaje de grandes concentraciones de aves, orcas, delfines, elefantes y lobos marinos. Y no es todo: todavía quedan algunas semanas para ver a las numerosas colonias de pingüinos magallánicos y de penacho amarillo, que cuidan a sus crías y preparan su plumaje antes de partir hacia aguas subantárticas en busca de alimento para volver, recién a fines de septiembre, por estos lares.
Además de unir a tres imponentes parques marinos, la Ruta Azul lleva hasta sitios históricos y arqueológicos y tienta a la aventura a través de travesías en 4x4, paseos embarcados, vuelos en aviones ultralivianos y buceo.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/chubut/la-ruta-azul-viento-acantilados-y-mar_nota1488.html
Puerto San Julián. Historias de piratas, viento y mar
Entre playas solitarias y acantilados, Puerto San Julián recuerda las aventuras de Drake y las expediciones de Darwin. Los museos y los paseos en lancha.
Mientras atardece sobre la coqueta costanera de Puerto San Julián y la luz va suavizando los perfiles de las casas, uno se pregunta cómo este lugar de pájaros, viento y mar de Santa Cruz pudo ser considerado uno de los más hostiles y lejanos del planeta. Difícil imaginar que este paisaje apacible haya podido doblegar a conquistadores, piratas y colonos. Historias lejanas que ahora, cuando el sol termina de ponerse sobre el mar, parecen hundirse en la calma del pueblo que enciende sus primeras luces.
La ciudad combina historia y naturaleza en dosis exactas. Los europeos pisaron aquí por primera vez la región a la que llamaron Patagonia. Pero, más allá de la larga historia que incluye una rebelión de los marineros de Hernando de Magallanes, la estadía del pirata Drake y las expediciones científicas de Darwin, vale la pena atravesar la estepa para llegar a estas costas de playas y acantilados poblados por aves, pingüinos, toninas y otras especies patagónicas.
Tampoco hay que perderse la visita al Museo Temático Nao Victoria, montado dentro de una impresionante réplica en tamaño real de la nave en la que llegó Magallanes hace 500 años.
“Anduvimos dos meses sin ver a nadie. Un día, de improviso, vimos un hombre de estatura de gigante, que estaba en la orilla casi desnudo, cantando y echándose polvo en la cabeza. Era tan alto que apenas le llegábamos a la cintura”, describe Antonio Pigafetta, cronista de la expedición de Magallanes, el primer encuentro de los europeos con el pueblo tehuelche o aonikenk en la bahía de San Julián.
El hito marcó para siempre la historia del sur del continente. Los exploradores hablaban de una tierra de gigantes tan fuertes, que podían resistir temperaturas extremas y recorrer larguísimas distancias. Magallanes los bautizó “patagones” y originó el nombre de la región.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/santa_cruz/historias-de-piratas-viento-y-mar_nota1453.html
Mientras atardece sobre la coqueta costanera de Puerto San Julián y la luz va suavizando los perfiles de las casas, uno se pregunta cómo este lugar de pájaros, viento y mar de Santa Cruz pudo ser considerado uno de los más hostiles y lejanos del planeta. Difícil imaginar que este paisaje apacible haya podido doblegar a conquistadores, piratas y colonos. Historias lejanas que ahora, cuando el sol termina de ponerse sobre el mar, parecen hundirse en la calma del pueblo que enciende sus primeras luces.
La ciudad combina historia y naturaleza en dosis exactas. Los europeos pisaron aquí por primera vez la región a la que llamaron Patagonia. Pero, más allá de la larga historia que incluye una rebelión de los marineros de Hernando de Magallanes, la estadía del pirata Drake y las expediciones científicas de Darwin, vale la pena atravesar la estepa para llegar a estas costas de playas y acantilados poblados por aves, pingüinos, toninas y otras especies patagónicas.
Tampoco hay que perderse la visita al Museo Temático Nao Victoria, montado dentro de una impresionante réplica en tamaño real de la nave en la que llegó Magallanes hace 500 años.
“Anduvimos dos meses sin ver a nadie. Un día, de improviso, vimos un hombre de estatura de gigante, que estaba en la orilla casi desnudo, cantando y echándose polvo en la cabeza. Era tan alto que apenas le llegábamos a la cintura”, describe Antonio Pigafetta, cronista de la expedición de Magallanes, el primer encuentro de los europeos con el pueblo tehuelche o aonikenk en la bahía de San Julián.
El hito marcó para siempre la historia del sur del continente. Los exploradores hablaban de una tierra de gigantes tan fuertes, que podían resistir temperaturas extremas y recorrer larguísimas distancias. Magallanes los bautizó “patagones” y originó el nombre de la región.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/santa_cruz/historias-de-piratas-viento-y-mar_nota1453.html
Patagonia azul: una ruta, tres parques
Entre Chubut y Santa Cruz, siempre frente al Atlántico, el nuevo circuito turístico une notables paisajes naturales con oportunidades únicas de avistar pingüinos y lobos marinos
El muelle tiene amarrados algunos buques pesqueros pintados de naranja intenso. Están resguardados por un dique artificial que los protege de las olas enfurecidas por los vientos, capaces de soplar a más de 80 km por hora en toda la región. Este puerto se puede considerar como el centro del pueblo, ya que las casas diseminadas a lo largo de un puñado de cuadras no son lo suficientemente numerosas como para formar otro centro.
En su pequeña casa, a metros de la playa de canto rodado, Héctor Juanto es el pionero del turismo en Camarones y una figura en el pueblo. A bordo de su barco ofrece salidas de avistamiento de lobos marinos en las vecinas islas Blancas y salidas de buceo en las aguas del flamante Parque Marino Costero Patagonia Austral. La creación de esta zona protegida empieza a atraer turistas y genera un esbozo de movimiento en el verano. Entre Camarones y Puerto Santa Cruz, ahora son tres los parques que protegen el litoral atlántico. La RN 3 los une y forma uno de los circuitos turísticos más atractivos y jóvenes del país.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/chubut/patagonia-azul-una-ruta-tres-parques_nota1411.html
El muelle tiene amarrados algunos buques pesqueros pintados de naranja intenso. Están resguardados por un dique artificial que los protege de las olas enfurecidas por los vientos, capaces de soplar a más de 80 km por hora en toda la región. Este puerto se puede considerar como el centro del pueblo, ya que las casas diseminadas a lo largo de un puñado de cuadras no son lo suficientemente numerosas como para formar otro centro.
En su pequeña casa, a metros de la playa de canto rodado, Héctor Juanto es el pionero del turismo en Camarones y una figura en el pueblo. A bordo de su barco ofrece salidas de avistamiento de lobos marinos en las vecinas islas Blancas y salidas de buceo en las aguas del flamante Parque Marino Costero Patagonia Austral. La creación de esta zona protegida empieza a atraer turistas y genera un esbozo de movimiento en el verano. Entre Camarones y Puerto Santa Cruz, ahora son tres los parques que protegen el litoral atlántico. La RN 3 los une y forma uno de los circuitos turísticos más atractivos y jóvenes del país.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/chubut/patagonia-azul-una-ruta-tres-parques_nota1411.html
Un vergel al amparo de los Andes
Apabullante geografía, un circuito gastronómico basado en los frutos rojos, visita a chacras, un emocionante “trekking” hacia la Cueva de las Manos y recorridos por senderos poco explorados son la principal oferta de este centro turístico patagónico.
Al noroeste de la provincia de Santa Cruz, la localidad de Los Antiguos se presenta como un vergel de álamos, cerezos y ríos cristalinos al amparo de la cordillera de los Andes.
El paisaje estival puede apreciarse desde los cuatro miradores ubicados dentro de la ciudad y en sus alrededores. Desde esos puntos panorámicos, a los que se puede arribar en automóvil, a pie o en bicicleta, se contempla el lago Buenos Aires, el trazado urbano, la zona de producción chacarera, los ríos Jeinimeni y Los Antiguos, el cerro Castillo y la cercana localidad de Chile Chico, en el país trasandino.
La temporada de verano es un excelente momento para explorar la pureza de estas tierras patagónicas. Además de los tradicionales circuitos turísticos, quien visite Los Antiguos podrá realizar paseos en mountain bikes, salidas de kayak por el lago Buenos Aires, escalada en palestra, pesca deportiva y trekking, de diversa dificultad.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/santa_cruz/un-vergel-al-amparo-de-los-andes_nota1348.html
Al noroeste de la provincia de Santa Cruz, la localidad de Los Antiguos se presenta como un vergel de álamos, cerezos y ríos cristalinos al amparo de la cordillera de los Andes.
El paisaje estival puede apreciarse desde los cuatro miradores ubicados dentro de la ciudad y en sus alrededores. Desde esos puntos panorámicos, a los que se puede arribar en automóvil, a pie o en bicicleta, se contempla el lago Buenos Aires, el trazado urbano, la zona de producción chacarera, los ríos Jeinimeni y Los Antiguos, el cerro Castillo y la cercana localidad de Chile Chico, en el país trasandino.
La temporada de verano es un excelente momento para explorar la pureza de estas tierras patagónicas. Además de los tradicionales circuitos turísticos, quien visite Los Antiguos podrá realizar paseos en mountain bikes, salidas de kayak por el lago Buenos Aires, escalada en palestra, pesca deportiva y trekking, de diversa dificultad.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/santa_cruz/un-vergel-al-amparo-de-los-andes_nota1348.html
Luces del Fin del Mundo
Crónica de una visita a la mágica ciudad de Ushuaia. Un paseo en catamarán por el Canal de Beagle y una travesía en 4x4. Lujo y relax en el resort Los Cauquenes.
Desde el jardín de invierno del hotel Los Cauquenes, en Ushuaia, el pequeño grupo mira las aguas transparentes del Canal de Beagle; mientras beben té de rosas y bergamota. El desayuno servido es digno de reyes. A través de los cristales del gran ventanal ven al avión dibujar una parábola y comenzar su aterrizaje. Igual que un par de horas atrás, vuelven a estar sentados allí; más que ansiosos por disfrutar del destino.
Al descender, son atrapados por las montañas. La Cadena Martial, una especie de herradura montañosa que encierra a la ciudad, captura voluntades. No caben dudas, el monte Olivia, el que más se destaca en esta medialuna, guarda un misterio en tanta hermosura. Mientras, la ciudad parece mirar fijamente a las aguas del canal.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/tierra_del_fuego/luces-del-fin-del-mundo_nota1325.html
Desde el jardín de invierno del hotel Los Cauquenes, en Ushuaia, el pequeño grupo mira las aguas transparentes del Canal de Beagle; mientras beben té de rosas y bergamota. El desayuno servido es digno de reyes. A través de los cristales del gran ventanal ven al avión dibujar una parábola y comenzar su aterrizaje. Igual que un par de horas atrás, vuelven a estar sentados allí; más que ansiosos por disfrutar del destino.
Al descender, son atrapados por las montañas. La Cadena Martial, una especie de herradura montañosa que encierra a la ciudad, captura voluntades. No caben dudas, el monte Olivia, el que más se destaca en esta medialuna, guarda un misterio en tanta hermosura. Mientras, la ciudad parece mirar fijamente a las aguas del canal.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/tierra_del_fuego/luces-del-fin-del-mundo_nota1325.html
Tierra del Fuego de punta a punta
El verano es una de las estaciones más atractivas para emprender un viaje hacia la provincia más austral de la Argentina. El entorno fueguino, integrado por costas, bosques, lagos y montañas, puede apreciarse en su totalidad durante las más de 17 horas de luz solar que caracterizan a las jornadas estivales.
A Tierra del Fuego se puede arribar por mar, tierra, o aire. Quienes elijan esta última opción, ingresando por el aeropuerto de la capital provincial, serán espectadores de un paisaje único: cuando el avión comienza su descenso, los picos nevados de las montañas van cediendo paso al imponente Canal Beagle, un brazo interoceánico de 180 kilómetros que une el Atlántico con el Pacífico.
Navegar sus aguas es una de las experiencias clásicas y más fascinantes de Ushuaia. Catamaranes y motoveleros se aventuran por los canales fueguinos en diversos circuitos, como el de la Isla de los Lobos, de tres horas de duración, y el de la Pingüinera, que en el doble de tiempo, recorre las islas de los Pájaros, de los Lobos, el insigne Faro Les Eclaireurs, la isla Gable y el paso Mackinlay para culminar en isla Martillo, donde reside una colonia de pingüinos magallánicos y una creciente de pingüinos papúas. También es factible tomar el itinerario que desembarca en la estancia Harberton.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/tierra_del_fuego/tierra-del-fuego-de-punta-a-punta-ushuaia-tolhuin-y-rio-grande_nota1328.html
A Tierra del Fuego se puede arribar por mar, tierra, o aire. Quienes elijan esta última opción, ingresando por el aeropuerto de la capital provincial, serán espectadores de un paisaje único: cuando el avión comienza su descenso, los picos nevados de las montañas van cediendo paso al imponente Canal Beagle, un brazo interoceánico de 180 kilómetros que une el Atlántico con el Pacífico.
Navegar sus aguas es una de las experiencias clásicas y más fascinantes de Ushuaia. Catamaranes y motoveleros se aventuran por los canales fueguinos en diversos circuitos, como el de la Isla de los Lobos, de tres horas de duración, y el de la Pingüinera, que en el doble de tiempo, recorre las islas de los Pájaros, de los Lobos, el insigne Faro Les Eclaireurs, la isla Gable y el paso Mackinlay para culminar en isla Martillo, donde reside una colonia de pingüinos magallánicos y una creciente de pingüinos papúas. También es factible tomar el itinerario que desembarca en la estancia Harberton.
Ver más en:
http://www.365patagonia.com/tierra_del_fuego/tierra-del-fuego-de-punta-a-punta-ushuaia-tolhuin-y-rio-grande_nota1328.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)