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Santa Cruz. Solos en la inmensidad, en las estancias patagónicas

Viaje a fondo por la provincia de Santa Cruz, durmiendo en antiguas estancias de la estepa infinita y entre tupidos bosques andinos a lo largo de la Ruta 40. Un itinerario por Los Antiguos, Lago Posadas, El Chaltén y El Calafate, visitando la Cueva de las Manos y el Parque Nacional Perito Moreno para disfrutar el placer de dormir, literalmente, en medio de la nada.

Dormir en una estancia patagónica, en plena estepa, es algo así como el ideal de aislamiento para el viajero en busca de tranquilidad absoluta, con muy poca gente en cientos de kilómetros a la redonda. Esos inmensos campos ovejeros a lo largo y en las adyacencias de la Ruta 40 suelen tener cascos de estilo inglés que brindan alojamiento a quienes recorren el vasto territorio de la provincia de Santa Cruz, tan grande como Gran Bretaña.

El viaje por las estancias santacruceñas tiene aires de travesía y requiere un mínimo de diez días. De una a otra, se visitan también en el itinerario la Cueva de las Manos y los famosos glaciares, además de secretos naturales como los extraños paisajes del Camino del Monte Zeballos, rarezas geológicas como el Arco del Lago Posadas y el Parque Nacional Perito Moreno, que no es el mismo de los glaciares.

Comienzo del viaje

Quien planifique este viaje por Santa Cruz con auto propio puede iniciar el periplo por el norte de la provincia, bajando desde Bariloche y Esquel por la Ruta 40 hacia la localidad de Perito Moreno y siempre bordeando la Cordillera de los Andes. La otra alternativa es volar hasta El Calafate y alquilar allí un auto para devolverlo luego en Bariloche. El sector de la Ruta 40 que se propone recorrer en esta nota está pavimentado en un 50 por ciento, y la entrada a las estancias es de ripio. Aunque en general se encuentra en buen estado, los días de lluvia este detalle puede complicar el tránsito con un auto común. Un vehículo 4x4, o al menos elevado, es lo más recomendable.

Si se ingresa desde el norte por la Ruta 40 hacia Perito Moreno, se puede seguir viaje 60 kilómetros más hasta la estancia Cueva de las Manos, desde donde se visita el famoso sitio arqueológico. Quienes dispongan de un vehículo 4x4 pueden dar una vuelta más larga, yendo primero a Los Antiguos. Allí es posible hacer noche en algún hotel o seguir viaje hacia el sur por el deslumbrante Camino del Monte Zeballos, una ruta de ripio que ofrece algunos de los paisajes más espectaculares de toda la Patagonia.

Conviene recorrer sin apuro el Camino del Monte Zeballos (RP 41) para tomarse el tiempo de una parada en el sitio, donde hay unas extrañas geoformas llamadas “diques basálticos”, que se ven desde la ruta como cuchillas de piedra trepando las laderas. El destino final es el pueblo de Hipólito Yrigoyen, a 170 kilómetros de Los Antiguos, donde se puede dormir en la antigua posada del Lago Posadas o seguir 38 kilómetros más hasta la estancia Suyai.

El atractivo principal de Hipólito Yrigoyen son sus lagos, el Posadas –con su curioso arco natural– y el Pueyrredón, separados por un estrecho istmo por donde pasa un camino que lleva hasta la estancia Suyai. El origen de la estancia, a orillas del Pueyrredón, se remonta a la década del ’20: pertenecía por entonces a la firma Casa Folch, dueña de un barco que traía lana desde Chile navegando por el lago argentino-chileno. La estancia, sobre unas 2500 hectáreas, tenía una pulpería y un almacén de ramos generales, cuyo largo mostrador de madera y estanterías hasta el techo se han conservado hasta hoy.

La estancia Suyai cuenta con dos cabañas y tres dormitorios más con baño privado. Además hay un camping con baños, agua caliente y luz eléctrica, y un refugio para ocho personas. Los viajeros suelen quedarse hasta una semana y se dedican a pescar, salir en cuatriciclo, a caballo o a pie, o simplemente a descansar.
Un alto en el Camino del Monte Zeballos para explorar los vericuetos del paisaje.

Hacia la Cueva de las Manos

Desde Hipólito Yrigoyen, la gira continúa por la RP 39 hasta un poblado muy pequeño llamado Bajo Caracoles, donde se toma la Ruta 40 hacia el norte hasta la estancia Cueva de las Manos. Quienes no hayan hecho el rodeo por Lago Posadas directamente llegarán a cualquiera de las dos estancias por la 40 desde Perito Moreno.

En la estancia Cueva de las Manos se organizan excursiones a dos de los sitios arqueológicos más antiguos del país: la Cueva de las Manos y el Alero Charcamata. Para llegar a la famosa cueva, se hace un trekking de exigencia media –justificado por la imponencia del paisaje– que atraviesa el cañadón del río Pinturas. También se puede llegar en vehículo, por el camino habitual.

La siguiente parada, siempre en el norte santacruceño, es en el poco visitado Parque Nacional Perito Moreno, que no debe ser confundido con el Parque Nacional Los Glaciares, donde se encuentra el glaciar Perito Moreno. A pesar de su imponencia no es tan conocido, y la única explicación posible es su lejanía y aislamiento.

En el parque, la naturaleza patagónica sorprende no sólo por su belleza sino también porque presenta un perfil diferente a cualquier otro, con paisajes montañosos sin bosques en plena Cordillera de los Andes. Desde la zona de Cueva de las Manos se llega desandando el mismo camino por la Ruta 40 hacia el sur –previo paso por Bajo Caracoles– para tomar la RP 37 hacia el oeste (no está pavimentada).

Dentro mismo del Parque Nacional Perito Moreno se levanta la estancia La Oriental, donde los huéspedes suelen quedarse dos noches. Hay quienes visitan el sitio en dos días, sumando alguna cabalgata o caminata dentro de la estancia. La estadía también permite conocer actividades propias del quehacer rural como el amanse de potros, la esquila de las ovejas o el carneo de una vaca. Todos los viajeros llegan con auto, ya que no hay prestadores que ofrezcan excursiones al parque.

La estancia La Oriental tiene un perfil rústico. Sus dueños originales fueron unos uruguayos que se instalaron en la zona entre 1915 y 1918; sin duda, el nombre permite adivinarlo... La estancia tiene 21 mil hectáreas, de las cuales seis mil están dentro del parque: dado que es un área protegida la estancia no puede criar ganado; sólo debe ofrecer servicios para el turismo.

En el trayecto hacia La Oriental suelen verse manadas de ñandúes corriendo despavoridos, tropillas de decenas de guanacos y hasta algunas escurridizas mulitas. Uno de los paseos más deslumbrantes es a Piedra Clavada, en camioneta 4x4 y con guía de la estancia. La estancia también tiene un camping con luz eléctrica, cocina, baño y duchas.
El exótico arco del Lago Posadas brota del agua en medio de la nada.

Rumbo al centro

Para el siguiente tramo hay dos estancias que sirven como opción: La Angostura y Río Capitán. Para llegar hasta ellas hay que desviarse de la Ruta 40 por la Provincial 35. En el caso de La Angostura recibe a los viajeros el dueño de casa, Antonio Kusanovic, patagónico de cuarta generación, que ameniza las sobremesas guitarra en mano y, entre zambas, milongas pampeanas y chacareras, declara su respeto por los huelguistas de la Patagonia Rebelde. El anfitrión cuenta a sus huéspedes historias familiares, como la de su bisabuelo austro-húngaro que se coló como polizón en un barco europeo rumbo a América y terminó aceptado como grumete. Llegó a Buenos Aires en 1870 y mientras deambulaba por el puerto conoció al comandante Luis Piedrabuena, uno de los exploradores de la Patagonia. Motivado por Piedrabuena, se embarcó otra vez rumbo a la costa de Santa Cruz y se quedó a vivir en el sur. Allí se casó con una mujer de sangre tehuelche, bisabuela de don Kusanovic, quien en la década del ’90 debió cerrar su estancia por la crisis de la producción de lana y se dedicó a su otra profesión: maestro.

La Angostura es una casa de campo de seis habitaciones –con precios más accesibles e incluso un camping– donde se saborean suculentos corderitos a la parrilla y se organizan cabalgatas y caminatas por la estepa. Una singularidad de esta estancia de 17.000 hectáreas, que reabrió para el turismo hace unos años y ahora cría ovejas otra vez, es una laguna con centenares de pájaros que atraen a expertos observadores de aves de varios continentes. Sobre todo para encontrar el macá tobiano, un ave zambullidora blanquinegra endémica de la Patagonia.

En el centro-oeste de la provincia –a 55 kilómetros de la Ruta 40–, está la estancia Río Capitán, cuyo particular encanto justifica una estadía de más de un día. El establecimiento ovejero ocupa unas 28.000 hectáreas y su casco mantiene el sobrio estilo inglés de las estancias patagónicas de fines del siglo XIX, con techos de chapa roja, paredes blancas y ventanas verdes.

Las habitaciones de la estancia son particularmente confortables y bien calefaccionadas, y hay un living de grandes ventanales con vista a la estepa. También se organizan salidas de pesca a la laguna del Toro, donde de manera asombrosa las truchas pican una tras otra. Y, por supuesto, se hacen cabalgatas y caminatas, durante las cuales se cruzan a cada rato aves autóctonas y algunos de los 500 guanacos que habitan en las tierras de Río Capitán.

Uno de los aspectos que más entretiene a los visitantes es la charla con los anfitriones, quienes explican con sumo gusto las complejidades de la vida en medio de la nada. Y las curiosidades, como la existencia de los mercachifles, mercaderes ambulantes que recorren la provincia de estancia en estancia en una camioneta cargada con toda clase de mercancías. A veces recurren todavía al sistema del trueque, recibiendo a cambio de los productos pieles de puma y de zorro o plumas de ñandú. Los mercachifles salen de gira tres o cuatro veces al año –nunca en invierno– así que los viajeros que anden de travesía por la Patagonia, si tienen suerte, se cruzarán con alguno de estos personajes en vías de extinción.

Para visitar El Chaltén

A mitad de camino entre El Chaltén y El Calafate –sobre la Ruta 40– está el histórico Parador y Hotel de Campo La Leona, donde se puede pasar la noche o simplemente hacer un alto en el camino para comer o tomar un café. El parador fue levantado con ladrillos de adobe en 1894 por una familia de inmigrantes daneses y funcionaba como pulpería y almacén de ramos generales, el único negocio en su tipo en muchos kilómetros a la redonda, aún hoy. Allí iban a beber los peones de las estancias de la zona, quienes no pocas veces terminaban a los cuchillazos.

El parador está junto al río La Leona y a metros del lago Viedma, justo en el mismo lugar en que al Perito Moreno lo dejó malherido una “leona” -–una hembra de puma– en 1877. Entre los huéspedes famosos del parador estuvieron Kid Sundance, Butch Cassidy y Etta Place, y el padre D’Agostini, un cura aventurero que a comienzos del siglo XX exploraba y escalaba montañas desconocidas. El episodio más funesto del parador fue en tiempos de la Patagonia Trágica, cuando numerosos peones fueron apresados en La Leona y luego fusilados junto al río.

El tramo final de este cruce norte-sur por la provincia de Santa Cruz es El Calafate. Y Eolo Patagonia’s Spirit es un lodge de campo que se puede utilizar como base para visitar el glaciar Perito Moreno. Ubicado en una gran planicie alargada cuyos límites laterales son dos cadenas de montañas paralelas, Eolo es la opción más lujosa de las estancias de Santa Cruz. Con pileta climatizada y wi-fi, no tiene televisión para no romper el silencioso sortilegio y porque en cada cuarto hay varias “pantallas planas” transparentes ocupando más de media pared, detrás de las cuales no se ve otro programa que el paisaje infinito de la Patagonia, como al alcance de la mano. Difícilmente entonces alguien quiera cambiar de canal.

Fuente: Página 12 Turismo

Santa Cruz, más que El Chaltén, los glaciares y las playas

Tiene 117 localidades, y en cada una Santa Cruz atesora sus bellezas. Es el fondo de la Patagonia territorial, la penúltima provincia argentina (después viene la provincia de la isla de Tierra del Fuego, islas atlánticas y Antártida Argentina).

Hace 11.000 años -como lo indican los yacimientos de Los Toldos y Piedra Museo- el lugar estuvo habitado por la nación tson'ks, un pueblo que por su gigantismo Hernando de Magallanes, en 1520, llamó «patagones», desde hace casi una década pasó a ser desde una perspectiva política la «tierra de los pingüinos», aunque para los turistas siga siendo la «capital nacional de los glaciares», y El Calafate sea uno de los destinos más importantes para los viajeros que vienen a conocer nuestro país.

La villa de El Calafate es el habitual punto de partida para conocer el Parque Nacional Los Glaciares que alberga unos 350 glaciares, y el más famoso es el Perito Moreno.

Desde esa villa es posible realizar ascensos a cerros en travesías 4x4, visitas a estancias y puntos de interés arqueológico o histórico (allí ocurrieron los sucesos que narró la película «La Patagonia Rebelde»); cabalgatas por paisajes de ensueño y una creciente cantidad de museos y centros de interpretación.
 
Río Gallegos


Pero Santa Cruz tiene, como se ha dicho, mucho más, y no deja de transformarse y crecer como lo demuestra Río Gallegos, la capital de la provincia, que de sólo actualizado centro urbano, desde gubernativa y corporativa, no para de sumar atracciones para los visitantes (museos, monumentos histórico-culturales, recorridas por el paisaje volcánico de Laguna Azul, excursiones a la Reserva Faunística Cabo Vírgenes, una de las mayores pingüineras de América del Sur).

Para quienes vienen desde el Norte por la Ruta Nacional Nº 3, bordeando la maravillosa costa de la Patagonia argentina, sus majestuosos acantilados, playas de arena fina y canto rodado y la sorprendente fauna marina, la puerta de entrada a Santa Cruz es Caleta Olivia, que cuenta con playas en las cuales, a pesar de estar tan al sur, pueden disfrutarse en veranos de altas temperaturas y donde, además de tomar sol y mar, se hacen juegos playeros, campamentos y actividades náuticas como kayak, jet ski, kite surf y windsurf.

Bosques magallánicos

Otras localidades que merecen visitarse son: 28 de Noviembre (rodeada de bosques magallánicos, los miradores de cóndores, las reservas), El Chaltén (este pueblito enclavado en la confluencia de los ríos De las Vueltas y Fitz Roy, junto a los glaciares y el famoso cerro Fitz Roy, se considera la Capital Nacional del Trekking, y una notable síntesis de las bellezas de nuestra Patagonia), Gobernador Gregores (un valle fértil en el corazón de la estepa permite visitar estancias y pescar salmones y truchas en los lagos Cardiel y Strobel), Lago Argentino.

Fuente: Ambito

Glaciarium, un museo del hielo

Por primera vez, los glaciares argentinos contarán con su propio museo del hielo: Glaciarium, un centro de interpretación enclavado en medio de la estepa patagónica, con una impresionante vista al lago Argentino, cercano a El Calafate. La tecnología interactiva y el cuidado del planeta se entrecruzan a lo largo del recorrido, que será autoguiado e incluye un "glaciobar", para tomarse un trago en vasos de hielo.

"Lo que queremos con esta iniciativa es poner en valor los glaciares y el hielo patagónico", relató Luciano Bernacchi, guía de montaña y director de este emprendimiento privado que promete convertirse en el atractivo de la próxima temporada.

La fachada del museo impresiona; a la distancia, podría confundirse con un glaciar enclavado en plena estepa. Sus formas son irregulares, con ángulos rectos que semejan los cortes y las quebradas que conforman las paredes de un bloque de hielo de 2500 m2. La estética se mantiene, en su interior, con amplias salas nutridas de backlight , touch screen , plasmas gigantes, mapas, maquetas y audios que recrean a cada paso un ambiente glacial.

"Glaciarium brindará una experiencia visual educativa, creará un espacio dedicado a la investigación y va a producir entretenimiento con rigor científico", detalla Luciano Bernacchi, mientras guía a LA NACION por las salas, que se encuentran en los últimos retoques, con inauguración prevista en noviembre. Bernacchi y el glaciólogo argentino Pedro Svarka viajaron a Noruega para conocer el museo del glaciar Fjærland, para ver cómo exponían en otras partes del mundo la historia de los glaciares.

El rigor de la información científica es uno de los principales objetivos. Por ello, el director científico será Svarka. La inversión privada de la primera etapa, que incluyó la compra de tierras, fue de 4 millones de dólares, según informan sus dueños.

El edificio se encuentra a la salida de esta ciudad, camino al glaciar, de modo que pueda recorrerse antes o después de visitar el parque nacional. Dentro de sus espacios, tendrá áreas temáticas y exhibiciones que incluyen efectos escénicos, lumínicos, programas multimedia y presentaciones audiovisuales, para lograr una visita educativa y entretenida. "El recorrido puede durar 20 minutos o dos horas, según el interés de cada visitante."

El inicio del recorrido será en la sala "De la nieve al hielo"; luego se recorrerá la "Historia del planeta" y "Los glaciares en el mundo"; también se podrá conocer la anatomía de un glaciar con la ayuda de maquetas y material interactivo, hasta llegar a la sala central, donde se encontrará una maqueta del Campo de hielo patagónico de colosales dimensiones.

No falta un homenaje al perito Francisco Moreno, con la recreación de su estudio en La Plata y un impactante túnel que será "Cinco minutos antes del final", una cuenta regresiva que pone en evidencia los problemas ambientales del planeta. "Queremos dejar un mensaje sobre la importancia de cuidar nuestro planeta", detalla Bernacchi.

Al final del recorrido, también se podrá ver una película en 3D en el auditorio, realizada por Peter Lang, cuyo contenido temático abarca vistas aéreas del Campo de Hielo Patagónico Sur, del Fitz Roy y el cerro Torre, entre otras montañas.

También se podrá descender al "glaciobar" a tomar un trago a 25° bajo cero, con vasos, mesas y barra completamente congeladas, o sentarse en el bar del hall de ingreso a ver, a través de enormes paneles de vidrio, la exuberancia de la Patagonia.

"Aspiramos a enriquecer y nutrir con información sobre los glaciares a los miles de turistas que llegan cada año aquí", detalla Bernacchi. Además del aspecto turístico, en Glaciarium estiman destinar fondos a la investigación científica en áreas que directa o indirectamente sean afines a la muestra, como la glaciología y el medio ambiente.

Además de la actividad permanente, aspiran a crear un ambiente cultural en torno al museo y aprovechar las 120 butacas del auditorio para diferentes actividades. Para diciembre, ya está previsto el Banff Mountain Film Festival, donde se podrán ver películas sobre deportes extremos, cultura de montaña y naturaleza; para enero ya tiene prevista una fecha el Green Film Fest, Festival, del Cine Ambiental.

Mañana, Glaciarium tendrá su primera presentación para la prensa y los agentes de viajes en el Museo Fortabat, en tanto que en noviembre será la inauguración de la sala.

Fuente: La Nación
Ver más en: http://blogs.lanacion.com.ar/el-sur/novedades/glaciarium-otra-mirada-a-los-hielos/

Los monumentales hielos de El Calafate

La temporada en El Calafate está por comenzar y son muchos los que se preparan para conocer el Perito Moreno en los próximos meses.

Hasta las lágrimas se conmueven los poseedores de la buena fortuna de ver el fenómeno de ruptura del glaciar Perito Moreno. Es cierto que se trata de un evento esporádico, razón por la que muchos tienen como sueño tan sólo conocerlo. Enclavado en un enorme valle entre montañas cubiertas de bosque magallánico, es el principal glaciar del Parque Nacional y el acreedor de todas las ansias.

El Upsala y el Spegazzini lo secundan en tamaño y popularidad, acaso también en belleza. La antesala del encuentro con los monumentales hielos es El Calafate, donde un promedio de 250.000 turistas al año llegan para cumplir un sueño.

Si bien el destino patagónico tiene encantos disfrutables todo el año, el advenimiento de los meses templados invita a aquellos que se amedrentan con el frío. La temporada alta empieza en octubre y se extiende hasta Semana Santa. Muchas horas de luz durante la primavera y el verano para aprovechar al máximo el día, un clima estival templado muy agradable y el resplandeciente colorido de las flores, son el bonus track estacional.

Mirarlo de cerca

Las excursiones disponibles son muchas, la innegociable, al gran Perito Moreno. Desde la ciudad hay una distancia de 80 Km., totalmente pavimentados. Una vez en el glaciar, sólo se trata de recorrer las pasarelas para obtener la indescriptible vista de este enorme manto de hielo y llegar a cada uno de sus balcones para encontrarse con distintas tomas, tecnología o no mediante.

Es importante saber que el paseo, que es de día completo, se puede realizar en remís, servicios regulares, excursiones organizadas por empresas turísticas (que salen entre $ 130 y $ 150), en vehículo alquilado o en auto particular. La entrada al Parque Nacional Los Glaciares sale $ 25; los jubilados, sin cargo.

Embarcarse para mirar otra de las caras, es una gran alternativa. Del muelle de Puerto Moreno, ubicado sobre el Canal de los Témpanos del Lago Argentino, parten embarcaciones que se disponen a transitar frente a la pared norte del Perito Moreno. Otro paseo, en este caso por el Brazo Rico del Lago Argentino, permite apreciar la pared sur y zarpa del Puerto Bajo de Las Sombras (a solo 7 kilómetros del glaciar). Estos dos se contratan en los respectivos puertos, duran una hora y salen $ 50.

Existe otra alternativa que prevé una caminata de dos horas sobre el hielo del glaciar ($ 430). Por su parte, Big Ice, es el nombre de un periplo recomendado para los que tienen buen estado físico. En el gran témpano y con los grampones y arneses puestos, el mundo toma una nueva perspectiva: lagunas azules, profundas grietas, enormes sumideros y cuevas gélidas. Un picnic sobre el manto blanco es el corolario de cierre ($ 650).

Hay más

Es frecuente que los mendocinos que salen rumbo a El Calafate, lo hagan en el contexto de un viaje hasta el final del mapa argentino. Según la secretaría de Turismo local, el promedio de estadía es de dos a tres noches. En ese caso es pertinente elegir a priori qué se visitará, ya que una vez allí, el tiempo parece nunca ser suficiente.

Entonces no es poco lo que hay para saber. Por ejemplo que hay cruceros de dos días que salen del Puerto Punta Bandera, navegan inicialmente hasta Punta Avellaneda por el Brazo Norte del Lago Argentino y recorren el Canal Upsala, entre témpanos, para aproximarse al glaciar del mismo nombre. El Spegazzini, el Canal de Los Témpanos y el gran Moreno también se divisan desde cubierta (operan en verano y salen cerca de U$S 985 por persona).

Todo Glaciares es el nombre de un programa de día completo que promete pasear también por el Canal de los Témpanos, el Upsala y la barrera de témpanos que se desprenden de él. Además se realiza un desembarco en Bahía Onelli para ver Lago Onelli y luego el Canal Spegazzini, y el glaciar del mismo nombre ($ 295).

Finalmente, una equilibrada combinación de naturaleza e historia propone una salida embarcada rumbo al glaciar Upsala. Bloques de hielo e imponentes paisajes son la previa al arribo a la estancia Cristina donde se puede pasar la noche (desde $ 300).

Ciudad, también

La ciudad y sus alrededores tienen lo suyo, muy en sintonía con lo que aporta natura. Así, además del city tour obligado, se puede conocer el Centro de Interpretación Histórica. El circuito auto guiado es un viaje en el tiempo por 14.000 años de evolución humana y ambiental y las glaciaciones en Patagonia. Arte rupestre, la cultura tehuelche, el auge ovino, las huelgas patagónicas y los orígenes de El Calafate también son atendidos ($ 25).

El Centro Administrativo Parque Nacional Los Glaciares, sobre la Avenida Libertador San Martín, dispone de un sendero interpretativo en el que es posible identificar la flora autóctona, exótica o introducida.También de uno histórico, con muestras de viejas maquinarias que se utilizaban cuando comenzó a funcionar el Parque Nacional.

Fuente: Los Andes Turismo

Paseos cercanos por El Calafate

Arqueología. Haciendo unos pocos km desde El Calafate (7) está Cuevas Del Walichu. Se trata de un sitio arqueológico que data de 4000 años aC, en el que se aprecian aleros y cuevas naturales que utilizó el hombre prehistórico, para la ejecución de sus manifestaciones pictóricas.

Bosque Petrificado La Leona. Se parte de El Calafate por la Ruta Provincial N° 5 hacia el este, y luego al norte por la Ruta Nacional N° 40. Durante el trayecto se divisa el Lago Argentino, el río Santa Cruz, el río La Leona y el Fitz Roy. Siguiendo la margen sur del Lago Viedma se llega al pie del Cerro Los Hornos donde se realiza una caminata de aproximadamente 3 horas en la que se ven fósiles y troncos petrificados.

Lago Roca. El típico paisaje de la estepa patagónica y grandes estancias como Huyliche, Anita, Alta Vista, Chorrillo Malo, Lago Roca y Nibepo Aike se ven en el camino al lago.

Fuente: Los Andes Turismo

Glaciarium, un museo del hielo en El Calafate

Por primera vez, los glaciares argentinos contarán con su propio museo del hielo: Glaciarium, un centro de interpretación enclavado en medio de la estepa patagónica, con una impresionante vista al lago Argentino, cercano a El Calafate. La tecnología interactiva y el cuidado del planeta se entrecruzan a lo largo del recorrido, que será autoguiado e incluye un "glaciobar", para tomarse un trago en vasos de hielo.

"Lo que queremos con esta iniciativa es poner en valor los glaciares y el hielo patagónico", relató Luciano Bernacchi, guía de montaña y director de este emprendimiento privado que promete convertirse en el atractivo de la próxima temporada.

La fachada del museo impresiona; a la distancia, podría confundirse con un glaciar enclavado en plena estepa. Sus formas son irregulares, con ángulos rectos que semejan los cortes y las quebradas que conforman las paredes de un bloque de hielo de 2500 m2. La estética se mantiene, en su interior, con amplias salas nutridas de backlight , touch screen , plasmas gigantes, mapas, maquetas y audios que recrean a cada paso un ambiente glacial.

"Glaciarium brindará una experiencia visual educativa, creará un espacio dedicado a la investigación y va a producir entretenimiento con rigor científico", detalla Luciano Bernacchi, mientras guía a LA NACION por las salas, que se encuentran en los últimos retoques, con inauguración prevista en noviembre. Bernacchi y el glaciólogo argentino Pedro Svarka viajaron a Noruega para conocer el museo del glaciar Fjærland, para ver cómo exponían en otras partes del mundo la historia de los glaciares.

El rigor de la información científica es uno de los principales objetivos. Por ello, el director científico será Svarka. La inversión privada de la primera etapa, que incluyó la compra de tierras, fue de 4 millones de dólares, según informan sus dueños.

El edificio se encuentra a la salida de esta ciudad, camino al glaciar, de modo que pueda recorrerse antes o después de visitar el parque nacional. Dentro de sus espacios, tendrá áreas temáticas y exhibiciones que incluyen efectos escénicos, lumínicos, programas multimedia y presentaciones audiovisuales, para lograr una visita educativa y entretenida. "El recorrido puede durar 20 minutos o dos horas, según el interés de cada visitante."

El inicio del recorrido será en la sala "De la nieve al hielo"; luego se recorrerá la "Historia del planeta" y "Los glaciares en el mundo"; también se podrá conocer la anatomía de un glaciar con la ayuda de maquetas y material interactivo, hasta llegar a la sala central, donde se encontrará una maqueta del Campo de hielo patagónico de colosales dimensiones.

No falta un homenaje al perito Francisco Moreno, con la recreación de su estudio en La Plata y un impactante túnel que será "Cinco minutos antes del final", una cuenta regresiva que pone en evidencia los problemas ambientales del planeta. "Queremos dejar un mensaje sobre la importancia de cuidar nuestro planeta", detalla Bernacchi.

Al final del recorrido, también se podrá ver una película en 3D en el auditorio, realizada por Peter Lang, cuyo contenido temático abarca vistas aéreas del Campo de Hielo Patagónico Sur, del Fitz Roy y el cerro Torre, entre otras montañas.

También se podrá descender al "glaciobar" a tomar un trago a 25° bajo cero, con vasos, mesas y barra completamente congeladas, o sentarse en el bar del hall de ingreso a ver, a través de enormes paneles de vidrio, la exuberancia de la Patagonia.

"Aspiramos a enriquecer y nutrir con información sobre los glaciares a los miles de turistas que llegan cada año aquí", detalla Bernacchi. Además del aspecto turístico, en Glaciarium estiman destinar fondos a la investigación científica en áreas que directa o indirectamente sean afines a la muestra, como la glaciología y el medio ambiente.

Además de la actividad permanente, aspiran a crear un ambiente cultural en torno al museo y aprovechar las 120 butacas del auditorio para diferentes actividades. Para diciembre, ya está previsto el Banff Mountain Film Festival, donde se podrán ver películas sobre deportes extremos, cultura de montaña y naturaleza; para enero ya tiene prevista una fecha el Green Film Fest, Festival, del Cine Ambiental.

Mañana, Glaciarium tendrá su primera presentación para la prensa y los agentes de viajes en el Museo Fortabat, en tanto que en noviembre será la inauguración de la sala.

Fuente: La Nación

El Calafate. Los hielos monumentales

La temporada en El Calafate está por comenzar y son muchos los que se preparan para conocer el Perito Moreno en los próximos meses.

Hasta las lágrimas se conmueven los poseedores de la buena fortuna de ver el fenómeno de ruptura del glaciar Perito Moreno. Es cierto que se trata de un evento esporádico, razón por la que muchos tienen como sueño tan sólo conocerlo. Enclavado en un enorme valle entre montañas cubiertas de bosque magallánico, es el principal glaciar del Parque Nacional y el acreedor de todas las ansias.

El Upsala y el Spegazzini lo secundan en tamaño y popularidad, acaso también en belleza. La antesala del encuentro con los monumentales hielos es El Calafate, donde un promedio de 250.000 turistas al año llegan para cumplir un sueño.

Si bien el destino patagónico tiene encantos disfrutables todo el año, el advenimiento de los meses templados invita a aquellos que se amedrentan con el frío. La temporada alta empieza en octubre y se extiende hasta Semana Santa. Muchas horas de luz durante la primavera y el verano para aprovechar al máximo el día, un clima estival templado muy agradable y el resplandeciente colorido de las flores, son el bonus track estacional.

Mirarlo de cerca

Las excursiones disponibles son muchas, la innegociable, al gran Perito Moreno. Desde la ciudad hay una distancia de 80 Km., totalmente pavimentados. Una vez en el glaciar, sólo se trata de recorrer las pasarelas para obtener la indescriptible vista de este enorme manto de hielo y llegar a cada uno de sus balcones para encontrarse con distintas tomas, tecnología o no mediante.

Es importante saber que el paseo, que es de día completo, se puede realizar en remís, servicios regulares, excursiones organizadas por empresas turísticas (que salen entre $ 130 y $ 150), en vehículo alquilado o en auto particular. La entrada al Parque Nacional Los Glaciares sale $ 25; los jubilados, sin cargo.

Embarcarse para mirar otra de las caras, es una gran alternativa. Del muelle de Puerto Moreno, ubicado sobre el Canal de los Témpanos del Lago Argentino, parten embarcaciones que se disponen a transitar frente a la pared norte del Perito Moreno. Otro paseo, en este caso por el Brazo Rico del Lago Argentino, permite apreciar la pared sur y zarpa del Puerto Bajo de Las Sombras (a solo 7 kilómetros del glaciar). Estos dos se contratan en los respectivos puertos, duran una hora y salen $ 50.

Existe otra alternativa que prevé una caminata de dos horas sobre el hielo del glaciar ($ 430). Por su parte, Big Ice, es el nombre de un periplo recomendado para los que tienen buen estado físico. En el gran témpano y con los grampones y arneses puestos, el mundo toma una nueva perspectiva: lagunas azules, profundas grietas, enormes sumideros y cuevas gélidas. Un picnic sobre el manto blanco es el corolario de cierre ($ 650).

Hay más

Es frecuente que los mendocinos que salen rumbo a El Calafate, lo hagan en el contexto de un viaje hasta el final del mapa argentino. Según la secretaría de Turismo local, el promedio de estadía es de dos a tres noches. En ese caso es pertinente elegir a priori qué se visitará, ya que una vez allí, el tiempo parece nunca ser suficiente.

Entonces no es poco lo que hay para saber. Por ejemplo que hay cruceros de dos días que salen del Puerto Punta Bandera, navegan inicialmente hasta Punta Avellaneda por el Brazo Norte del Lago Argentino y recorren el Canal Upsala, entre témpanos, para aproximarse al glaciar del mismo nombre. El Spegazzini, el Canal de Los Témpanos y el gran Moreno también se divisan desde cubierta (operan en verano y salen cerca de U$S 985 por persona).

Todo Glaciares es el nombre de un programa de día completo que promete pasear también por el Canal de los Témpanos, el Upsala y la barrera de témpanos que se desprenden de él. Además se realiza un desembarco en Bahía Onelli para ver Lago Onelli y luego el Canal Spegazzini, y el glaciar del mismo nombre ($ 295).

Finalmente, una equilibrada combinación de naturaleza e historia propone una salida embarcada rumbo al glaciar Upsala. Bloques de hielo e imponentes paisajes son la previa al arribo a la estancia Cristina donde se puede pasar la noche (desde $ 300).

Ciudad, también

La ciudad y sus alrededores tienen lo suyo, muy en sintonía con lo que aporta natura. Así, además del city tour obligado, se puede conocer el Centro de Interpretación Histórica. El circuito auto guiado es un viaje en el tiempo por 14.000 años de evolución humana y ambiental y las glaciaciones en Patagonia. Arte rupestre, la cultura tehuelche, el auge ovino, las huelgas patagónicas y los orígenes de El Calafate también son atendidos ($ 25).

El Centro Administrativo Parque Nacional Los Glaciares, sobre la Avenida Libertador San Martín, dispone de un sendero interpretativo en el que es posible identificar la flora autóctona, exótica o introducida.También de uno histórico, con muestras de viejas maquinarias que se utilizaban cuando comenzó a funcionar el Parque Nacional.

Fuente: Los Andes Turismo

El Calafate. Paseos cercanos

Arqueología. Haciendo unos pocos km desde El Calafate (7) está Cuevas Del Walichu. Se trata de un sitio arqueológico que data de 4000 años aC, en el que se aprecian aleros y cuevas naturales que utilizó el hombre prehistórico, para la ejecución de sus manifestaciones pictóricas.

Bosque Petrificado La Leona. Se parte de El Calafate por la Ruta Provincial N° 5 hacia el este, y luego al norte por la Ruta Nacional N° 40. Durante el trayecto se divisa el Lago Argentino, el río Santa Cruz, el río La Leona y el Fitz Roy. Siguiendo la margen sur del Lago Viedma se llega al pie del Cerro Los Hornos donde se realiza una caminata de aproximadamente 3 horas en la que se ven fósiles y troncos petrificados.

Lago Roca. El típico paisaje de la estepa patagónica y grandes estancias como Huyliche, Anita, Alta Vista, Chorrillo Malo, Lago Roca y Nibepo Aike se ven en el camino al lago.

Fuente: Los Andes Turismo

Leyendas Tehuelches: El Calafate

Koonel, la anciana hechicera de la tribu, estaba demasiado agotada para continuar caminando hacia el Norte; el invierno estaba próximo y había que buscar lugares donde no faltara caza. Como era habitual en esos casos, se le construyó un buen Kau y se le dejo abundante comida; pero seguramente no le alcanzaría para todo el invierno.

Para esa época no existían los calafates. Quedó totalmente sola; hasta los pájaros emigraron con la llegada de las primeras nieves, pero ella subsistió inexplicablemente.

A la llegada de la primavera se asomaron las primeras golondrinas, algunos chorlos y algunas inquietas ratoneras.

Koonek les increpó la actitud de haberla dejado sola, sumida en el silencio; a lo que las avecillas respondieron que ello se debía a que durante el invierno no tenían dónde resguardarse del viento y del frío y además el alimento era escaso. Koonek sin salir del toldo, les respondió: “desde ahora en adelante podrán quedarse, tendrán abrigo y alimentos.” Cuando abrieron el toldo, la anciana hechicera ya no estaba, se había convertido en una hermosa mata, espinosa, amarilla y de perfumadas flores, las que al promediar el verano ya eran moradas frutas de abundante semilla. Los pajaritos comieron su fruto y los tehuelches desparramaron las semillas de Aike en Aike. Ya nunca más se fueron las aves y las que se habían ido, al enterarse, regresaron.

Por eso el que come calafate vuelve.